ME QUEDA LA PALABRA
Urbanismo y el cotilleo de la prensa tonta
Eugenio-Jesús de Ávila
Sabe el lector que este periódico, desde su fundación, allá por mes de junio de 2010, contó con una sección bautizada como “El cotilla”. Una página fresca, la contraportada, en la que nos hacíamos eco de cosas verdaderas que iban de boca a oreja en la ciudad del Romancero, porque toda urbe pequeña gusta más del dime y del direte que de la verdad.
Tras dar la primicia –a las diez de la noche del pasado jueves-, una vez más, de un asunto importante para Zamora, como ha sido la venta del edificio de García Casado, después esa cosa que también se edita en esta tierra, con capital foráneo y lejano, nos copió, pero añadiendo cotilleos, tonterías, estupideces, mentiras sobre las herencias de los familiares de los hermanos sorianos, asunto que solo debería interesar a la familia, la gente del común alucina. Para ser más claro: ¡Me importa tres cominos, por no ser más soez, lo que cobre cada uno de los hijos y nietos de los hermanos García Casado!
Una vez más los zamoranos han resultado engañados. Lo importante, lo esencial, lo destacado, lo que no es cosa de cotillas barriobajeros, consiste en que, a no tardar, siempre que el Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Zamora, otorgue la correspondiente licencia al nuevo propietario del inmueble para que se reformen viviendas y se prepare ese extraordinario local, el que albergo a la firma Hermanos García Casado, la universidad del Textil en nuestra capital y provincia de la segunda mitad del Siglo XX, hasta que una parte de los herederos se “cargó” un sueño y coloco el punto final a una hermosa historia empresarial.
La plaza de Sagasta constituye el paisaje urbano más hermoso de la ciudad, si obviamos el casco antiguo, viejo, si soy más preciso, que clama por la aplicación de un Plan Director, consensuado por el actual equipo de gobierno de IU y el resto de formaciones políticas y, por supuesto, por asociaciones culturales zamoranas, arquitectos e intelectuales. Esos tres arbolitos y el jardín florido deberían ser trasladado a otra zona de la ciudad, para que, en ese espacio, se ubique la escultura de “Adán después del pecado”, si pudiera ser, en un pedestal, y rodeada de una fuente un jardín. Tampoco me olvido de otra obra del genial escultor zamorano, la de “Nerón y Séneca”, que también tendría que encontrar otra ágora en Zamora para lucirla, admirarla y ensalzarla.
Insisto en que hay que embellecer esta ciudad, que es, además, muy agradecida si la autoridad sabe darle unos cuantos toques estéticos. Más fuentes, una en cada barrio, pero no chapuzas, y también en el centro de Zamora, como en ese secarral que es la plaza de la Constitución, que corra el agua, que hablen las fontanas, que la gente se moje el alma con los chorros del Duero; jardines por doquier, murallas exentas de edificios feos y viejos, labor inconmensurable de Guarido, que la quiere abrir a la Historia. No olvide el alcalde que el PSOE, en campaña, ofreció entrar en la restauración del recinto completo del viejo recinto defensivo zamorano. No hay gobierno aún; pero, cuando Pedro Sánchez deje de jugar con unos y otros al escondite, se debe hablar con el subdelegado para que nos abra también las puertas del Ministerio de Cultura, verdadero propietario de nuestra historia amurallada. Porque descubrir nuestra muralla desvela también su lamentable estado. Restaurarla, como las torres del puente románico, atraerá más turismo cultural, clave también para el renacer de Zamora.
Tras el cotilleo de la prensa tonta, la seriedad de las propuestas serias.
Sabe el lector que este periódico, desde su fundación, allá por mes de junio de 2010, contó con una sección bautizada como “El cotilla”. Una página fresca, la contraportada, en la que nos hacíamos eco de cosas verdaderas que iban de boca a oreja en la ciudad del Romancero, porque toda urbe pequeña gusta más del dime y del direte que de la verdad.
Tras dar la primicia –a las diez de la noche del pasado jueves-, una vez más, de un asunto importante para Zamora, como ha sido la venta del edificio de García Casado, después esa cosa que también se edita en esta tierra, con capital foráneo y lejano, nos copió, pero añadiendo cotilleos, tonterías, estupideces, mentiras sobre las herencias de los familiares de los hermanos sorianos, asunto que solo debería interesar a la familia, la gente del común alucina. Para ser más claro: ¡Me importa tres cominos, por no ser más soez, lo que cobre cada uno de los hijos y nietos de los hermanos García Casado!
Una vez más los zamoranos han resultado engañados. Lo importante, lo esencial, lo destacado, lo que no es cosa de cotillas barriobajeros, consiste en que, a no tardar, siempre que el Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento de Zamora, otorgue la correspondiente licencia al nuevo propietario del inmueble para que se reformen viviendas y se prepare ese extraordinario local, el que albergo a la firma Hermanos García Casado, la universidad del Textil en nuestra capital y provincia de la segunda mitad del Siglo XX, hasta que una parte de los herederos se “cargó” un sueño y coloco el punto final a una hermosa historia empresarial.
La plaza de Sagasta constituye el paisaje urbano más hermoso de la ciudad, si obviamos el casco antiguo, viejo, si soy más preciso, que clama por la aplicación de un Plan Director, consensuado por el actual equipo de gobierno de IU y el resto de formaciones políticas y, por supuesto, por asociaciones culturales zamoranas, arquitectos e intelectuales. Esos tres arbolitos y el jardín florido deberían ser trasladado a otra zona de la ciudad, para que, en ese espacio, se ubique la escultura de “Adán después del pecado”, si pudiera ser, en un pedestal, y rodeada de una fuente un jardín. Tampoco me olvido de otra obra del genial escultor zamorano, la de “Nerón y Séneca”, que también tendría que encontrar otra ágora en Zamora para lucirla, admirarla y ensalzarla.
Insisto en que hay que embellecer esta ciudad, que es, además, muy agradecida si la autoridad sabe darle unos cuantos toques estéticos. Más fuentes, una en cada barrio, pero no chapuzas, y también en el centro de Zamora, como en ese secarral que es la plaza de la Constitución, que corra el agua, que hablen las fontanas, que la gente se moje el alma con los chorros del Duero; jardines por doquier, murallas exentas de edificios feos y viejos, labor inconmensurable de Guarido, que la quiere abrir a la Historia. No olvide el alcalde que el PSOE, en campaña, ofreció entrar en la restauración del recinto completo del viejo recinto defensivo zamorano. No hay gobierno aún; pero, cuando Pedro Sánchez deje de jugar con unos y otros al escondite, se debe hablar con el subdelegado para que nos abra también las puertas del Ministerio de Cultura, verdadero propietario de nuestra historia amurallada. Porque descubrir nuestra muralla desvela también su lamentable estado. Restaurarla, como las torres del puente románico, atraerá más turismo cultural, clave también para el renacer de Zamora.
Tras el cotilleo de la prensa tonta, la seriedad de las propuestas serias.

















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