ME QUEDA LA PALABRA
Preguntas electorales sobre PSOE, PP y Cs en Zamora: 10N
Eugenio-Jesús de Ávila
Las elecciones legislativas consisten, esencialmente, en que el pueblo refrende ante las urnas lo que las jerarquías de todos los partidos eligieron con anterioridad. Se trata de un engaño manifiesto, pero el rebaño humano español acude a votar como si le fuera la vida en ello. Así este sistema injusto, en el que nadie es igual ante la ley, en el que, dependiendo en la autonomía, ciudad, pueblo en los que vivas tendrás más o menos privilegios y libertades, accesos a la cultura, servicios, sanidad, educación, se perpetúa, se alimenta, se reproduce.
Todos los partidos, menos Podemos, que es el comunismo de siempre, pero con coleta, sin corbata, ni chaleco, todos los demás viven del sistema. Todos aplican, cuando llegan al gobierno, políticas económicas socialdemócratas. Solo Aznar, por pura conveniencia, porque la nación se hallaba en quiebra económica, aplicó políticas, en un principio, liberales: vendió las grandes empresas creadas durante el franquismo, propiedad del Estado, a particulares, para privatizarlas y recaudar los millones que se necesitaban para arreglar los desperfectos económicos del felipismo. Pero más tarde, los gobiernos de ZP, de Mariano Rajoy y ahora Pedro Sánchez se han parecido en lo sustancial: impuestos y más impuestos, que pagaron, como siempre, los de las nóminas, la clase media y baja, con los que se juega como el niño con la plastilina.
Estas elecciones del 10 de noviembre, que se iniciarán el día en el que la gente recuerda a sus muertos, ingrata coincidencia, solo las quiso Pedro Sánchez. El resto de partidos, no, porque casi todos, según las encuestas, excepción del PSOE y PP, bajarán en apoyo popular. Con el actual sistema electoral, los enemigos de España, racistas catalanes y vascos, más los etarras, volverán a tener representación en las Cortes Españolas, para, desde las entrañas del sistema, seguir horadándolo hasta destruirlo.
No creo que partido alguno, verbigracia el PSOE, gana por mayoría absoluta. Por lo tanto, de nuevo a negociar para formar gobierno en una nación que observa en el horizonte un panorama político, con la crisis catalana, y económico, con la subida del precio del petróleo, la crisis entre China y USA, más el Brexit, complicadísimo. Por lo tanto, el partido que forme gobierno, y siempre en minoría, tendrá que aplicar medidas durísimas que la población, tan cansada de los políticos, recibirá con desagrado, y que castigará en próximos comicios legislativos.
Esos cuatro primeros párrafos de este artículo los protagonizó la política nacional; no obstante, este 10 de noviembre incidirá, por supuesto, en el panorama político provincial. De momento, dejo algunas cuestiones, negro sobre blanco, para que el lector se responda. Voy al asunto sin más dilación: ¿El Partido Popular recuperará el escaño perdido en el Congreso de los Diputados y los tres senadores clásicos? Como Isabel Blanco, que encabezó la candidatura a la Cámara Baja, no repetiría, pues ya ejerce como consejera de Familia, quién liderará esa lista? ¿Desaparecerán los rajoyistas, léase Martínez-Maíllo y Martín Pozo, o Casado los mantendrá en la poltrona? ¿Quién dirigirá la campaña de los populares en Zamora? ¿Quién será el gerente del PP? ¿Tolerará José María Barrios, presidente provincial, que Martínez-Maíllo encabece la lista a la Cámara Alta? Y, por último: ¿Recuperará el PP el escaño perdido al Congreso de los Diputados? Estas cuestiones debería planteárselas tanto el votante del PP como sus dirigentes en Zamora. Las respuestas definirán el futuro de la formación conservadora en nuestra provincia. ¿Los de siempre o darle una oportunidad a la cantera? Porque los que se fueron, hartos de la mano derecha, o izquierda de Rajoy, del PP, me imagino que ya pasarán de regresar a la política, donde la felonía tiene su palacio.
Voy ahora con los socialistas zamoranos: ¿Aspira el PSOE provincial, tras el descalabro en las elecciones locales en la capital de la provincia –solo tres concejales- a sacar dos diputados o se conformará con uno tan solo? ¿Volverá a liderar la candidatura al Congreso Mar Rominguera, desaparecida desde el 28 de abril de 2019 o habrá cambio de cara? ¿Antidio Fagúndez, escondido tras el fracaso en los comicios municipales, mantiene aspiraciones políticas para entrar en las candidaturas a alguna de las dos cámaras, o seguirá ocupando un puesto de burócrata en el Senado o presidiendo el partido en la provincia? ¿La lista a la Cámara Baja contemplará cambios importantes, dejará José Fernández Blanco su escaño o en el Senado y se retirará a la Alcaldía de Puebla, su Yuste particular? ¿Hay relevo en el PSOE de Zamora?
Y, por último, Ciudadanos, el partido al que las encuestas vienen maltratando: ¿Bartolomé seguirá encabezando la lista al Congreso de los Diputados? ¿La formación naranja perderá su diputado nacional? ¿La labor, excelente, abierta, libérrima dialogante, de Francisco José Requejo, como presidente de la Diputación, servirá para detener la sangría electoral que se anuncia en Cs?
Y, para finiquitar este artículo: ¿Los zamoranos, hartos de todos, de engaños, de decadencia económica, de desempleo, de falta de actividad, de tener que irse a otros lares para trabajar, de la situación agropecuaria de la provincia, seguirán votando como ovejas o se abstendrán?
En días próximos, continuaré escribiendo otro cuento electoral. De Podemos ni de Vox he escrito hoy. Los morados también fracasaron en las últimas legislativas. Los de Abascal quitaron muchos electores al PP, y eso que presentaron un candidato desconocido, olvidable, que no era zamorano. ¿A quién presentará Madrid para liderar su candidatura al Congreso el 10 de noviembre?
Las elecciones legislativas consisten, esencialmente, en que el pueblo refrende ante las urnas lo que las jerarquías de todos los partidos eligieron con anterioridad. Se trata de un engaño manifiesto, pero el rebaño humano español acude a votar como si le fuera la vida en ello. Así este sistema injusto, en el que nadie es igual ante la ley, en el que, dependiendo en la autonomía, ciudad, pueblo en los que vivas tendrás más o menos privilegios y libertades, accesos a la cultura, servicios, sanidad, educación, se perpetúa, se alimenta, se reproduce.
Todos los partidos, menos Podemos, que es el comunismo de siempre, pero con coleta, sin corbata, ni chaleco, todos los demás viven del sistema. Todos aplican, cuando llegan al gobierno, políticas económicas socialdemócratas. Solo Aznar, por pura conveniencia, porque la nación se hallaba en quiebra económica, aplicó políticas, en un principio, liberales: vendió las grandes empresas creadas durante el franquismo, propiedad del Estado, a particulares, para privatizarlas y recaudar los millones que se necesitaban para arreglar los desperfectos económicos del felipismo. Pero más tarde, los gobiernos de ZP, de Mariano Rajoy y ahora Pedro Sánchez se han parecido en lo sustancial: impuestos y más impuestos, que pagaron, como siempre, los de las nóminas, la clase media y baja, con los que se juega como el niño con la plastilina.
Estas elecciones del 10 de noviembre, que se iniciarán el día en el que la gente recuerda a sus muertos, ingrata coincidencia, solo las quiso Pedro Sánchez. El resto de partidos, no, porque casi todos, según las encuestas, excepción del PSOE y PP, bajarán en apoyo popular. Con el actual sistema electoral, los enemigos de España, racistas catalanes y vascos, más los etarras, volverán a tener representación en las Cortes Españolas, para, desde las entrañas del sistema, seguir horadándolo hasta destruirlo.
No creo que partido alguno, verbigracia el PSOE, gana por mayoría absoluta. Por lo tanto, de nuevo a negociar para formar gobierno en una nación que observa en el horizonte un panorama político, con la crisis catalana, y económico, con la subida del precio del petróleo, la crisis entre China y USA, más el Brexit, complicadísimo. Por lo tanto, el partido que forme gobierno, y siempre en minoría, tendrá que aplicar medidas durísimas que la población, tan cansada de los políticos, recibirá con desagrado, y que castigará en próximos comicios legislativos.
Esos cuatro primeros párrafos de este artículo los protagonizó la política nacional; no obstante, este 10 de noviembre incidirá, por supuesto, en el panorama político provincial. De momento, dejo algunas cuestiones, negro sobre blanco, para que el lector se responda. Voy al asunto sin más dilación: ¿El Partido Popular recuperará el escaño perdido en el Congreso de los Diputados y los tres senadores clásicos? Como Isabel Blanco, que encabezó la candidatura a la Cámara Baja, no repetiría, pues ya ejerce como consejera de Familia, quién liderará esa lista? ¿Desaparecerán los rajoyistas, léase Martínez-Maíllo y Martín Pozo, o Casado los mantendrá en la poltrona? ¿Quién dirigirá la campaña de los populares en Zamora? ¿Quién será el gerente del PP? ¿Tolerará José María Barrios, presidente provincial, que Martínez-Maíllo encabece la lista a la Cámara Alta? Y, por último: ¿Recuperará el PP el escaño perdido al Congreso de los Diputados? Estas cuestiones debería planteárselas tanto el votante del PP como sus dirigentes en Zamora. Las respuestas definirán el futuro de la formación conservadora en nuestra provincia. ¿Los de siempre o darle una oportunidad a la cantera? Porque los que se fueron, hartos de la mano derecha, o izquierda de Rajoy, del PP, me imagino que ya pasarán de regresar a la política, donde la felonía tiene su palacio.
Voy ahora con los socialistas zamoranos: ¿Aspira el PSOE provincial, tras el descalabro en las elecciones locales en la capital de la provincia –solo tres concejales- a sacar dos diputados o se conformará con uno tan solo? ¿Volverá a liderar la candidatura al Congreso Mar Rominguera, desaparecida desde el 28 de abril de 2019 o habrá cambio de cara? ¿Antidio Fagúndez, escondido tras el fracaso en los comicios municipales, mantiene aspiraciones políticas para entrar en las candidaturas a alguna de las dos cámaras, o seguirá ocupando un puesto de burócrata en el Senado o presidiendo el partido en la provincia? ¿La lista a la Cámara Baja contemplará cambios importantes, dejará José Fernández Blanco su escaño o en el Senado y se retirará a la Alcaldía de Puebla, su Yuste particular? ¿Hay relevo en el PSOE de Zamora?
Y, por último, Ciudadanos, el partido al que las encuestas vienen maltratando: ¿Bartolomé seguirá encabezando la lista al Congreso de los Diputados? ¿La formación naranja perderá su diputado nacional? ¿La labor, excelente, abierta, libérrima dialogante, de Francisco José Requejo, como presidente de la Diputación, servirá para detener la sangría electoral que se anuncia en Cs?
Y, para finiquitar este artículo: ¿Los zamoranos, hartos de todos, de engaños, de decadencia económica, de desempleo, de falta de actividad, de tener que irse a otros lares para trabajar, de la situación agropecuaria de la provincia, seguirán votando como ovejas o se abstendrán?
En días próximos, continuaré escribiendo otro cuento electoral. De Podemos ni de Vox he escrito hoy. Los morados también fracasaron en las últimas legislativas. Los de Abascal quitaron muchos electores al PP, y eso que presentaron un candidato desconocido, olvidable, que no era zamorano. ¿A quién presentará Madrid para liderar su candidatura al Congreso el 10 de noviembre?

















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