IRONÍA
La barba de los políticos
Kebedo
Cómo se nota que estamos de vacaciones y que, además, es el mes de agosto, porque mi vecina Marisol no se deja ver mucho por aquí y no me asalta para contarme sus cuitas. Pero, mira por donde, acabamos de coincidir y, cómo no, me ha sorprendido, una vez más, con sus razonamientos.
En primer lugar sigue preocupada por la falta de entendimiento entre el PSOE y “alguien” para poder llega a un acuerdo de gobierno. Parece mentira que no hayan sido capaces de llegar a hablar de programas; de tomar acuerdos sobre esos salarios que aún están por debajo de la subida de los precios; de hablar de creación de empleo de calidad, no de esa milongas de contratos por semanas, por días, incluso por horas que, hasta la administración está firmando; de acordar la supresión de la reforma laboral que tanto ha favorecido los despidos y esta contratación precaria de la que hablamos; de acordar una enseñanza pública de calidad sin escatimar gastos en profesorado, materiales, becas o transporte; de reorganizar, de una vez, la sanidad pública, que es de lo mejor que tenemos y nos lo estamos cargando; de tener claro que es necesaria una presión fiscal equitativa que modifique al alza las escalas de gravamen y los tipos, de manera que no sean las rentas bajas las que soporten la tributación -hay otros que solo hablan de bajar o eliminar impuestos sin decir con qué dinero van a realizar todos los proyectos de los que hablan-; habría que hablar de las pensiones, de donde va a salir el dinero para mantenerlas e incrementarlas, que margen hay, y tanto; y de todas esas cuestiones que verdaderamente importan y no hablar solo de en qué sillón me vas asentar.
Pero primero hay que encontrar a ese “alguien”, se corrige mi vecina, y recuerda que Rivera le negó el pan y la sal a Sánchez, ya antes de las elecciones, y que ha mantenido después sin el más mínimo rigor en su razonamiento. Y eso que, recordemos, Ciudadanos se promulgó en su nacimiento como el ataque a la corrupción, sobre todo del PP, que era el que mandaba. Después de las últimas elecciones no ha hecho otra cosa que asociarse con ellos. Ahora, el interés de Cs. por meter en la cárcel a los corruptos, parece que se ha diluido. ¿Se habrá dado cuenta Rivera de la cantidad de gente que se le ha ido del partido, tanto cuadros como militantes?.
De Casado dice que no hace falta decir nada, como nada es lo que hace el líder del PP. Aún no ha asumido el tremendo tropezón electoral sufrido, aunque se le ha aliviado un poco el dolor con el favor que le han hecho Ciudadanos, por un lado, y VOX, por el otro, pactando alcaldías y comunidades. El acercamiento del PP a la ultraderecha no se conoce desde los más recónditos tiempos de Alianza Popular y sus carantoñas con Blas Piñar.
En el otro lado del espectro político, Pablo Iglesias, que también tiene una sangría en sus militantes, continúa con el empecinamiento de querer estar, a toda costa en el gobierno. En principio la reclamación no parece descabellada puesto que si Sánchez quiere que le apoyen en la investidura es lícito que aporte algo a cambio, pero, ¿hasta dónde tiene que llegar ese algo?. Claramente, ¿nos gustaría ver a Pablo Iglesias al frente del Ministerio del Interior, o de Hacienda, o de Economía?. Seamos sinceros, la respuesta es NO. Bueno, siempre según mi vecina, claro, porque siempre habrá alguien encantado con Iglesias en la presidencia y Montero en la vicepresidencia y Echenique en Exteriores, por ejemplo.
Con estos mimbres parece bastante difícil llegar a un acuerdo, tanto por la derecha como por la izquierda; todo son negativas sin argumento, pegas, o exigencias imposibles a la hora de entenderse.
Que cada palo aguante su vela en ésta escandalosa situación pero, a mi modo de ver –dice Marisol- la responsabilidad no es equitativa, algunos tienen, evidentemente, más que otros. Y no parece muy lógico el argumento de que el PSOE quiere otras elecciones para sacar más rendimiento en escaños porque las urnas las carga el diablo y una repetición de elecciones, parece ser, dejaría en casa a más votantes de izquierda que a los conservadores, luego no está muy justificado el posible beneficio que obtendrían los socialistas. Por la misma, y también según indicios demoscópicos, el batacazo de Unidas Podemos iba a ser de antología. Es decir, una repetición de elecciones no garantiza en absoluto un incremento en escaños de la izquierda. ¿Quién me compra éste entuerto?. Ésta Marisol cada día me sorprende más porque solo le falta darme una clase de Econometría o de Investigación Operativa.
Y ante tamaña diatriba le pregunto a Marisol que qué tiene que ver con las barbas, a lo que me contesta que entre la derecha se ha puesto de moda la barba. ¡Hala!, perplejo otra vez, porque añade, - si nos fijamos, empezando por VOX, ese jefe que manda poco, Santiago Abascal, tiene una barba mefistofélica ”que pa qué”, da miedo; si continúo por esa banda, Espinosa de los Monteros es como un adolescente peludo, más parecido al osito de Mimosín que a un señor hecho y derecho-. –Si paso a Ciudadanos-, continúa mi vecina, - los “iluminati” Villegas y Girauta son portadores de caras peludas-. -¡Hasta Casado ha aparecido, después de sus vacaciones, con una barba al más puro estilo Rajoy!-. -Incluso en el ámbito internacional-, continúa. -tenemos a Matteo Salvini, otro ultraderechista con barba-, y le salgo al paso inmediatamente y le recuerdo que ni Erdogan, ni Bolsonaro, ni Putin, ni Trump, ni el último en aparecer, Boris Johnson, que son dictadores y/o ultraderechistas que no tiene barba.
-Creo que exageras-, le digo a mi vecina, -en éste caso te están pudiendo un poco los calores veraniegos-. La verdad es que está un poco indignada con tanto retraso y tantos problemas sin resolver porque no hay presupuestos generales y las transferencias a las comunidades autónomas se retrasan –ya veremos si justificadamente o no- y no permiten la designación de las partidas a determinados proyectos ya acordados y a otros nuevos. Máxime cuando hay “entuertos” dudosamente resueltos, cundo lo han sido, como el de la venta a un fondo buitre, por parte de la exalcaldesa, Sra. Botella, de viviendas de protección; eso es un delito. O la falta de recaudación de todo ese dinero que se le prestó a la banca para su salvación y que no ha sido devuelto. O la partida destinada a recuperar unas autopistas privadas, de pago naturalmente, que, como han sido deficitarias, hemos tenido que rescatarlas entre todos. Y no para de recordar cosas pendientes que alegrarían nuestras arcas y aliviarían ese agujero presupuestario, que algunos ponen como excusa para reducir –VOX habla de suprimir- las pensiones, los salarios y las prestaciones sociales.
Se le hace la hora y se despide, pero no de cualquier manera, no, me deja otra vez de una pieza cuando me dice, mientras se aleja …
-Vale, pero como Rivera se deje la barba me vas a oir-
Sin palabras.
Kebedo.
Cómo se nota que estamos de vacaciones y que, además, es el mes de agosto, porque mi vecina Marisol no se deja ver mucho por aquí y no me asalta para contarme sus cuitas. Pero, mira por donde, acabamos de coincidir y, cómo no, me ha sorprendido, una vez más, con sus razonamientos.
En primer lugar sigue preocupada por la falta de entendimiento entre el PSOE y “alguien” para poder llega a un acuerdo de gobierno. Parece mentira que no hayan sido capaces de llegar a hablar de programas; de tomar acuerdos sobre esos salarios que aún están por debajo de la subida de los precios; de hablar de creación de empleo de calidad, no de esa milongas de contratos por semanas, por días, incluso por horas que, hasta la administración está firmando; de acordar la supresión de la reforma laboral que tanto ha favorecido los despidos y esta contratación precaria de la que hablamos; de acordar una enseñanza pública de calidad sin escatimar gastos en profesorado, materiales, becas o transporte; de reorganizar, de una vez, la sanidad pública, que es de lo mejor que tenemos y nos lo estamos cargando; de tener claro que es necesaria una presión fiscal equitativa que modifique al alza las escalas de gravamen y los tipos, de manera que no sean las rentas bajas las que soporten la tributación -hay otros que solo hablan de bajar o eliminar impuestos sin decir con qué dinero van a realizar todos los proyectos de los que hablan-; habría que hablar de las pensiones, de donde va a salir el dinero para mantenerlas e incrementarlas, que margen hay, y tanto; y de todas esas cuestiones que verdaderamente importan y no hablar solo de en qué sillón me vas asentar.
Pero primero hay que encontrar a ese “alguien”, se corrige mi vecina, y recuerda que Rivera le negó el pan y la sal a Sánchez, ya antes de las elecciones, y que ha mantenido después sin el más mínimo rigor en su razonamiento. Y eso que, recordemos, Ciudadanos se promulgó en su nacimiento como el ataque a la corrupción, sobre todo del PP, que era el que mandaba. Después de las últimas elecciones no ha hecho otra cosa que asociarse con ellos. Ahora, el interés de Cs. por meter en la cárcel a los corruptos, parece que se ha diluido. ¿Se habrá dado cuenta Rivera de la cantidad de gente que se le ha ido del partido, tanto cuadros como militantes?.
De Casado dice que no hace falta decir nada, como nada es lo que hace el líder del PP. Aún no ha asumido el tremendo tropezón electoral sufrido, aunque se le ha aliviado un poco el dolor con el favor que le han hecho Ciudadanos, por un lado, y VOX, por el otro, pactando alcaldías y comunidades. El acercamiento del PP a la ultraderecha no se conoce desde los más recónditos tiempos de Alianza Popular y sus carantoñas con Blas Piñar.
En el otro lado del espectro político, Pablo Iglesias, que también tiene una sangría en sus militantes, continúa con el empecinamiento de querer estar, a toda costa en el gobierno. En principio la reclamación no parece descabellada puesto que si Sánchez quiere que le apoyen en la investidura es lícito que aporte algo a cambio, pero, ¿hasta dónde tiene que llegar ese algo?. Claramente, ¿nos gustaría ver a Pablo Iglesias al frente del Ministerio del Interior, o de Hacienda, o de Economía?. Seamos sinceros, la respuesta es NO. Bueno, siempre según mi vecina, claro, porque siempre habrá alguien encantado con Iglesias en la presidencia y Montero en la vicepresidencia y Echenique en Exteriores, por ejemplo.
Con estos mimbres parece bastante difícil llegar a un acuerdo, tanto por la derecha como por la izquierda; todo son negativas sin argumento, pegas, o exigencias imposibles a la hora de entenderse.
Que cada palo aguante su vela en ésta escandalosa situación pero, a mi modo de ver –dice Marisol- la responsabilidad no es equitativa, algunos tienen, evidentemente, más que otros. Y no parece muy lógico el argumento de que el PSOE quiere otras elecciones para sacar más rendimiento en escaños porque las urnas las carga el diablo y una repetición de elecciones, parece ser, dejaría en casa a más votantes de izquierda que a los conservadores, luego no está muy justificado el posible beneficio que obtendrían los socialistas. Por la misma, y también según indicios demoscópicos, el batacazo de Unidas Podemos iba a ser de antología. Es decir, una repetición de elecciones no garantiza en absoluto un incremento en escaños de la izquierda. ¿Quién me compra éste entuerto?. Ésta Marisol cada día me sorprende más porque solo le falta darme una clase de Econometría o de Investigación Operativa.
Y ante tamaña diatriba le pregunto a Marisol que qué tiene que ver con las barbas, a lo que me contesta que entre la derecha se ha puesto de moda la barba. ¡Hala!, perplejo otra vez, porque añade, - si nos fijamos, empezando por VOX, ese jefe que manda poco, Santiago Abascal, tiene una barba mefistofélica ”que pa qué”, da miedo; si continúo por esa banda, Espinosa de los Monteros es como un adolescente peludo, más parecido al osito de Mimosín que a un señor hecho y derecho-. –Si paso a Ciudadanos-, continúa mi vecina, - los “iluminati” Villegas y Girauta son portadores de caras peludas-. -¡Hasta Casado ha aparecido, después de sus vacaciones, con una barba al más puro estilo Rajoy!-. -Incluso en el ámbito internacional-, continúa. -tenemos a Matteo Salvini, otro ultraderechista con barba-, y le salgo al paso inmediatamente y le recuerdo que ni Erdogan, ni Bolsonaro, ni Putin, ni Trump, ni el último en aparecer, Boris Johnson, que son dictadores y/o ultraderechistas que no tiene barba.
-Creo que exageras-, le digo a mi vecina, -en éste caso te están pudiendo un poco los calores veraniegos-. La verdad es que está un poco indignada con tanto retraso y tantos problemas sin resolver porque no hay presupuestos generales y las transferencias a las comunidades autónomas se retrasan –ya veremos si justificadamente o no- y no permiten la designación de las partidas a determinados proyectos ya acordados y a otros nuevos. Máxime cuando hay “entuertos” dudosamente resueltos, cundo lo han sido, como el de la venta a un fondo buitre, por parte de la exalcaldesa, Sra. Botella, de viviendas de protección; eso es un delito. O la falta de recaudación de todo ese dinero que se le prestó a la banca para su salvación y que no ha sido devuelto. O la partida destinada a recuperar unas autopistas privadas, de pago naturalmente, que, como han sido deficitarias, hemos tenido que rescatarlas entre todos. Y no para de recordar cosas pendientes que alegrarían nuestras arcas y aliviarían ese agujero presupuestario, que algunos ponen como excusa para reducir –VOX habla de suprimir- las pensiones, los salarios y las prestaciones sociales.
Se le hace la hora y se despide, pero no de cualquier manera, no, me deja otra vez de una pieza cuando me dice, mientras se aleja …
-Vale, pero como Rivera se deje la barba me vas a oir-
Sin palabras.
Kebedo.
















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