ME QUEDA LA PALABRA
SODEZA: un ejemplo de cómo tirar el dinero público
No obstante, la actual vicepresidenta del Gobierno socialista, Carmen Calvo, dijo en su día que el dinero público no es de nadie: tranquilos pues
Eugenio-Jesús de Ávila
Lo contó, sobre las 10.45 horas de hoy, jueves, 5 de septiembre, Francisco José Requejo, presidente de la Diputación, al que acompañaba José María Barrios, vicepresidente de la mencionada institución, y también presidente del PP: SODEZA costaba al erario público 40.000 euros anuales. Pero ese organismo, que depende de la administración del Hospital de la Encarnación, lleva años, lustros, quizá décadas sin funcionar. Se paga, pero para nada. Alguien disfrutará de este chollo. Supongo que la anterior presidenta lo sabría. Nadie hizo nada. Tampoco pasaba nada con Ifeza, donde unos pocos privilegiados perciben salarios excelentes para hacer todos los años lo mismo: no hay ingenio, no existen novedades, pasividad, inercia. Son gente afín a ciertos altos cargos del PP. Y a vivir, que esta vida es, para algunos personajes, como sentarse en un queso y comer de otro. Esta democracia, de cartón piedra, ha sido un chollo para militancia, amiguetes y amiguitas del PP y del PSOE. Aquí, en nuestra tierra, las prebendas recayeron en los afines al poder popular, también hubo socialistas que se aprovecharon del nepotismo galopante.
Y lo de SODEZA e IFEZA, dos organismos dependientes para su funcionamiento del dinero público, que no es otra cosa que la suma de los impuestos a empresarios, trabajadores y profesionales liberales, forma parte del nepotismo institucional, del colocadero que los partidos políticos para dejar a sus más caros militantes como funcionarios per sécula seculórum. Paga el pueblo, que asume que el enchufe en consustancial con lo español, como el Real Madrid o Barça en el fútbol; el flamenco y los toros. Nuestra sociedad está enferma. Lógico que los políticos, que emanan de ella, tengan comportamientos tan naturales con esa falta de valores generalizada. Los honrados, que los hay en las formaciones políticas, acaban siendo engullidos por los voraces mediocres, sujetos sin escrúpulos, que solo quieren vivir de la res pública, y si puede ser, hasta que la muerte los separe del cargo, del sillón, del puesto. ¡Qué asco!
En Zamora y en Castilla y León, el partido dominador y dominante, el PP ha ejercido su poder como ha querido: colocó, abusó, repartió y persiguió a quién criticó sus hazañas políticas. Pero en Andalucía le correspondió al PSOE ejercer su práctica del nepotismo: hermanos Guerra y ERE’s, robar a los obreros. ¡Qué chiste tan cruel! En Cataluña fue, es y será, el independentismo de Pujol el que robó a manos llenas, compró prensa, escrita, hablada y vista. El ejercicio del poder político se ha basado en la corrupción, porque el sistema me parece tierra fértil para ofrecer frutos tan repugnantes.
La unión entre política y empresa caracterizó, durante muchas décadas, al poder en nuestra provincia. Extrapolable a toda la nación. Pero a mí me importa Zamora. La ruptura de estas reglas de juego, asumidas por todos los protagonistas del juego político y económico, aconteció con la creación de Zamora10.
Entonces, una institución pública como la Diputación, que enriqueció a unos cuantos empresarios, se enfrentó a una forma de ejercer la empresa muy distinta. Los industriales se liberaron de ese vínculo eterno entre el PP, CEOE y Cámara de Comercio. ¡Por fin, demostraron que, con inteligencia, capacidad e ideas, no necesitaban la tutela de la Diputación ni de los jerarcas populares! De ahí la guerra desatada contra la Caja Rural, líder de Zamora10; el gerente de este organismo, un zamorano al que también le duele su ciudad, más que preparado, Francisco Prieto, y cerebros ocultos que no quiero citar en este artículo. No se quería que el empresario se alejase del redil de la institución provincial ni de la formación conservadora.
Por los hechos, escaso tiempo, no obstante, la Diputación funciona de otra manera. Requejo va, poco a poco, en silencio, como sin querer la cosa, aplicando medidas correctoras en el funcionamiento típico y clásico de esa casa. Cómo escribí al inicio de este artículo: ha eliminado SODEZA, organismo chollo para algunos. No olvide el lector que mucho personal, aquí y por doquier, se sacaba el carné del partido para buscar un empleo para toda la vida. La función pública gusta por estos pagos. Arriesgarse a crear una empresa es algo demasiado arriesgado y progresista. Comunistas y fascistas prefieren que todo, hasta las aves del cielo y los lirios del campo, se conviertan en funcionarios.
SODEZA, por último, se había convertido en una empresa que construía aparcamientos con farolas en los pueblos.
Eugenio-Jesús de Ávila
Lo contó, sobre las 10.45 horas de hoy, jueves, 5 de septiembre, Francisco José Requejo, presidente de la Diputación, al que acompañaba José María Barrios, vicepresidente de la mencionada institución, y también presidente del PP: SODEZA costaba al erario público 40.000 euros anuales. Pero ese organismo, que depende de la administración del Hospital de la Encarnación, lleva años, lustros, quizá décadas sin funcionar. Se paga, pero para nada. Alguien disfrutará de este chollo. Supongo que la anterior presidenta lo sabría. Nadie hizo nada. Tampoco pasaba nada con Ifeza, donde unos pocos privilegiados perciben salarios excelentes para hacer todos los años lo mismo: no hay ingenio, no existen novedades, pasividad, inercia. Son gente afín a ciertos altos cargos del PP. Y a vivir, que esta vida es, para algunos personajes, como sentarse en un queso y comer de otro. Esta democracia, de cartón piedra, ha sido un chollo para militancia, amiguetes y amiguitas del PP y del PSOE. Aquí, en nuestra tierra, las prebendas recayeron en los afines al poder popular, también hubo socialistas que se aprovecharon del nepotismo galopante.
Y lo de SODEZA e IFEZA, dos organismos dependientes para su funcionamiento del dinero público, que no es otra cosa que la suma de los impuestos a empresarios, trabajadores y profesionales liberales, forma parte del nepotismo institucional, del colocadero que los partidos políticos para dejar a sus más caros militantes como funcionarios per sécula seculórum. Paga el pueblo, que asume que el enchufe en consustancial con lo español, como el Real Madrid o Barça en el fútbol; el flamenco y los toros. Nuestra sociedad está enferma. Lógico que los políticos, que emanan de ella, tengan comportamientos tan naturales con esa falta de valores generalizada. Los honrados, que los hay en las formaciones políticas, acaban siendo engullidos por los voraces mediocres, sujetos sin escrúpulos, que solo quieren vivir de la res pública, y si puede ser, hasta que la muerte los separe del cargo, del sillón, del puesto. ¡Qué asco!
En Zamora y en Castilla y León, el partido dominador y dominante, el PP ha ejercido su poder como ha querido: colocó, abusó, repartió y persiguió a quién criticó sus hazañas políticas. Pero en Andalucía le correspondió al PSOE ejercer su práctica del nepotismo: hermanos Guerra y ERE’s, robar a los obreros. ¡Qué chiste tan cruel! En Cataluña fue, es y será, el independentismo de Pujol el que robó a manos llenas, compró prensa, escrita, hablada y vista. El ejercicio del poder político se ha basado en la corrupción, porque el sistema me parece tierra fértil para ofrecer frutos tan repugnantes.
La unión entre política y empresa caracterizó, durante muchas décadas, al poder en nuestra provincia. Extrapolable a toda la nación. Pero a mí me importa Zamora. La ruptura de estas reglas de juego, asumidas por todos los protagonistas del juego político y económico, aconteció con la creación de Zamora10.
Entonces, una institución pública como la Diputación, que enriqueció a unos cuantos empresarios, se enfrentó a una forma de ejercer la empresa muy distinta. Los industriales se liberaron de ese vínculo eterno entre el PP, CEOE y Cámara de Comercio. ¡Por fin, demostraron que, con inteligencia, capacidad e ideas, no necesitaban la tutela de la Diputación ni de los jerarcas populares! De ahí la guerra desatada contra la Caja Rural, líder de Zamora10; el gerente de este organismo, un zamorano al que también le duele su ciudad, más que preparado, Francisco Prieto, y cerebros ocultos que no quiero citar en este artículo. No se quería que el empresario se alejase del redil de la institución provincial ni de la formación conservadora.
Por los hechos, escaso tiempo, no obstante, la Diputación funciona de otra manera. Requejo va, poco a poco, en silencio, como sin querer la cosa, aplicando medidas correctoras en el funcionamiento típico y clásico de esa casa. Cómo escribí al inicio de este artículo: ha eliminado SODEZA, organismo chollo para algunos. No olvide el lector que mucho personal, aquí y por doquier, se sacaba el carné del partido para buscar un empleo para toda la vida. La función pública gusta por estos pagos. Arriesgarse a crear una empresa es algo demasiado arriesgado y progresista. Comunistas y fascistas prefieren que todo, hasta las aves del cielo y los lirios del campo, se conviertan en funcionarios.
SODEZA, por último, se había convertido en una empresa que construía aparcamientos con farolas en los pueblos.

















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