CON CRITERIO
La Ley del Embudo en Zamora
Kebedo
Yo creo que este título no va a coger por sorpresa a nadie en nuestra provincia puesto que estamos demasiado acostumbrados a sufrirla. Son décadas de aguantar lo estrecho para los demás y lo ancho para uno mismo, sobre todo cuando “el uno mismo” es el partido que nos gobierna, que nos ha gobernado durante décadas, o los socios, amigos o militantes del partido en cuestión.
Y esto viene a colación porque mi vecina Marisol que, como todo el mundo sabe, está muy al cabo de la calle de lo que ocurre, máxime si se trata de cuestiones que atañen a Zamora, ha puesto en solfa dos hechos muy recientes, a saber. En éstos últimos días se han producido dos acontecimientos muy importantes para nuestra provincia pero que, según mi vecina, se han tratado de forma muy distinta, tanto en lo política como en lo informativo. Me refiero a las tomas de posesión de Estrella Torrecilla y de Clara San Damián de sus respectivos cargos en estamentos de la Junta de Castilla y León.
Estrella Torrecilla, que ,hasta donde yo sé, no milita en ningún partido político, ha sido nombrada Directora General de Turismo de la Junta de Castilla y León. Estrella ha llevado, hasta éste momento, la dirección de la Oficina de Turismo de Zamora, ha colaborado con la Mesa de Turismo de Zamora 10 y se ha pateado las calles de Zamora –todos la hemos visto- acompañando a los grupos turísticos que nos visitaban, demostrando su saber y buen hacer acerca de los intríngulis monumentales, patrimoniales e históricos de nuestra ciudad. Labor que, al igual que a sus compañeras de profesión, hay que agradecer infinitamente por la magnífica información que proporcionan y por el poso que crean en los visitantes, que no son tacaños en elogios y siempre manifiestan sus intenciones de volver. Nadie mejor que Estrella para defender, desde este nuevo puesto, la importancia que tiene Zamora y para aportar soluciones para mejorar la afluencia de visitantes y, sobre todo, la permanencia de los mismos en nuestra provincia durante algo más de un día. Alguna receta ha dado ya y acaba de llegar.
Pues hete aquí que a la toma de posesión de Estrella sólo acudieron su marido, su hijo y seis amigos. No acudió nadie de la administración, ni siquiera su predecesor, ni del ámbito empresarial –Estrella también es empresaria del gremio turístico-, ni de la sociedad civil, ni de la prensa. Esta última, en algunos casos, puede estar justificada por la escasez de medios de los que disponen, pero ni siquiera fue nadie de “la hoja parroquial”. Como anécdota, y para más “INRI”, Estrella tuvo que esperar para entrar en su nuevo despacho porque su predecesor estaba aún allí, haciendo sus cosas, en lugar de ir a darle un relevo digno y elegante. -Será porque el susodicho no es ni digno ni elegante-, dice Marisol.
Y por el otro lado está el asunto de Clara San Damián, que fue senadora, subdelegada del gobierno, diputada y concejala en el ayuntamiento de la capital, pero que no se le conoce ningún mérito destacable para con su ciudad y provincia durante su estancia en esos diferentes organismos públicos. A no ser que consideremos mérito la defensa que hace de sus jefes –de partido, me refiero- señores Rajoy y Martínez Maíllo (sin guión) cuando se les recuerda que no han hecho tampoco absolutamente nada por el progreso de ésta provincia. Bueno, pues Clara ha sido nombrada Delegada Territorial de la Junta de Castilla y León en nuestra provincia y a su toma de posesión acudió “todo pichichi”; Consejeros de Presidencia, de Fomento y Medio Ambiente, Consejera de Familia, Presidente de la Diputación y cargos civiles y militares, con y sin graduación y representantes del mundo económico y empresarial; no se entraba. Menos el equipo municipal, todos.
-No pretendo establecer comparaciones de importancia de uno y otro cargo-, me apostilla Marisol, -pero está claro que lo de la foto, a los partidos, le atrae más que un merengue a un goloso –y esto lo digo con conocimiento de causa-.
Es triste que nuestros políticos no acaban de aprender, o no quieren que es peor, que su sueldo se lo pagamos los contribuyentes -por mucho que no le guste que se lo recordemos- y que sus puestos se los hemos “prestado” para que administren nuestros dineros y resuelvan nuestros problemas para hacernos la vida más fácil. Son nuestros contratados y no están ahí para hacerle la ola a los de su partido e ignorar todo lo que hagan otros, por Zamora en éste caso, por bien hecho que esté. Eso es la ley del embudo.
Kebedo.
Yo creo que este título no va a coger por sorpresa a nadie en nuestra provincia puesto que estamos demasiado acostumbrados a sufrirla. Son décadas de aguantar lo estrecho para los demás y lo ancho para uno mismo, sobre todo cuando “el uno mismo” es el partido que nos gobierna, que nos ha gobernado durante décadas, o los socios, amigos o militantes del partido en cuestión.
Y esto viene a colación porque mi vecina Marisol que, como todo el mundo sabe, está muy al cabo de la calle de lo que ocurre, máxime si se trata de cuestiones que atañen a Zamora, ha puesto en solfa dos hechos muy recientes, a saber. En éstos últimos días se han producido dos acontecimientos muy importantes para nuestra provincia pero que, según mi vecina, se han tratado de forma muy distinta, tanto en lo política como en lo informativo. Me refiero a las tomas de posesión de Estrella Torrecilla y de Clara San Damián de sus respectivos cargos en estamentos de la Junta de Castilla y León.
Estrella Torrecilla, que ,hasta donde yo sé, no milita en ningún partido político, ha sido nombrada Directora General de Turismo de la Junta de Castilla y León. Estrella ha llevado, hasta éste momento, la dirección de la Oficina de Turismo de Zamora, ha colaborado con la Mesa de Turismo de Zamora 10 y se ha pateado las calles de Zamora –todos la hemos visto- acompañando a los grupos turísticos que nos visitaban, demostrando su saber y buen hacer acerca de los intríngulis monumentales, patrimoniales e históricos de nuestra ciudad. Labor que, al igual que a sus compañeras de profesión, hay que agradecer infinitamente por la magnífica información que proporcionan y por el poso que crean en los visitantes, que no son tacaños en elogios y siempre manifiestan sus intenciones de volver. Nadie mejor que Estrella para defender, desde este nuevo puesto, la importancia que tiene Zamora y para aportar soluciones para mejorar la afluencia de visitantes y, sobre todo, la permanencia de los mismos en nuestra provincia durante algo más de un día. Alguna receta ha dado ya y acaba de llegar.
Pues hete aquí que a la toma de posesión de Estrella sólo acudieron su marido, su hijo y seis amigos. No acudió nadie de la administración, ni siquiera su predecesor, ni del ámbito empresarial –Estrella también es empresaria del gremio turístico-, ni de la sociedad civil, ni de la prensa. Esta última, en algunos casos, puede estar justificada por la escasez de medios de los que disponen, pero ni siquiera fue nadie de “la hoja parroquial”. Como anécdota, y para más “INRI”, Estrella tuvo que esperar para entrar en su nuevo despacho porque su predecesor estaba aún allí, haciendo sus cosas, en lugar de ir a darle un relevo digno y elegante. -Será porque el susodicho no es ni digno ni elegante-, dice Marisol.
Y por el otro lado está el asunto de Clara San Damián, que fue senadora, subdelegada del gobierno, diputada y concejala en el ayuntamiento de la capital, pero que no se le conoce ningún mérito destacable para con su ciudad y provincia durante su estancia en esos diferentes organismos públicos. A no ser que consideremos mérito la defensa que hace de sus jefes –de partido, me refiero- señores Rajoy y Martínez Maíllo (sin guión) cuando se les recuerda que no han hecho tampoco absolutamente nada por el progreso de ésta provincia. Bueno, pues Clara ha sido nombrada Delegada Territorial de la Junta de Castilla y León en nuestra provincia y a su toma de posesión acudió “todo pichichi”; Consejeros de Presidencia, de Fomento y Medio Ambiente, Consejera de Familia, Presidente de la Diputación y cargos civiles y militares, con y sin graduación y representantes del mundo económico y empresarial; no se entraba. Menos el equipo municipal, todos.
-No pretendo establecer comparaciones de importancia de uno y otro cargo-, me apostilla Marisol, -pero está claro que lo de la foto, a los partidos, le atrae más que un merengue a un goloso –y esto lo digo con conocimiento de causa-.
Es triste que nuestros políticos no acaban de aprender, o no quieren que es peor, que su sueldo se lo pagamos los contribuyentes -por mucho que no le guste que se lo recordemos- y que sus puestos se los hemos “prestado” para que administren nuestros dineros y resuelvan nuestros problemas para hacernos la vida más fácil. Son nuestros contratados y no están ahí para hacerle la ola a los de su partido e ignorar todo lo que hagan otros, por Zamora en éste caso, por bien hecho que esté. Eso es la ley del embudo.
Kebedo.















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