CONOCIENDO PORTUGAL
Viaje Internacional: 2ª parte: de limpieza y dignidad en nuestras ciudades
Hace algunos meses, unos amigos hicimos un viaje a la vecina Portugal: a MOGADOURO. De aquel viaje dejamos constancia en “El Día de Zamora” con este mismo titular “Internacional”
Gonzalo Julián
Posteriormente, si no me falla la memoria, (lo cual, desgraciadamente, y en mí, no es raro), este diario abrió la sección “Conociendo Portugal”, la cual celebramos, reconocemos y agradecemos. Ya era hora que, “desde aquí”, se reconociera “lo bueno de allí”, y de una forma natural y sincera. Yo así lo intenté hacer y resumir, en aquel artículo, cuando me preguntaba: “…desde dónde se entra a Europa…”.
El pasado sábado, 10 de agosto, realicé un nuevo viaje a este país. Y lo hice con mis amigos, (también integrantes de aquel otro), Alejandro, (de Aliste y gran conocedor del otro lado de la “Raya”), y Francisco Honorio, para quien Portugal es su “segundo amor”, tras el sur de Andalucía.
La “disculpa”, en esta ocasión, era conocer “La Pega de Touros” de VIMIOSO: una tradición casi ancestral, por la cual en estas fechas, y en esa parte de Portugal, limítrofe con la nuestra, y “hermana” para muchos de nosotros, se hacen enfrentar, –sin sangre, sin muerte–, a dos toros de la Raza Mirandesa, de más de 1000 kilos cada uno de ellos, empujándose con sus testas, en un acto de pura fuerza, hasta que uno abandona, con lo que se da por ganador al otro. Como se puede apreciar, estos animales transmiten fuerza, belleza, potencia…
Antes de entrar en los “Reconocimientos”, sugerir a los ciudadanos portugueses, que “asuman la puntualidad”…que “exijan la puntualidad”: no puede ser que un acto lúdico, publicitado en toda la comarca, incluso en Zamora, para las 5:00 de la tarde…y a las 6:00 aún no hubiera empezado…ni esgrimido por megafonía una escusa…ni pedido una disculpa, a los varios cientos de personas que nos habíamos congregado a su reclamo.
En esto, (hay que decirlo con la misma claridad con que decimos lo de más abajo), en España, en Zamora, lo hemos superado y, en la mayoría de los casos, eliminado: SOMOS (más) PUNTUALES. Los portugueses, lo siento, NO LO SON…como hace décadas, tampoco lo éramos nosotros: una falta de respeto para con quien hacemos esperar.
Ahora sí, quiero “volver” a comentar…a ratificar, por lo tanto, unos aspectos POSITIVOS para ellos, NEGATIVOS para nosotros…para Zamora. Me estoy refiriendo a:
la “dignidad” que han conseguido dar, a sus ciudades y pueblos, los gobernantes/gestores de aquel país…y, sobre todo, sus habitantes/ciudadanos:
con sus calles y aceras, adoquinadas, ordenadas, mantenidas…
con sus edificios públicos, (Ayuntamiento, Iglesia, Cámara de Comercio, Lonja, Juzgado, Biblioteca, etc.), aseados, señalizados, construidos con calidad, sin pretensiones…
con sus viviendas ostentosas, grandes, bonitas –las de los “pudientes”– pero sin solución de continuidad con las pequeñas, coquetas y “coloristas”, las de los “humildes”;
con sus restaurantes, donde se puede degustar, con la misma pasión y deleite, una “posta de vitela”, (esta sí, sin nada que envidiar a nuestra Ternera de Aliste), como un “bacalhau” en cualquiera de las 365 recetas, (una para cada día del año), que dicen tener. Yo puedo dar fe de unas “veintitantas” de ellas que ya llevo probadas, tantas como viajes he podido hacer…y siempre la última me ha parecido “la mejor”. Impresionantes todas. Ya solamente me quedan…unas 340…
…/..
La “limpieza” que desborda, que se derrama por toda la ciudad. En estos viajes, por paradójico que pueda parecer, no he visto “papeleras”: he llegado a la conclusión de que no las necesitan. No tienen suciedad. Dicho sea literalmente. Sus farolas, sus semáforos, sus señales de tráfico…no sustentan papelera alguna. Y no las necesitan, puesto que sus ciudadanos no ensucian sus calles.
De las “pintadas y grafitis” de estos lugares…y de los nuestros propios, por comparación, prometemos hablar en nuestra siguiente colaboración.
Gonzalo Julián
Posteriormente, si no me falla la memoria, (lo cual, desgraciadamente, y en mí, no es raro), este diario abrió la sección “Conociendo Portugal”, la cual celebramos, reconocemos y agradecemos. Ya era hora que, “desde aquí”, se reconociera “lo bueno de allí”, y de una forma natural y sincera. Yo así lo intenté hacer y resumir, en aquel artículo, cuando me preguntaba: “…desde dónde se entra a Europa…”.
El pasado sábado, 10 de agosto, realicé un nuevo viaje a este país. Y lo hice con mis amigos, (también integrantes de aquel otro), Alejandro, (de Aliste y gran conocedor del otro lado de la “Raya”), y Francisco Honorio, para quien Portugal es su “segundo amor”, tras el sur de Andalucía.
La “disculpa”, en esta ocasión, era conocer “La Pega de Touros” de VIMIOSO: una tradición casi ancestral, por la cual en estas fechas, y en esa parte de Portugal, limítrofe con la nuestra, y “hermana” para muchos de nosotros, se hacen enfrentar, –sin sangre, sin muerte–, a dos toros de la Raza Mirandesa, de más de 1000 kilos cada uno de ellos, empujándose con sus testas, en un acto de pura fuerza, hasta que uno abandona, con lo que se da por ganador al otro. Como se puede apreciar, estos animales transmiten fuerza, belleza, potencia…
Antes de entrar en los “Reconocimientos”, sugerir a los ciudadanos portugueses, que “asuman la puntualidad”…que “exijan la puntualidad”: no puede ser que un acto lúdico, publicitado en toda la comarca, incluso en Zamora, para las 5:00 de la tarde…y a las 6:00 aún no hubiera empezado…ni esgrimido por megafonía una escusa…ni pedido una disculpa, a los varios cientos de personas que nos habíamos congregado a su reclamo.
En esto, (hay que decirlo con la misma claridad con que decimos lo de más abajo), en España, en Zamora, lo hemos superado y, en la mayoría de los casos, eliminado: SOMOS (más) PUNTUALES. Los portugueses, lo siento, NO LO SON…como hace décadas, tampoco lo éramos nosotros: una falta de respeto para con quien hacemos esperar.
Ahora sí, quiero “volver” a comentar…a ratificar, por lo tanto, unos aspectos POSITIVOS para ellos, NEGATIVOS para nosotros…para Zamora. Me estoy refiriendo a:
la “dignidad” que han conseguido dar, a sus ciudades y pueblos, los gobernantes/gestores de aquel país…y, sobre todo, sus habitantes/ciudadanos:
con sus calles y aceras, adoquinadas, ordenadas, mantenidas…
con sus edificios públicos, (Ayuntamiento, Iglesia, Cámara de Comercio, Lonja, Juzgado, Biblioteca, etc.), aseados, señalizados, construidos con calidad, sin pretensiones…
con sus viviendas ostentosas, grandes, bonitas –las de los “pudientes”– pero sin solución de continuidad con las pequeñas, coquetas y “coloristas”, las de los “humildes”;
con sus restaurantes, donde se puede degustar, con la misma pasión y deleite, una “posta de vitela”, (esta sí, sin nada que envidiar a nuestra Ternera de Aliste), como un “bacalhau” en cualquiera de las 365 recetas, (una para cada día del año), que dicen tener. Yo puedo dar fe de unas “veintitantas” de ellas que ya llevo probadas, tantas como viajes he podido hacer…y siempre la última me ha parecido “la mejor”. Impresionantes todas. Ya solamente me quedan…unas 340…
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La “limpieza” que desborda, que se derrama por toda la ciudad. En estos viajes, por paradójico que pueda parecer, no he visto “papeleras”: he llegado a la conclusión de que no las necesitan. No tienen suciedad. Dicho sea literalmente. Sus farolas, sus semáforos, sus señales de tráfico…no sustentan papelera alguna. Y no las necesitan, puesto que sus ciudadanos no ensucian sus calles.
De las “pintadas y grafitis” de estos lugares…y de los nuestros propios, por comparación, prometemos hablar en nuestra siguiente colaboración.

















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