SEMANA SANTA
Dichoso museo
Mi vecina Marisol casi me atropella esta mañana en el descansillo de la escalera porque venía un poco atribulada, por los resultados de las elecciones, según me dijo, aunque ya se barruntaba ella que la cosa no iba a cambiar en demasía con respecto a los resultados del veintiocho de abril. Eso ya lo habíamos escrito aquí hace unas cuantas semanas.
Pero no era ese el único pesar que tenía ya que, siendo, como es, muy semanasantera y muy devota de la Virgen de La Soledad, estaba un poco mosqueada porque dice que, en el asunto del museo de Semana Santa, algo no acaba de estar del todo claro, algo huele a chamusquina. Y tampoco es la primera vez que manifiesta su descontento con cómo se está llevando éste proyecto tan importante para Zamora.
Como sabrán mis miles de seguidores, la presidenta de la Junta pro Semana Santa, Isabel García, apareció en los medios de información, hace un mes aproximadamente, afirmando que ya estaba clara la financiación del proyecto y construcción del nuevo museo de semana santa. Puntualizaba la presidenta que un 15% iba a satisfacerlo la Diputación, otro 15% lo abonaría el Ayuntamiento de Zamora, un 10 % correría a cargo del Estado y el 60% restante iba a venir de la Junta de Castilla y León.
Bien, hasta ahí todo estupendo, vida y dulzura, a no ser porque, solo al día siguiente ya tuvo que rectificar, no los porcentajes, sino el global de lo que había mencionado el día anterior, que eran seis millones de euros. Parece ser, y toda lógica lo confirma, que esa cifra sólo alcanzaba a la construcción, como ella misma se autocorrigió, que no estaban incluidos en ella los presupuestos de derribo del edificio existente ni la posterior excavación. Eso supondría, como poco, un 50% más de lo mencionado, es decir ya estaríamos hablando de nueve o diez millones de euros. Después de esas declaraciones, curiosamente, no hubo ninguna reacción inmediata de los organismos implicados mencionados por Isabel García, aunque lo lógico, dada la importancia del tema y de la cuantía del proyecto, habría sido una confirmación o una rectificación de lo afirmado por la presidenta. Así que, como el que calla, otorga, ante el silencio de los organismos, los lectores, los ciudadanos y los semanasanteros, dimos todos por buenos los datos que ofreció doña Isabel.
Pero, hete aquí que, el pasado 23 de octubre, unos cuantos días más tarde de esas afirmaciones públicas de la presidenta, nos enteramos de que se celebró una reunión en la sede de la Presidencia de la Junta de Castila y León a la que asistieron, por parte de la Junta de Castilla Y León, el Presidente, Alfonso Fernández Mañueco, el Consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez Quiñones, y la Delegada Territorial de la JCyL en Zamora, Clara San Damián y, por parte de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Zamora, su Presidenta, Isabel García, el Secretario, Rufo Martínez de Paz, y Dionisio Alba.
Según declaraciones realizadas por los representantes zamoranos a los medios de comunicación la reunión fue satisfactoria, así está publicado, impresión que se trasmitió igualmente, esa misma tarde, al Consejo Rector de la Junta pro Semana Santa que, siempre según los medios informativos, también quedaron satisfechos con las explicaciones dadas. Permitidme que transcriba literalmente la información del redactor de La Opinión, Carlos Gil, según las palabras de los representantes de la Junta de Cofradías…
Ha sido una reunión muy positiva. Ha sido una reunión de trabajo en la que ha quedado muy claro el apoyo y el interés de la Junta de Castilla y León en que el Museo de Semana Santa de Zamora sea una realidad porque se entiende como algo necesario para la ciudad y la provincia".
Martínez de Paz indicó que el "apoyo claro y decidido" de la Junta está claro, lo mismo "que tenemos también garantizado" el apoyo de las dos instituciones locales, tanto del Ayuntamiento de Zamora como de la Diputación Provincial. "Y hay que concitar también el apoyo del Gobierno central, porque es un empeño de todos en beneficio de una tierra como la nuestra en la que la Semana Santa es fundamental. Es un motor. Con independencia de la cuestión religiosa, que para nosotros como Junta de Cofradías es muy importante, no se puede perder de vista por nadie que estamos hablando de algo que trasciende al ámbito social, cultural, turístico y el definitiva al ámbito económico".
Los servicios de la Junta de Castilla y León "se van a poner a trabajar inmediatamente y tiene que haber reuniones con el resto de las instituciones". Y es que Martínez de Paz explica que "nosotros somos lo que somos, una asociación de asociaciones sin ánimo de lucro y sin unos medios económicos. Esto lo tiene que liderar alguien y si la Junta de Castilla y León va a aportar más que los demás lo lógico es que lo lidere", sin perjuicio de que la propuesta se concrete y analice por todas las instituciones.
Esas son las palabras textuales que publica el diario local acerca de la explicación dada a la Junta de Cofradías por los asistentes a la reunión con la Junta Regional.
Pero como mi vecina Marisol tiene amigos hasta en el infierno, me dice que un asistente a la reunión le ha hecho saber que lo primero que se transmitió a la Junta de Cofradías, por parte de los responsables de la Junta de Castilla y León, fue su pesar por la información vertida por las presidenta, Isabel García, acerca de los porcentajes de la participación en la financiación del museo, ya que, la Junta de Castilla y León, no tenía ninguna constancia “oficial” del presupuesto real de toda la obra, por lo tanto no sabía si tenía que ese supuesto 60% sobre seis millones, o sobre diez, que no es lo mismo, digo yo. Vamos, que fue un tirón de orejas. Por otro lado, y abundando en lo mismo, la participación de la Junta de Castilla y León, sea la que sea y si es que va a ser, dependerá…
En primer lugar de que alguien le lleve un proyecto, bien explicado, junto con un presupuesto detallado de todas y cada una de las actuaciones que vayan a celebrarse para la consecución del museo; es decir, presupuesto de derribo, presupuesto de excavación, presupuesto de construcción y presupuesto de equipamiento posterior. Y, por otro lado, habrá que explicar claramente quién va a ser ese “quien” que va a gestionar el museo una vez que éste inicie su funcionamiento.
Y ahí tenemos otro escollo, porque la Junta de Cofradías, como tal, no puede ser gestora de un ente de tanta envergadura. Lo lógico es constituir una fundación, de la que, evidentemente, la Junta pro Semana Santa, entre otros, formaría parte y que gestione de forma profesional, con profesionales expertos contratados para llevar a cabo esa labor. Y para que esa gestión esté dentro del control, al que, indudablemente, debe someterse, lo lógico es que el museo esté dentro de la Red Regional de Museos y que su personal sea personal funcionario cualificado para desarrollar con profesionalidad tal cometido.
En segundo lugar, la asignación de la cantidad a subvencionar, ese célebre 60% de lo que sea, dependerá de que la Junta de Castilla y León lo tenga previsto en sus presupuestos, cosa que, hasta el momento, no ocurre y que, por lo tanto, para el 2020, no parece que vayan a ser incluidos.
-Que se nos meta en la cabeza-, dice mi vecina, -la Junta de Castilla y León no va a dar un céntimo para algo no presupuestado ni para una asociación privada, como es la Junta de Cofradías, para construir un museo y luego no preocuparse de la gestión y desarrollo del mismo-.
No es muy difícil de entender que, únicamente de la venta de entradas, postales, pins y recuerdos se va a poder hacer frente a todos los gastos de mantenimiento del museo. No solo es el trabajo de un cotanero o una camarera que se encarga de limpiar las imágenes, colocar las almohadillas o vigilar las faldillas de los pasos. Habrá que pagar las nóminas y seguros sociales del personal contratado. Habrá que pagar un seguro importante –el actual parece que se queda un poco corto- que cubra los posibles siniestros o accidentes que puedan producirse en la estancia y movilización de los pasos en el museo. Habrá que pagar una vigilancia, tanto humana como técnica, que se encargue de la protección diaria e inmediata de los grupos escultóricos dentro del recinto. Todas estas cosas, mas algunas que me dejaré en el tintero seguramente, van a costar mucho dinero que, con taquilla y souvenirs, evidentemente, no se van a cubrir.
Y como guinda hay que decir que habrá que firmar una serie de convenios o compromisos en los que quede reflejado que las cofradías y hermandades no van a decidir sacar del museo sus imágenes en un momento dado, no vaya a ser que, por un capricho o cabezonería de un presidente, pueda quedarse el museo vacío de contenido.
Así que, dejo constancia del mosqueo de mi vecina porque lo que está claro es que todos estos detalles no han sido contados por nadie hasta ahora y nos están haciendo creer que todo va sobre ruedas, cuando la realidad nos dice todo lo contrario, que va muy despacio, muy oscuro y difícil de sacar adelante, por lo menos con estos mimbres. Así que nos quedaremos sin museo o esto acabará, como mucho, en una ampliación del almacén. Eso sí, el almacén lo pagaremos nosotros porque no habrá dinero institucional para ello.
A todo esto, alguna prensa local no pregunta, se limita a informar y se conforma con todo lo que le cuenten; no cuestiona lo más mínimo si tiene o no sentido el discurso por aventurero que parezca.
Mi vecina Marisol casi me atropella esta mañana en el descansillo de la escalera porque venía un poco atribulada, por los resultados de las elecciones, según me dijo, aunque ya se barruntaba ella que la cosa no iba a cambiar en demasía con respecto a los resultados del veintiocho de abril. Eso ya lo habíamos escrito aquí hace unas cuantas semanas.
Pero no era ese el único pesar que tenía ya que, siendo, como es, muy semanasantera y muy devota de la Virgen de La Soledad, estaba un poco mosqueada porque dice que, en el asunto del museo de Semana Santa, algo no acaba de estar del todo claro, algo huele a chamusquina. Y tampoco es la primera vez que manifiesta su descontento con cómo se está llevando éste proyecto tan importante para Zamora.
Como sabrán mis miles de seguidores, la presidenta de la Junta pro Semana Santa, Isabel García, apareció en los medios de información, hace un mes aproximadamente, afirmando que ya estaba clara la financiación del proyecto y construcción del nuevo museo de semana santa. Puntualizaba la presidenta que un 15% iba a satisfacerlo la Diputación, otro 15% lo abonaría el Ayuntamiento de Zamora, un 10 % correría a cargo del Estado y el 60% restante iba a venir de la Junta de Castilla y León.
Bien, hasta ahí todo estupendo, vida y dulzura, a no ser porque, solo al día siguiente ya tuvo que rectificar, no los porcentajes, sino el global de lo que había mencionado el día anterior, que eran seis millones de euros. Parece ser, y toda lógica lo confirma, que esa cifra sólo alcanzaba a la construcción, como ella misma se autocorrigió, que no estaban incluidos en ella los presupuestos de derribo del edificio existente ni la posterior excavación. Eso supondría, como poco, un 50% más de lo mencionado, es decir ya estaríamos hablando de nueve o diez millones de euros. Después de esas declaraciones, curiosamente, no hubo ninguna reacción inmediata de los organismos implicados mencionados por Isabel García, aunque lo lógico, dada la importancia del tema y de la cuantía del proyecto, habría sido una confirmación o una rectificación de lo afirmado por la presidenta. Así que, como el que calla, otorga, ante el silencio de los organismos, los lectores, los ciudadanos y los semanasanteros, dimos todos por buenos los datos que ofreció doña Isabel.
Pero, hete aquí que, el pasado 23 de octubre, unos cuantos días más tarde de esas afirmaciones públicas de la presidenta, nos enteramos de que se celebró una reunión en la sede de la Presidencia de la Junta de Castila y León a la que asistieron, por parte de la Junta de Castilla Y León, el Presidente, Alfonso Fernández Mañueco, el Consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez Quiñones, y la Delegada Territorial de la JCyL en Zamora, Clara San Damián y, por parte de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Zamora, su Presidenta, Isabel García, el Secretario, Rufo Martínez de Paz, y Dionisio Alba.
Según declaraciones realizadas por los representantes zamoranos a los medios de comunicación la reunión fue satisfactoria, así está publicado, impresión que se trasmitió igualmente, esa misma tarde, al Consejo Rector de la Junta pro Semana Santa que, siempre según los medios informativos, también quedaron satisfechos con las explicaciones dadas. Permitidme que transcriba literalmente la información del redactor de La Opinión, Carlos Gil, según las palabras de los representantes de la Junta de Cofradías…
Ha sido una reunión muy positiva. Ha sido una reunión de trabajo en la que ha quedado muy claro el apoyo y el interés de la Junta de Castilla y León en que el Museo de Semana Santa de Zamora sea una realidad porque se entiende como algo necesario para la ciudad y la provincia".
Martínez de Paz indicó que el "apoyo claro y decidido" de la Junta está claro, lo mismo "que tenemos también garantizado" el apoyo de las dos instituciones locales, tanto del Ayuntamiento de Zamora como de la Diputación Provincial. "Y hay que concitar también el apoyo del Gobierno central, porque es un empeño de todos en beneficio de una tierra como la nuestra en la que la Semana Santa es fundamental. Es un motor. Con independencia de la cuestión religiosa, que para nosotros como Junta de Cofradías es muy importante, no se puede perder de vista por nadie que estamos hablando de algo que trasciende al ámbito social, cultural, turístico y el definitiva al ámbito económico".
Los servicios de la Junta de Castilla y León "se van a poner a trabajar inmediatamente y tiene que haber reuniones con el resto de las instituciones". Y es que Martínez de Paz explica que "nosotros somos lo que somos, una asociación de asociaciones sin ánimo de lucro y sin unos medios económicos. Esto lo tiene que liderar alguien y si la Junta de Castilla y León va a aportar más que los demás lo lógico es que lo lidere", sin perjuicio de que la propuesta se concrete y analice por todas las instituciones.
Esas son las palabras textuales que publica el diario local acerca de la explicación dada a la Junta de Cofradías por los asistentes a la reunión con la Junta Regional.
Pero como mi vecina Marisol tiene amigos hasta en el infierno, me dice que un asistente a la reunión le ha hecho saber que lo primero que se transmitió a la Junta de Cofradías, por parte de los responsables de la Junta de Castilla y León, fue su pesar por la información vertida por las presidenta, Isabel García, acerca de los porcentajes de la participación en la financiación del museo, ya que, la Junta de Castilla y León, no tenía ninguna constancia “oficial” del presupuesto real de toda la obra, por lo tanto no sabía si tenía que ese supuesto 60% sobre seis millones, o sobre diez, que no es lo mismo, digo yo. Vamos, que fue un tirón de orejas. Por otro lado, y abundando en lo mismo, la participación de la Junta de Castilla y León, sea la que sea y si es que va a ser, dependerá…
En primer lugar de que alguien le lleve un proyecto, bien explicado, junto con un presupuesto detallado de todas y cada una de las actuaciones que vayan a celebrarse para la consecución del museo; es decir, presupuesto de derribo, presupuesto de excavación, presupuesto de construcción y presupuesto de equipamiento posterior. Y, por otro lado, habrá que explicar claramente quién va a ser ese “quien” que va a gestionar el museo una vez que éste inicie su funcionamiento.
Y ahí tenemos otro escollo, porque la Junta de Cofradías, como tal, no puede ser gestora de un ente de tanta envergadura. Lo lógico es constituir una fundación, de la que, evidentemente, la Junta pro Semana Santa, entre otros, formaría parte y que gestione de forma profesional, con profesionales expertos contratados para llevar a cabo esa labor. Y para que esa gestión esté dentro del control, al que, indudablemente, debe someterse, lo lógico es que el museo esté dentro de la Red Regional de Museos y que su personal sea personal funcionario cualificado para desarrollar con profesionalidad tal cometido.
En segundo lugar, la asignación de la cantidad a subvencionar, ese célebre 60% de lo que sea, dependerá de que la Junta de Castilla y León lo tenga previsto en sus presupuestos, cosa que, hasta el momento, no ocurre y que, por lo tanto, para el 2020, no parece que vayan a ser incluidos.
-Que se nos meta en la cabeza-, dice mi vecina, -la Junta de Castilla y León no va a dar un céntimo para algo no presupuestado ni para una asociación privada, como es la Junta de Cofradías, para construir un museo y luego no preocuparse de la gestión y desarrollo del mismo-.
No es muy difícil de entender que, únicamente de la venta de entradas, postales, pins y recuerdos se va a poder hacer frente a todos los gastos de mantenimiento del museo. No solo es el trabajo de un cotanero o una camarera que se encarga de limpiar las imágenes, colocar las almohadillas o vigilar las faldillas de los pasos. Habrá que pagar las nóminas y seguros sociales del personal contratado. Habrá que pagar un seguro importante –el actual parece que se queda un poco corto- que cubra los posibles siniestros o accidentes que puedan producirse en la estancia y movilización de los pasos en el museo. Habrá que pagar una vigilancia, tanto humana como técnica, que se encargue de la protección diaria e inmediata de los grupos escultóricos dentro del recinto. Todas estas cosas, mas algunas que me dejaré en el tintero seguramente, van a costar mucho dinero que, con taquilla y souvenirs, evidentemente, no se van a cubrir.
Y como guinda hay que decir que habrá que firmar una serie de convenios o compromisos en los que quede reflejado que las cofradías y hermandades no van a decidir sacar del museo sus imágenes en un momento dado, no vaya a ser que, por un capricho o cabezonería de un presidente, pueda quedarse el museo vacío de contenido.
Así que, dejo constancia del mosqueo de mi vecina porque lo que está claro es que todos estos detalles no han sido contados por nadie hasta ahora y nos están haciendo creer que todo va sobre ruedas, cuando la realidad nos dice todo lo contrario, que va muy despacio, muy oscuro y difícil de sacar adelante, por lo menos con estos mimbres. Así que nos quedaremos sin museo o esto acabará, como mucho, en una ampliación del almacén. Eso sí, el almacén lo pagaremos nosotros porque no habrá dinero institucional para ello.
A todo esto, alguna prensa local no pregunta, se limita a informar y se conforma con todo lo que le cuenten; no cuestiona lo más mínimo si tiene o no sentido el discurso por aventurero que parezca.
















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.112