Ilia Galán
Sábado, 16 de Noviembre de 2019
DESPOBLACION

Partidarios o partidistas

[Img #31555]Nadie les hacía caso y, pese a sus quejas, noche y día, en la deshabitada plaza de una plazuela en una perdida aldea, se encontraban contando sus miserias, su abandono por parte de los gobiernos todos, ya que eran pocos. El invierno soplaba con frío helando sobre los huesos más íntimos del espíritu cuando entre los viejos caserones, cada vez más desmoronados, no se veía ni un alma... Hasta que decidieron unirse, unos pueblecitos con otros, y fueron a la capital a manifestarse y luego a la corte y fundaron un partido en quien apenas nadie tenía confianza pues parecían sus quejas demasiado románticas.

No pedían mucho: un sistema de financiación o, en su defecto, exenciones fiscales para poder seguir habitando los territorios cada vez más lejanos y salvajes, a donde apenas llegaban, por desinterés, las administraciones. En democracia el número es fundamental y, cuando hay pocos, las votaciones tienden a perderse si no es por una compensación que los muchos hacen comprendiendo que la justicia ha de velar por quienes no pueden, por los que van quedando al margen del flujo general de hombres y hechos: las grandes masas a veces a su paso aplastan y por eso hay que tener cuidado. Un día se pisotea a unos, otro día a otros y algún día podemos ser nosotros los aplastados por grandes manadas de intereses o votos.

Lo sorprendente es que triunfaron, unidos, lograron un puesto en el congreso donde se juntan los diputados de diversos pueblos: "Teruel existe", sí, pero también así ciertas zonas de Navarra, el Pirineo, Palencia, León, La Mancha, etc. Un pacto por la repoblación es lo que piden, y ahí los grandes simplemente con escuchar un poco pueden lograr enormes apoyos, pues cuesta poco y, además, ¿quién no mira con cariño la vida pastoril, los pueblecitos rodeados de cultivos, ovejitas y flores, bosques, terrenos bucólicos...? Pero para que cientos de miles, personas ancianas y jóvenes, no vengan a colapsar nuestras ya atiborradas ciudades, convirtiéndolas en lugares infernales, habrá que cuidar sus entornos con hospitales y buenas condiciones laborales, oportunidades para desarrollar la vida y que así puedan tener la opción de ser felices, como todos anhelamos en un lugar del planeta u otro.

Este pequeño partido que ha triunfado, como David ante Goliat, provoca simpatías con su pequeñez en muchos, mientras los grandes conglomerados se reparten ministerios y puestos principales, poltronas y cargos, honores y, sobre todo, salarios. Es bonito que pueda un partido salido casi de la nada prosperar ante los grandes del sistema, sobre todo si es para reivindicar lo que por justicia se les debiera dar y no es más que ayudarles a habitar en aquellas zonas alejadas del bullicio general, donde trabajan para darnos de comer ocupándose de lo esencial.

Ilia Galán

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