PERSPECTIVAS
Licencias y obras, fuentes y jardines
Todos los barrios de la ciudad deberían tener una fuente ornamental y zonas del centro claman por espacios verdes y fontanas, como la plaza de la Constitución o la de Sagasta
Eugenio-Jesús de Ávila
Francisco Guarido tiene cuatro años por delante, hasta 2023, cuando un servidor habrá dejado la dirección de este periódico en manos de otra persona, para dejar su impronta en Zamora, para firmar en el libro blanco de la política de esta ciudad, una rúbrica que exprese lo que un hombre sencillo dejó como herencia a su tierra de nacencia.
Vaya por delante que un Ayuntamiento no cuenta, entre sus principales objetivos, la creación de empleo. En absoluto. Que se den trabajos temporales con esos convenios que se firman con la Junta de Castilla y León, me parece muy bien, pero son efímeros; que se creen puestos de trabajo en la función pública municipal, vale. Lo que sé se puede hacer desde una Alcaldía es crear las condiciones óptimas para fomentar en el empleo y a todas las personas que deseen emprender en la ciudad, en Zamora. Primer obstáculo: el Servicio de Urbanismo Municipal. Se suceden los casos, desde el paleozoico casi, de empresarios que desistieron de invertir aquí por los numerosos obstáculos interpuestos por las que mandan en esa burocracia soviética. ¡Qué hostias pasa ahí para que tantos emprendedores se marchen de nuestra ciudad escaldados, abrumados, humillados! ¿No hay remedio para tanta intransigencia? Hay que tomar medidas desde ya. Hay que ser valientes.
Me olvido de esas monumentales trabas burocráticas, porque, en principio, me enfado mucho y escribo tacos, para ir a otro terreno que me resulta tan querido: embellecer la ciudad. Hoy, ha informado Alcaldía de la conclusión del Estanque de Félix Rodríguez de la Fuente, en Valorio. Por las fotografías, me parece una obra ejemplar. Y, como tal, habría que extrapolarla a otros espacios urbanos de Zamora, pero con ciertos cambios, matices, estilos.
Voy a proponer una máxima al regidor zamorano: todos los barrios de la ciudad tienen que tener, al menos, una fuente de esas características, con parecidas dimensiones, según la zona disponible para su construcción. Las asociaciones de vecinos deberían ya exigirle al Ayuntamiento un proyecto para cada uno de sus barrios, de tal manera que, al concluir este mandato, año 2023, Zamora sepa a agua. Porque esta ciudad es hija del Duero, uno de los ríos más hermosos y caudalosos de España. Y él nos ofrece su sangre para que corra por toda la urbe, para que la refresque, le dé vida, la embellezca.
Por supuesto, ese tipo de fontana, con esculturas de Baltasar Lobo, también debería crearse en el centro de la ciudad y en el casco histórico. La plaza de la Constitución se muere de sed, quiere que la pinte de verde, de colorines, con jardines y flores, y agua. No pasa nada porque haya un aparcamiento debajo. Ya he consultado a un íntimo amigo, ingeniero de profesión, profundo conocedor de obras con el H2O, con el líquido elemento. Zamora se ahoga sin fuentes en su centro. La de la plaza de Alemania necesita una intervención estética en su contorno, que debería ser de granito sayagués, con jardín alrededor, con una escultura en su centro, incluso se podría reducir en dimensiones para mejor adecuación del tráfico.
Por hoy, no tengo más que decir. Además de ser el único periodista de Zamora que hace crítica diaria de la política y la sociedad zamorana, también aporto ideas. Ahí las dejo para que las recoja el político que deseen cambiar nuestra ciudad.
Eugenio-Jesús de Ávila
Francisco Guarido tiene cuatro años por delante, hasta 2023, cuando un servidor habrá dejado la dirección de este periódico en manos de otra persona, para dejar su impronta en Zamora, para firmar en el libro blanco de la política de esta ciudad, una rúbrica que exprese lo que un hombre sencillo dejó como herencia a su tierra de nacencia.
Vaya por delante que un Ayuntamiento no cuenta, entre sus principales objetivos, la creación de empleo. En absoluto. Que se den trabajos temporales con esos convenios que se firman con la Junta de Castilla y León, me parece muy bien, pero son efímeros; que se creen puestos de trabajo en la función pública municipal, vale. Lo que sé se puede hacer desde una Alcaldía es crear las condiciones óptimas para fomentar en el empleo y a todas las personas que deseen emprender en la ciudad, en Zamora. Primer obstáculo: el Servicio de Urbanismo Municipal. Se suceden los casos, desde el paleozoico casi, de empresarios que desistieron de invertir aquí por los numerosos obstáculos interpuestos por las que mandan en esa burocracia soviética. ¡Qué hostias pasa ahí para que tantos emprendedores se marchen de nuestra ciudad escaldados, abrumados, humillados! ¿No hay remedio para tanta intransigencia? Hay que tomar medidas desde ya. Hay que ser valientes.
Me olvido de esas monumentales trabas burocráticas, porque, en principio, me enfado mucho y escribo tacos, para ir a otro terreno que me resulta tan querido: embellecer la ciudad. Hoy, ha informado Alcaldía de la conclusión del Estanque de Félix Rodríguez de la Fuente, en Valorio. Por las fotografías, me parece una obra ejemplar. Y, como tal, habría que extrapolarla a otros espacios urbanos de Zamora, pero con ciertos cambios, matices, estilos.
Voy a proponer una máxima al regidor zamorano: todos los barrios de la ciudad tienen que tener, al menos, una fuente de esas características, con parecidas dimensiones, según la zona disponible para su construcción. Las asociaciones de vecinos deberían ya exigirle al Ayuntamiento un proyecto para cada uno de sus barrios, de tal manera que, al concluir este mandato, año 2023, Zamora sepa a agua. Porque esta ciudad es hija del Duero, uno de los ríos más hermosos y caudalosos de España. Y él nos ofrece su sangre para que corra por toda la urbe, para que la refresque, le dé vida, la embellezca.
Por supuesto, ese tipo de fontana, con esculturas de Baltasar Lobo, también debería crearse en el centro de la ciudad y en el casco histórico. La plaza de la Constitución se muere de sed, quiere que la pinte de verde, de colorines, con jardines y flores, y agua. No pasa nada porque haya un aparcamiento debajo. Ya he consultado a un íntimo amigo, ingeniero de profesión, profundo conocedor de obras con el H2O, con el líquido elemento. Zamora se ahoga sin fuentes en su centro. La de la plaza de Alemania necesita una intervención estética en su contorno, que debería ser de granito sayagués, con jardín alrededor, con una escultura en su centro, incluso se podría reducir en dimensiones para mejor adecuación del tráfico.
Por hoy, no tengo más que decir. Además de ser el único periodista de Zamora que hace crítica diaria de la política y la sociedad zamorana, también aporto ideas. Ahí las dejo para que las recoja el político que deseen cambiar nuestra ciudad.




















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