OPINIÓN
Mientras...
La situación no es muy idílica, lo sé, lo reconozco, pero es tan humana como el comer, el beber cerveza mientras esperas que la comida esté en su punto o que tu pareja se baje los pantalones o braguitas a la par que te perfumas esperando una noche de espectro mundial triunfante, pedazo de hembra o machote.
Pero no, hoy no voy a hablar de esos momentos punteros y maravillosos en los que te late el corazón al 100 % porque esperas quedar de la leche como un león o leona, no, son otros momentos más prosaicos que todos tenemos y pasamos al cabo del día, de la tarde, de la noche... Al cabo de todo.
Estoy sentada, toda fina, con las piernas cruzadas en la taza (¿Taza?) del wáter y mientras releo un ejemplar de la revista Vogue y otro de Cosmopolitan, dejo de lado el Vogue, porque fuera de moda y perfumes, poco me aporta, y me quedo con la Cosmopolitan, porque para un ratillo de asueto en el excusado entretiene un huevo, para qué nos vamos a engañar. A ver, nenas, ¿Qué buscas en tu hombre ideal? Jajajajajaja. Dios casi me da algo sentada, he tenido sutilmente que descruzar la pierna y cruzarla del otro lado, ya veis, un trabajazo de la leche y eso sin que se me vea nada y sumando el hecho de que estoy en mi propia casa y me da lo mismo si se me ve algo o no, vaya, la costumbre que hace mella. Total, que es como si hubiese aparecido “Bautista” (pobre, nombre cruel y figura cruel la del criado o criada, muy cruel, haced las cosas vosotros, coño! Que no cuesta y denigra, y eres “casta” si te lo hacen, tengas un piso de noventa metros cuadrados o un chalet de seiscientos, que manda cojones.)
A lo que voy, que siempre me desvío, que estaba yo tan pancha, con las piernas cruzadas en el wáter leyendo una encuesta de la revista Cosmopolitan sobre las virtudes que se deben buscar en el hombre ideal. Mirad, llegué a tal nivel de aburrimiento mental que casi me duermo en la loza y me caigo de lado, menuda tragedia, lo mismo me golpeo con la mampara de la ducha y de paso leo la etiqueta del champú, que hace tiempo que me noto seco el cabello en las puntas y lo mismo he de cambiar de marca, o de mascarilla, o de mampara, o de wáter o revista ¡leches! Puede que deba de leer el BOE a partir de ahora, qué mejor sitio que el baño para leerlo, por si se me acaba el papel y eso. Pues nada, aunque el papel del BOE o el BOCYL me da que serán como el famoso papel de “El Elefante”, que limpiar, lo que se dice limpiar, nada de nada, lo leeremos, que leer no cuesta y ensancha la mente y lo mismo hasta te enteras de lo que NO han hecho los diputados de tu ciudad y región. Poned a trabajar la impresora, vieja o nueva, todos tenemos una en casa.
La situación no es muy idílica, lo sé, lo reconozco, pero es tan humana como el comer, el beber cerveza mientras esperas que la comida esté en su punto o que tu pareja se baje los pantalones o braguitas a la par que te perfumas esperando una noche de espectro mundial triunfante, pedazo de hembra o machote.
Pero no, hoy no voy a hablar de esos momentos punteros y maravillosos en los que te late el corazón al 100 % porque esperas quedar de la leche como un león o leona, no, son otros momentos más prosaicos que todos tenemos y pasamos al cabo del día, de la tarde, de la noche... Al cabo de todo.
Estoy sentada, toda fina, con las piernas cruzadas en la taza (¿Taza?) del wáter y mientras releo un ejemplar de la revista Vogue y otro de Cosmopolitan, dejo de lado el Vogue, porque fuera de moda y perfumes, poco me aporta, y me quedo con la Cosmopolitan, porque para un ratillo de asueto en el excusado entretiene un huevo, para qué nos vamos a engañar. A ver, nenas, ¿Qué buscas en tu hombre ideal? Jajajajajaja. Dios casi me da algo sentada, he tenido sutilmente que descruzar la pierna y cruzarla del otro lado, ya veis, un trabajazo de la leche y eso sin que se me vea nada y sumando el hecho de que estoy en mi propia casa y me da lo mismo si se me ve algo o no, vaya, la costumbre que hace mella. Total, que es como si hubiese aparecido “Bautista” (pobre, nombre cruel y figura cruel la del criado o criada, muy cruel, haced las cosas vosotros, coño! Que no cuesta y denigra, y eres “casta” si te lo hacen, tengas un piso de noventa metros cuadrados o un chalet de seiscientos, que manda cojones.)
A lo que voy, que siempre me desvío, que estaba yo tan pancha, con las piernas cruzadas en el wáter leyendo una encuesta de la revista Cosmopolitan sobre las virtudes que se deben buscar en el hombre ideal. Mirad, llegué a tal nivel de aburrimiento mental que casi me duermo en la loza y me caigo de lado, menuda tragedia, lo mismo me golpeo con la mampara de la ducha y de paso leo la etiqueta del champú, que hace tiempo que me noto seco el cabello en las puntas y lo mismo he de cambiar de marca, o de mascarilla, o de mampara, o de wáter o revista ¡leches! Puede que deba de leer el BOE a partir de ahora, qué mejor sitio que el baño para leerlo, por si se me acaba el papel y eso. Pues nada, aunque el papel del BOE o el BOCYL me da que serán como el famoso papel de “El Elefante”, que limpiar, lo que se dice limpiar, nada de nada, lo leeremos, que leer no cuesta y ensancha la mente y lo mismo hasta te enteras de lo que NO han hecho los diputados de tu ciudad y región. Poned a trabajar la impresora, vieja o nueva, todos tenemos una en casa.


















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