Eugenio de Ávila
Miércoles, 04 de Septiembre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

El misterio de la paralización de las obras municipales

Empresas que quiebran y bajas temerarias forman parte de las razones de la paralización de numerosas obras públicas en la ciudad

[Img #29434]Eugenio-Jesús de Ávila

 

El actual equipo de gobierno de IU, ante el pasotismo de los gobiernos del PSOE y PP, respecto al arreglo de las aceras de Cardenal Cisneros, decidió acometer esa necesaria reparación, una vergüenza nacional. Guarido se siente satisfecho con el resultado. Perfecto. Pero a mí no me gusta que mi Ayuntamiento pague, con el dinero de todos los zamoranos, lo que debería haber abonado el Estado. Espero que el regidor reclame al Ministerio de  Fomento, todavía en funciones, el dinero correspondiente a esas obras. Si no es así, me parecía una estafa a nuestra ciudad.

Por otra parte, no sé qué sucede con determinadas empresas que, cuando el Ayuntamiento les concede una obra municipal, quiebran. ¿Cuál es su estado financiero en el momento de que se les adjudica la construcción de una infraestructura municipal? ¿Los técnicos conocen la situación económica de esas firmas que abordan obras en la ciudad? ¿Se abusa de las bajas temerarias? Son asuntos que desconozco, pero solo sé que hay demasiadas actuaciones paradas en Zamora por mor de estas circunstancias: Banco de España, restauración y ampliación de las instalaciones del teatro Principal, asfaltado de calles. No es un problema del actual alcalde, porque, siéndolo  Vázquez, aconteció lo del Matadero Municipal, que, después de demasiados años parece que se inaugurará en breve, y, según dicen las lenguas de doble filo, ya quedará pequeño.

¿Qué sucede, pues, en el Ayuntamiento de Zamora en estas cuestiones esenciales para el desarrollo de la ciudad, para su urbanismo? ¿Se trata de un problema de los políticos, rojos o azules, o de los técnicos? El pueblo, que siempre calla, porque prefiere no saber nada, silente como los corderos, asiste a esta celebración de las obras inacabadas como un convidado de piedra.

Recuerdo también que, durante las elecciones municipales, pregunté a las distintas candidaturas por cómo solucionar el problema del área de Urbanismo de la Casa de las Panaderas, que todas las formaciones admitían, pero, a decir verdad, ninguna aportó una salida a un asunto que tanto daño ha hecho, ha tiempo, a nuestra ciudad. Pasen los meses y todo sigue igual. El poder de la burocracia, lo que tanto denuncio Trotski en la URSS de Stalin. Hay funcionarios intocables, impasibles e inamovibles.

En Zamora, ocurren hechos inexplicables que escapan a la razón. Esta ciudad, además de surrealista, también me resulta esotérica.

 

 

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