PERSPECTIVAS
Solo un hombre como Barrios pudo aceptar el órdago de Requejo
Si María Teresa Martín Pozo hubiera liderado el PP, nunca habría sido posible la Presidencia de un político de Ciudadanos
Eugenio-Jesús de Ávila
Tengo para mí que si la candidata del PP hubiera sido María Teresa Martín Pozo nunca se hubiera cerrado un pacto de gobierno con Ciudadanos. Ucronía. Lo que podría haber sido y no será nunca más. Pero José María Barrios es de otra pasta. En efecto, es del PP y eso imprime carácter, más si has nacido en Zamora, donde esta partido hizo y deshizo, colocó y descolocó a tanta gente y alimento a una prensa, que salvo alguna excepción, se convirtió en cómplice de sus políticas.
El moralino se ha convertido en un hombre de partido. Lo que le pida la autoridad, lo cumple a rajatabla. Martínez-Maíllo lo quiso de presidente del PP para detener a la implacable e inefable Martín Pozo, y dio la cara. Es persona que sabe encajar. Su rostro resulta impenetrable. Junto a él tiene hombres importantes. Me quedo con dos: Javier Faúndez, que merecía más después de su paso por el Senado, y José Luis Prieto Calderón, que, como amante de la tauromaquia, sabe lidiar en el albero de la política. Ignoro talante de los demás diputados populares. No sé nada de sin filias y fobias, valías y carencias.
Solo un hombre como Barrios, con tantas dificultades para seguir mandando en política pudo aceptar el órdago de Requejo. Como expresé con anterioridad, la anterior presidenta de la Diputación habría mandado al líder naranja a que lo exprimieran.
Requejo lo pidió casi todo, casi como Salomé a Herodes. El PP de Barrios no tuvo más remedio. Antidio pasó de la oferta del coordinador de Ciudadanos. No le interesó. Porque andaba por medio Tomás del Bien. El nuevo presidente de la Diputación intuyó que no había nada qué hacer mientras Fagúndez pensase más en parar al alcalde de Toro que gobernar la Diputación. Quizá, lo sé, F.J.R. habría gustado más ser presidente con PSOE-IU. Pero Rivera y sus afines le habrían expulsado del partido. Con lo cual, su carrera política se habría acabado antes de tiempo, aunque él sea empresario y no necesite la política para vivir.
Al nuevo presidente le toca regenerar esa gran casa de la provincia. ¿Cómo? Olvidarse de la capital, salvo la atención que merecen IFEZA y el teatro Ramos Carrión, e invertir en los pueblos que más lo necesiten. Además, realizar los estudios necesarios para que los zamoranos del medio rural tengan agua potable siempre. No castigar a los pueblos que tengan alcaldes socialistas. Favorecer a los empresarios que quieran invertir en el agro, en el sector primario. Acabar con el nepotismo. Terminar con las enormes sumas de dinero público, vía publicidad, que reciben algunos medios, con cantidades anuales cercanas a los 200.000 euros, o abonar a la prensa según sea o no afín, como Mayte Martín Pozo realizó durante todo su mandato. Recuerdo que El Día de Zamora fue castigado por no arrodillarse a los criterios políticos de la ex presidenta de la Diputación, siendo el único periódico gratuito, de la provincia, y con el segundo digital más antiguo de nuestra tierra. Y, por supuesto, tratar a los funcionarios con mimo, con respeto, porque sin ellos una institución pública nunca funcionará.
En fin, hay mucho por hacer para que nuestra provincia progrese y se regenere esa institución, que vivió momentos tan indignantes, vomitivos y antidemocráticos como el acontecido el 1 de agosto de 1987, o el caso “Zamora”, en el ecuador de la última década del siglo XX.
Corolario: No al nepotismo, no al reparto de obras a dedo, no a premiar con publicidad a los medios afines, en algunos casos de una manera desaforada. No al castigo a los pueblos que no sean gobernados PP o Cs. Y sí a la libertad, a la equidad y a la verdad. Y, por supuesto, estrecha colaboración con los tres grandes ayuntamientos de la provincia: Zamora, Benavente y Toro, en proyectos comunes.
Eugenio-Jesús de Ávila
Tengo para mí que si la candidata del PP hubiera sido María Teresa Martín Pozo nunca se hubiera cerrado un pacto de gobierno con Ciudadanos. Ucronía. Lo que podría haber sido y no será nunca más. Pero José María Barrios es de otra pasta. En efecto, es del PP y eso imprime carácter, más si has nacido en Zamora, donde esta partido hizo y deshizo, colocó y descolocó a tanta gente y alimento a una prensa, que salvo alguna excepción, se convirtió en cómplice de sus políticas.
El moralino se ha convertido en un hombre de partido. Lo que le pida la autoridad, lo cumple a rajatabla. Martínez-Maíllo lo quiso de presidente del PP para detener a la implacable e inefable Martín Pozo, y dio la cara. Es persona que sabe encajar. Su rostro resulta impenetrable. Junto a él tiene hombres importantes. Me quedo con dos: Javier Faúndez, que merecía más después de su paso por el Senado, y José Luis Prieto Calderón, que, como amante de la tauromaquia, sabe lidiar en el albero de la política. Ignoro talante de los demás diputados populares. No sé nada de sin filias y fobias, valías y carencias.
Solo un hombre como Barrios, con tantas dificultades para seguir mandando en política pudo aceptar el órdago de Requejo. Como expresé con anterioridad, la anterior presidenta de la Diputación habría mandado al líder naranja a que lo exprimieran.
Requejo lo pidió casi todo, casi como Salomé a Herodes. El PP de Barrios no tuvo más remedio. Antidio pasó de la oferta del coordinador de Ciudadanos. No le interesó. Porque andaba por medio Tomás del Bien. El nuevo presidente de la Diputación intuyó que no había nada qué hacer mientras Fagúndez pensase más en parar al alcalde de Toro que gobernar la Diputación. Quizá, lo sé, F.J.R. habría gustado más ser presidente con PSOE-IU. Pero Rivera y sus afines le habrían expulsado del partido. Con lo cual, su carrera política se habría acabado antes de tiempo, aunque él sea empresario y no necesite la política para vivir.
Al nuevo presidente le toca regenerar esa gran casa de la provincia. ¿Cómo? Olvidarse de la capital, salvo la atención que merecen IFEZA y el teatro Ramos Carrión, e invertir en los pueblos que más lo necesiten. Además, realizar los estudios necesarios para que los zamoranos del medio rural tengan agua potable siempre. No castigar a los pueblos que tengan alcaldes socialistas. Favorecer a los empresarios que quieran invertir en el agro, en el sector primario. Acabar con el nepotismo. Terminar con las enormes sumas de dinero público, vía publicidad, que reciben algunos medios, con cantidades anuales cercanas a los 200.000 euros, o abonar a la prensa según sea o no afín, como Mayte Martín Pozo realizó durante todo su mandato. Recuerdo que El Día de Zamora fue castigado por no arrodillarse a los criterios políticos de la ex presidenta de la Diputación, siendo el único periódico gratuito, de la provincia, y con el segundo digital más antiguo de nuestra tierra. Y, por supuesto, tratar a los funcionarios con mimo, con respeto, porque sin ellos una institución pública nunca funcionará.
En fin, hay mucho por hacer para que nuestra provincia progrese y se regenere esa institución, que vivió momentos tan indignantes, vomitivos y antidemocráticos como el acontecido el 1 de agosto de 1987, o el caso “Zamora”, en el ecuador de la última década del siglo XX.
Corolario: No al nepotismo, no al reparto de obras a dedo, no a premiar con publicidad a los medios afines, en algunos casos de una manera desaforada. No al castigo a los pueblos que no sean gobernados PP o Cs. Y sí a la libertad, a la equidad y a la verdad. Y, por supuesto, estrecha colaboración con los tres grandes ayuntamientos de la provincia: Zamora, Benavente y Toro, en proyectos comunes.

















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.129