Kebedo
Lunes, 14 de Octubre de 2019
RES PÚBLICA

El valor del voto del jubilado

Kebedo

[Img #30476]La indignación que llevaba hoy mi vecina Marisol era de “padre y muy señor mío”, como decían los abuelos. O lo que es lo mismo, un cabreo superior, en lenguaje más o menos normal, o “mazo mosqueada”, en lenguaje rapero contemporáneo. Bueno, yo qué sé!. La cuestión es que iba enfadadísima porque dice que a los pensionistas se les está tomando el pelo, una vez más.

Estamos en la precampaña de la campaña de unas elecciones que nosotros no hemos querido, ya nos manifestamos claramente hace seis meses. Van a cosernos otra vez a mítines, debates y propaganda que nosotros no hemos pedido. Van a  contarnos exactamente las mismas cosas que en la campaña anterior y que en la autonómica y regional, y  que en la de hace seis años, lo mismo. Y vemos que uno de los primeros caballos de batalla se ha centrado en la subida de las pensiones, más bien en la equiparación de las pensiones al IPC, al que ahora le añaden la coletilla de  “real”, de realidad. Mi vecina, que tiene jubilados en la familia, como casi todo el mundo, opina que la equiparación de las subidas de las pensiones al IPC es lo más lógico pues, de lo contrario, la pérdida del poder adquisitivo de los eméritos sería indiscutible. -Si mis gastos habituales de un año se han incrementado en un 2% y a mí sólo me suben un 1%, estoy teniendo una merma en mi disponibilidad económica. De parvulitos-, dice Marisol. Luego, si no queremos ser demagogos, el incremento de las pensiones debería estar ligado a ese incremento de los costes.

Y aquí viene otro escollo, ¿qué IPC cogemos como referencia?. Pues también hacen trampas nuestros políticos a la hora de la elección. Hablan, según unos datos, del 0,8%; otros, más generosos,  lo colocan en el 1,68 %. Mentira, ni uno, ni otro, puesto que  son índices que no responden a la realidad de la calle. La cesta de la compra que conforma estos índices se falsea a gusto del consumidor, mejor dicho, a gusto del político. ¿Se le escapa a alguien el detalle de que si se tuviese en cuenta simplemente el incremento de los gastos en luz, gas, gasolina, es decir, todo aquello que tiene que ver con la energía que consumimos, el incremento de los costes totales no estaría nunca por debajo del 2%?.  No hay duda entonces de la necesidad urgente de la actualización de las pensiones -hasta Casado acaba de apuntarse al bombardeo, que ya es decir lo que está cambiando el cuento- por lo tanto se trata únicamente de saber cuánto, cuándo y qué método se elige para hacerlo. Debería dejarse consensuado, escrito y rubricado, de forma que no haya, dentro de unos años, un iluminado -que lo habrá- que vuelva a poner en la palestra el asunto de la pensión.

Los detractores de ésta actualización lo justifican hablando del agujero que se produciría en la caja de la seguridad social … -Eso es un insulto a la inteligencia-, apostilla Marisol. -No debería ni plantearse. Si a cualquiera de los jubilados, que se ha pasado un mínimo de treinta y cinco años cotizando, se le dice que, cuando tiene derecho a recoger aquello que ha estado sembrando, ahora no hay dinero suficiente para pagarle lo que se merece, estoy seguro de que cogería un bastón  y se liaría a estacazos contra más de un estómago agradecido de esos que nos deleitan con esas recetas. Eso sería un timo, una estafa en toda regla. No se pueden cambiar las reglas del juego a mitad de la partida, según la conveniencia del gerente del casino. Eso es trampa-.

-¿Cuál es entonces la solución?-, le pregunto a mi vecina. –Pues mira, en principio las pensiones tiene que ser sagradas, por lo que no hay que sembrar ni una duda más sobre su atención. Y para los que aún tienen dudas, o mala leche, que es peor, de dónde va a salir el dinero, la contestación es siempre la misma, de los impuestos, que para eso los hemos pagado-. Los que han cotizado durante toda su vida ya han cumplido, así que, con el sistema solidario que tenemos, ahora le toca a los actuales cotizar para poder pagar las pensiones actuales, es de libro-.

Efectivamente hay un montón de dinero que ha circulado por ahí, para sacar a flote a algunos integrantes de la banca –cajas de ahorro, sobre todo- que aún no se ha recuperado. Da vergüenza ajena ver, aún a éstas alturas, a Rodrigo Rato sacando pecho por su “magnífica” labor en Bankia. Vergüenza.

Hay otro montón de dinero que se emplea en jubilaciones anticipadas de empleados de banca, o de grandes empresas energéticas, de automoción, etc., que están mandando a la calle a un montón de trabajadores que, no tardando, empezarán a cobrar su jubilación. Y mientras, por otro lado, otros iluminados intentan convencernos de que no hay que jubilarse a los 65, ni a los 66, ni a los 67, hay que alargarlo a los 70 porque la caja de pensiones –otra vez- no da para más. Vergonzoso.

Y existe otro montón de dinero “huido” que aún no ha vuelto a las arcas españolas. ¿Dónde está todos esos millones evadidos?. Ya se tiene constancia de los puyolismos, de algunos exministros, de conocidos y familiares íntimos de políticos, que se sabe tienen “determinados intereses” fuera de nuestras fronteras y no han cotizado ni un euro por ellos. De todos los partidos, oiga, no me refiero sólo al PP, que parece que lidera ese “ranking” de dudoso mérito.

Si recuperamos todos esos “flecos” tendremos dinero para pensiones y para pagarnos una fiesta. Habrá dinero para incentivar empresas y crear empleo, para aumentar las prestaciones sociales, para la enseñanza pública y para esa sanidad que nos quitan día a día. Os pongo un ejemplo, queridos lectores, ¿No es una vergüenza lo que quieren implantar en Zamora, concretamente en la comarca de Aliste?. Pues quieren hacer un experimento, programa piloto, lo llaman, que consiste en reducir la atención sanitaria a los habitantes de Aliste, de manera que a los centros de salud irán “solo” los enfermeros y los médicos irán “solo” cuando se les llame. Los enfermeros pasan consulta y si la cosa se pone “fea”, llaman al médico, que irá … cuando pueda. Y Marisol dice –como experimento, ¿a quién van a votar los jubilados y resto de habitantes de Aliste, a los mismos de siempre?-.

La Consejera de Sanidad de Castilla y León, la recién nombrada, Verónica Casado,  estuvo hace pocas semanas, en la zona de Aliste precisamente, tranquilizando a sus habitantes diciéndoles que no iban a perder prestaciones ni recortes en sus atenciones sanitarias. De experimentos, evidentemente, no dijo nada. La señora Casado ha sido distinguida el pasado año como la mejor médica de familia del mundo, así, como lo leen. Pues está claro que, como gestora, un bluff.

Lo que ocurre en Castilla y León está ocurriendo en otros puntos de España, lo que ahora se está denominando “la España vaciada”, vacía, más bien. ¡Cómo no va a estar vacía si en lugar de intentar taponar la hemorragia de emigrantes, se le hacen más faenas!. Si se eliminan cada vez más servicios, ¿quién va a quedarse, quién va a volver o a quién vamos a convencer para que se instale en éstas zonas?. ¿Las damos ya por perdidas?. No, aún queda el voto del jubilado.

Y volviendo a términos económicos, en los que mi vecina parece moverse cómodamente, dice que lo razonable sería incrementar el gasto público, en servicios públicos y en procurar ofrecer mayor capacidad adquisitiva a los contribuyentes. Si, por ejemplo,  hablamos de incrementar el salario mínimo, el efecto que producirá será que en las familias entra más dinero y éstas tendrán mayor capacidad para el gasto. La acción inmediata es que se incrementa lo que se denomina Demanda Interna, es decir, se fuerza a una mayor producción de bienes a consumir que, a su vez, debido a ese incremento de producción, necesitará mayor contratación de trabajadores. Ese incremento del empleo implica que las cotizaciones de esos nuevos trabajadores que entran en el mercado laboral  contribuirán a engordar la caja de las pensiones y, por lo tanto, se reducirá ese desfase actual entre cotizantes y pensionistas.

El valor del voto del jubilado es altísimo, pero es el mismo jubilado el que lo vacía de contenido cuando vota “a los de siempre” sin darse cuenta de que “esos de siempre” son los que le están vaciando a él de prestaciones, de servicios y de comodidades.

Kebedo.  

 

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.122

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.