Eugenio de Ávila
Domingo, 24 de Noviembre de 2019
TERCERA DIVISIÓN

El Zamora gana, pero el Cristo Atlético fue mejor

David Movilla volvió a experimentar con su once inicial, en esta ocasión cambió drásticamente la línea medular, lo que permitió a los palentinos llegar al área rojiblanca con enorme facilidad.

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David Movilla es un químico del fútbol: experimenta nuevas fórmulas con sus elementos, todos los que forman parte de su laboratorio, de su plantilla. Esta tarde, ante el Cristo Atlético, el mejor equipo que pasó por el Ruta de la Plata en esta temporada, su experimento le salió regular, aunque sumase otros tres puntos, merced a la calidad de algunos de sus hombres y a las excelente intervenciones de Jon Villanueva, el más destacado en la escuadra rojiblanca.

 

El técnico vasco, como le gusta el riesgo, no convocó a Carlos Ramos, y dejó en el banquillo a Juanan. Eliminó, de una tacada, a los dos jugadores que estructuran el juego de su equipo. Dio entrada a Franco, un jugador con excelente toque de balón, para jugar por delante de la defensa, y a Vallejo, muy adelantado, casi un media punta, para que realizasen la labor de los anteriormente citados, de los titulares. ¿Y qué sucedió? Pues que el Cristo, con un centro de campos excelente, comandado por un gran Javi Bueno, ex rojiblanco, atravesaba la línea de medios como las tropas alemanes la línea Maginot francesa, para buscar la banda derecha de su ataque, donde Raúl Álvarez, sin ayuda de  Escudero, se vio superado una y otra vez por los palentinos. Y eso que el cuadro morado perdió a su eje, Abajo, en el minuto 8 del choque.

 

Para entonces, el Zamora ya había marcado, en una acción individual de Guille Perero, que agarró un buen disparo, dentro de área, para batir a Miguel, el portero zamorano que demostró hoy que tiene categoría para defender el marco de cualquier equipo importante del este grupo VIII.

 

La alegría no duró mucho en las filas rojiblancas, por cuatro minutos después, en una acción por la banda diestra con centro al área, Edu agarraba un disparo raso y colocado que batió a Jon.

 

A partir de ese instante, el cuadro visitante se fue al abordaje, y dejó un cabezazo en el larguero, si bien el  Zamora también pudo adelantarse, en otra acción de Guille, solo ante Miguel, pero disparó por encima del larguero.

 

Los castellanos superaban la línea medular zamorano como y cuando querían. Vallejo y Franco, separados por una distancia abismal, y con dos puntas como Rubiato y Sergio, anuladas, sin banda izquierda, porque Escudero pocas veces se abrió a la siniestra, facilitaban las cosas al equipo de Rubén Gala.

 

Sucede que el Zamora tiene jugadores con enorme calidad individual. De ahí que, en el minuto 34, una excelente acción, iniciada por Guille, con pase a Sergio, en la banda derecha, para que el zamorano realizase un buen centro que remató Escudero ante Miguel. El Zamora se adelantaba en el marcador sin merecerlo. El Cristo había puesto el fútbol y el cuadro rojiblanco dos goles.  No obstante, para colmo de males palentino, pudo anotar el tercero la escuadra de Movilla, pero Miguel, en el minuto 44, realizo una gran intervención a cabezazo de Escudero.

 

Movilla se dio cuenta de que su equipo mostraba un pasillo franco por la banda izquierda de su cobertura. Decidió dejar al centra Piña, con algún error en la primera mitad, en el vestuario, para dar entrada Coque, que ocupó el lateral izquierdo, mientras que Raúl pasaba a jugar de central zurdo. Pero el Zamora, además de ese flanco débil, evidenciaba que su centro de campo no funcionaba. De tal manera, en el minuto 55, nuevo cambio: Juanan sustituía a Franco.

 

A partir de ese instante, pareció que el Zamora equilibraba la contienda, porque el jugador charro impuso su presencia y poderío en la medular, aunque la distancia con Vallejo seguía siendo sideral.  También movió el banquillo Gala, dando entrada a un veterano Vallecillo.

 

El Zamora llegaba mejor, pero se encontraba con un excelente Miguel. Pero tampoco los delanteros zamoranos hallaban la forma de desarbolar a la defensa morada. Por lo tanto, nuevo cambio: Dani Hernández sustituía a Guille. De nuevo, el once rojiblanco se reestructuraba. Escudero pasó a la derecha, pero muy alejado de su zona óptima, en la que más destaca.

 

Poco a poco, los palentinos se fueron imponiendo, como sucedió en la primera mitad, obligando a Jon a realizar unas cuantas paradas extraordinarias, que salvaron el empate. En el  minuto 79, se anulaba un gol al cuadro visitante por fuera de juego, lo que “acojonó” más a los rojiblancos, que, no obstante, aguantaron el vendaval y fiaron la suerte del partido al contragolpe. Víctima de una zancadilla a Sergio García, cuando se disponía a entrar en el área, el central Obispo, último hombre de su equipo, veía la roja, y ya en el minuto final, Miguel corría la misma suerte de su compañero, al hacer falta al delantero zamorano fuera del área, para evitar el tercer gol, que evitó el palo diestro de su portería.  Minutos finales de enorme dinamismo, con un Cristo que no se resignaba a su suerte y un Zamora que encontró en la velocidad de Sergio la fórmula ideal para descomponer a la defensa rival.

 

En definitiva, el nuevo experimento de Movilla le salió bien, porque su equipo ganó, en su decimocuarta victoria consecutiva, enorme mérito, pero esos riesgos no siempre salen bien. Hubo suerte ante un gran Cristo Atlético, el mejor equipo que pasó esta temporada por el Ruta de la Plata.

Fotos: Esteban Pedrosa

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