Eugenio de Ávila
Martes, 22 de Octubre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

Zamora y el voto conservador

Eugenio-Jesús de Ávila

[Img #30700]Se acuñó un aserto, prolongando en el tiempo, que nos definía como ciudad y provincia conservadoras. Vale. Lo matizaría. No creo que Zamora vote a partidos de derechas porque su ideología corresponda al PP y Vox, sino más bien por su apatía antropológica. El zamorano es persona pusilánime. Vota lo que conoce, porque le da vértigo lo esotérico. Despreciamos aquello que ignoramos. Aquí no hay “rojos” ni”azules”, solo gente que elige lo que le dan los partidos, siempre el mismo menú. Lentejas: si quieres las comes, sino las dejas. Verbigracia: la lista del PP al Senado.

El voto a IU en 2015 –no se olvide que aquellas elecciones el partido más votado fue el PP- fue un voto de gente progre, no izquierdista, nunca revolucionario. Cuatro años después, se apuestas por Francisco Guarido porque ya no da miedo: humilde, sencillo, honrado. Eso cree la gente. Ya lo conoce. Lo vota. Me apostaría que si el regidor se presentara a las generales, saldría elegido diputado o senador. Carisma. No hay políticos en el PSOE ni en el PP con ese tirón popular. Los zamoranos no votan unas ideas, sino a una persona en la que creen, que conocen.

El voto del PSOE, como el del PP, es conservador. En 1982, se votó a Felipe González porque traía un aire fresco, tras las felonías internas de la UCD. El político andaluz, el más carismático del socialismo español, recogió el voto de toda la clase media española y de parte de los trabajadores. El voto al PSOE se ha convertido ahora en conservador. Si Pedro Sánchez concediera solo un diputado socialista por nuestra provincia, no vendría mañana a Zamora a predicar en el desierto. Recuerdo que la última vez que se pasó por nuestra ciudad el presidente del gobierno, la edad media de los 600 fieles que se dieron cita en el Ramos Carrión superaría los 70 años. La mayoría, jubilados. Jóvenes, muy pocos. Los colocaron detrás de Sánchez, para que salieran en la tele y el personal creyese que la juventud baila con el líder de los socialistas.

La gente que votó a Pablo Iglesias en las primeras legislativas a las que se presentó creía que venía a limpiar con su coleta y verbo fácil e incisivo el sistema, que ya olía tan mal, a podrido, como Dinamarca. Siempre Shakespeare. Un político que, por ideología, aspira a terminar con la propiedad privada y adquiere una hacienda solo asequible para millonarios, acaba con su capital político. El voto a Unidas Podemos también es conservador. Las clases seguirán existiendo con este marxismo aburguesado. Quizá el genio de Tréveris escribiese hoy un nuevo Capital, en el que la clase revolucionaria ya no sería el proletariado. Nunca lo fue. La inteligencia de la burguesía transformó la Humanidad.

En fin, que Sánchez sabe que en Zamora, si nos promete que Monte La Reina alojará a un importante contingente de militares españoles; que en los terrenos de Adif en la Estación del Ferrocarril se instalarán empresas de alta tecnología y que la carretera de Zamora a la frontera lusa se transformará en autovía en la próxima legislatura, si regresa a La Moncloa, quizá los zamoranos votemos al PSOE y nos olvidemos de Cataluña y su inacción con la violencia y el terrorismo callejero. El secretario general del PSOE debería leer a Negrín y, por supuesto, al Azaña de la Guerra Civil. Aprendería qué es el nacionalismo.

 

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