UNIÓN
La España vaciada debe luchar unida
Hay dos caminos para luchar contra el vaciado de grandes zonas de España -sean León, Zamora y Salamanca, sean Teruel, Soria y Extremadura, sean…, también zonas de Portugal-, el camino de luchar separadamente o el camino de luchar unidos. Luchar solo por los problemas de cada provincia o luchar unidos para que un gobierno progresista, en toda España, asuma las justas reivindicaciones para desarrollar económica y socialmente, para reindustrializar y repoblar la España vaciada –y por qué no, junto con un gobierno portugués que también trabaje por repoblar el Portugal vaciado-.
En España venimos arrastrando décadas de despoblamiento en las zonas rurales. No es una situación nueva. Pero en estos últimos diez años la desatención continuada por los Gobiernos en las zonas rurales y la aplicación de los recortes han hecho aflorar la indignación de amplios sectores rurales. Porque no sólo hablamos de lo que se denomina la España vaciada sino también de la España por vaciar, que corresponde a las comarcas rurales que ahora mismo ven decrecer constantemente su población, pero incluso a provincias con tradición industrial como Asturias. El despoblamiento es ahora uno de los problemas de primer plano que tenemos en el conjunto de España. El abandono y desatención tanto en infraestructuras básicas y los cada vez mayores recortes en educación, sanidad y otros, son causas base del cierre de actividad económica y migración hacia otras zonas más pobladas. Son muchos años de olvido de zonas y comarcas que no interesa potenciar.
El sector agrícola y ganadero es la columna vertebral del mundo rural. Por ejemplo, la España del secano: cultivo del cereal, el olivo, los frutos secos, la vid, la ganadería extensiva o estabulada, etc.; también de los frutales de regadío (melocotón, albaricoque, cítricos, etc.), hortalizas… En todos estos sectores hemos visto decrecer constantemente su rentabilidad desde hace más de treinta años. Los costes de producción aumentan: precio del gasoil, abonos, tratamientos fitosanitarios, maquinaria, mano de obra. Mientras los precios de venta de los productos obtenidos se mantienen estables a lo largo de los años con ligeras fluctuaciones.
A su vez que sufrimos los ataques de Estados Unidos, que en el caso de la Administración Trump incluye la amenaza de imponer aranceles a diversos productos agrícolas españoles, ante cuyas exigencias el Gobierno español y la Unión Europeas se doblegan.
Necesitamos medidas que apoyen el desarrollo y mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera, al tiempo que tienen como foco combatir el despoblamiento rural, creando riqueza y empleo. Medidas de apoyo al cooperativismo, ya que el sector agrícola y ganadero lo constituyen un buen número de pequeñas explotaciones, generalmente familiares, que se enfrentan a una baja productividad y rentabilidad. Es necesaria la creación de cooperativas que agrupen a pequeños y medianos agricultores. Tienen que ser democráticas y transparentes, y predominar la cooperación colectiva sobre la individual. Tanto para la comercialización colectiva de la producción, como de las compras de materias primas, al tiempo que se deben compartir servicios de utilización de maquinaria. Alentar la creación de empresas agrícolas de transformación de los productos.
Medidas de creación de empleo desde las administraciones e instituciones son fundamentales para fomentar la creación de puestos de trabajo de carácter estable y permanente, con rebaja de impuestos. Hace falta crear escuelas y cursos de formación de tractoristas, podadores, especialistas. Potenciar en algunas zonas escuelas de pastores, trasvasando los enormes conocimientos que tienen los veteranos de la profesión y aportando otros conocimientos técnicos. Potenciar el empleo de los autóctonos y a la vez con trabajadores extranjeros que en muchos casos son base de la repoblación rural.
Hacen falta ayudas económicas que hagan rentables dichas explotaciones. La PAC (Política Agraria Común) es necesaria. Pero no queremos ayudas que van a parar a las economías más fuertes, parasitarias y, en general, improductivas que no revierten en el desarrollo rural. No queremos ayudas que sean una “prejubilación”. La PAC debe estar orientada a combatir el despoblamiento y revertir en el mundo rural, al tiempo que es sustento de la actividad agrícola y ganadera. Y hay que atender al relevo generacional, potenciando a los jóvenes agricultores.
Es imprescindible que los precios de los productos sean acordes con los costes de producción. Se debe contar con el apoyo estatal a la comercialización de los cultivos y productos ganaderos. Y se deben defender los precios en el mercado internacional. Se deben establecer organismos de consulta técnica para nuevos cultivos y mejora de los existentes, así como las nuevas técnicas de cultivo. Se debe potenciar una agricultura más protectora del medio ambiente, que utilice las técnicas de la agricultura regenerativa, generando una producción alimentaria más sana. Y, por supuesto, es necesario financiar las instalaciones eólicas y de energía solar.
La raya hispano-lusa es como se conoce a la frontera entre España y Portugal -con 1.234 kilómetros de longitud-. El nuevo Gobierno de Portugal ha planteado la importancia de revitalizar los territorios fronterizos con España, afrontando el problema demográfico, y para ello promover infraestructuras viarias de proximidad a ambos lados de la frontera, recuperar de forma conjunta el patrimonio transfronterizo o crear incentivos para la inversión en esas zonas, con el objetivo de evitar la despoblación de los territorios hispano-lusos, a través del desarrollo empresarial y el fomento del empleo de calidad, e infraestructuras energéticas y ecológicas. Sería un programa contra la Iberia vaciada, tanto en la parte de España como en la de Portugal.
Hay dos caminos para luchar contra el vaciado de grandes zonas de España -sean León, Zamora y Salamanca, sean Teruel, Soria y Extremadura, sean…, también zonas de Portugal-, el camino de luchar separadamente o el camino de luchar unidos. Luchar solo por los problemas de cada provincia o luchar unidos para que un gobierno progresista, en toda España, asuma las justas reivindicaciones para desarrollar económica y socialmente, para reindustrializar y repoblar la España vaciada –y por qué no, junto con un gobierno portugués que también trabaje por repoblar el Portugal vaciado-.
En España venimos arrastrando décadas de despoblamiento en las zonas rurales. No es una situación nueva. Pero en estos últimos diez años la desatención continuada por los Gobiernos en las zonas rurales y la aplicación de los recortes han hecho aflorar la indignación de amplios sectores rurales. Porque no sólo hablamos de lo que se denomina la España vaciada sino también de la España por vaciar, que corresponde a las comarcas rurales que ahora mismo ven decrecer constantemente su población, pero incluso a provincias con tradición industrial como Asturias. El despoblamiento es ahora uno de los problemas de primer plano que tenemos en el conjunto de España. El abandono y desatención tanto en infraestructuras básicas y los cada vez mayores recortes en educación, sanidad y otros, son causas base del cierre de actividad económica y migración hacia otras zonas más pobladas. Son muchos años de olvido de zonas y comarcas que no interesa potenciar.
El sector agrícola y ganadero es la columna vertebral del mundo rural. Por ejemplo, la España del secano: cultivo del cereal, el olivo, los frutos secos, la vid, la ganadería extensiva o estabulada, etc.; también de los frutales de regadío (melocotón, albaricoque, cítricos, etc.), hortalizas… En todos estos sectores hemos visto decrecer constantemente su rentabilidad desde hace más de treinta años. Los costes de producción aumentan: precio del gasoil, abonos, tratamientos fitosanitarios, maquinaria, mano de obra. Mientras los precios de venta de los productos obtenidos se mantienen estables a lo largo de los años con ligeras fluctuaciones.
A su vez que sufrimos los ataques de Estados Unidos, que en el caso de la Administración Trump incluye la amenaza de imponer aranceles a diversos productos agrícolas españoles, ante cuyas exigencias el Gobierno español y la Unión Europeas se doblegan.
Necesitamos medidas que apoyen el desarrollo y mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera, al tiempo que tienen como foco combatir el despoblamiento rural, creando riqueza y empleo. Medidas de apoyo al cooperativismo, ya que el sector agrícola y ganadero lo constituyen un buen número de pequeñas explotaciones, generalmente familiares, que se enfrentan a una baja productividad y rentabilidad. Es necesaria la creación de cooperativas que agrupen a pequeños y medianos agricultores. Tienen que ser democráticas y transparentes, y predominar la cooperación colectiva sobre la individual. Tanto para la comercialización colectiva de la producción, como de las compras de materias primas, al tiempo que se deben compartir servicios de utilización de maquinaria. Alentar la creación de empresas agrícolas de transformación de los productos.
Medidas de creación de empleo desde las administraciones e instituciones son fundamentales para fomentar la creación de puestos de trabajo de carácter estable y permanente, con rebaja de impuestos. Hace falta crear escuelas y cursos de formación de tractoristas, podadores, especialistas. Potenciar en algunas zonas escuelas de pastores, trasvasando los enormes conocimientos que tienen los veteranos de la profesión y aportando otros conocimientos técnicos. Potenciar el empleo de los autóctonos y a la vez con trabajadores extranjeros que en muchos casos son base de la repoblación rural.
Hacen falta ayudas económicas que hagan rentables dichas explotaciones. La PAC (Política Agraria Común) es necesaria. Pero no queremos ayudas que van a parar a las economías más fuertes, parasitarias y, en general, improductivas que no revierten en el desarrollo rural. No queremos ayudas que sean una “prejubilación”. La PAC debe estar orientada a combatir el despoblamiento y revertir en el mundo rural, al tiempo que es sustento de la actividad agrícola y ganadera. Y hay que atender al relevo generacional, potenciando a los jóvenes agricultores.
Es imprescindible que los precios de los productos sean acordes con los costes de producción. Se debe contar con el apoyo estatal a la comercialización de los cultivos y productos ganaderos. Y se deben defender los precios en el mercado internacional. Se deben establecer organismos de consulta técnica para nuevos cultivos y mejora de los existentes, así como las nuevas técnicas de cultivo. Se debe potenciar una agricultura más protectora del medio ambiente, que utilice las técnicas de la agricultura regenerativa, generando una producción alimentaria más sana. Y, por supuesto, es necesario financiar las instalaciones eólicas y de energía solar.
La raya hispano-lusa es como se conoce a la frontera entre España y Portugal -con 1.234 kilómetros de longitud-. El nuevo Gobierno de Portugal ha planteado la importancia de revitalizar los territorios fronterizos con España, afrontando el problema demográfico, y para ello promover infraestructuras viarias de proximidad a ambos lados de la frontera, recuperar de forma conjunta el patrimonio transfronterizo o crear incentivos para la inversión en esas zonas, con el objetivo de evitar la despoblación de los territorios hispano-lusos, a través del desarrollo empresarial y el fomento del empleo de calidad, e infraestructuras energéticas y ecológicas. Sería un programa contra la Iberia vaciada, tanto en la parte de España como en la de Portugal.
















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