Miércoles, 21 de Enero de 2026

Eugenio de Ávila
Sábado, 07 de Diciembre de 2019
ME QUEDA LA PALABRA

El problema de España no radica en Monarquía o República, sino en una democracia real

Hay gente, que suele ser muy de izquierdas, de todas, fetén, casi marxistas-leninistas, a las que le chirría que España sea una Monarquía Parlamentaria. Un servidor es repúblico, pero adjuro de las dos repúblicas vividas en nuestra nación. La primera acabó con sangre y cantonalismo, la segunda con un alzamiento militar, apoyado por media España; una guerra civil y tres intentos revolucionarios: el socialista de Largo Caballero, el comunista, dirigido desde la U.R.S.S. en plenos procesos de Moscú, una de las purgas habituales entre los bolcheviques  rusos, y el anarquista de CNT-FAI.

 

A un servidor, un analfabeto político que no cree en nada,  le chirría más aún que etarras, hermanos de terroristas, hijos de mala madre y amigos vivan de esta democracia; que haya un partido como el PNV, heredero ideológico de Sabino Arana, más racista que Hitler, que quita y pone gobiernos de España; que otro, en origen fascista, ERC chantajee a Pedro Sánchez con la investidura como presidente de Gobierno; que nuestros políticos, los unos, los hunos, los otros y los de más allá, cobren salarios muy superiores a los que percibirían por su profesión, el que la tuviera, y que vayan a percibir, cuando cumplan la edad, la máxima jubilación.

 

El problema de España, el de ahora, el que ocupa y parece no preocupar al pueblo ovino nacional, radica en el sistema democrático, falto de calidad, huérfano de ideas, injusto, parcial, con casos de corrupción por doquier, tanto en el PSOE, ya desde Felipe González, hasta llegar a los EREs de Andalucía, el mayor latrocinio público registrado en Europa occidental, solo superado por la “famiglia” Pujol, cuyo patriarca ve la vida pasar desde la mesa camilla de su vivienda; más los del PP, aquí, en Zamora, y en media España. Cierto que matizaría cómo roban los socialistas y los populares: aquellos repartían entre toda la banda, y estos se lo llevaron cada cual a su morral.

 

Sobran autonomías, pero nadie las retirará del formato de Estado, porque hay muchos políticos que viven de esta bicoca, el gran error de la UCD. Gastos superfluos en una nación pobre. Sobra el Senado, pervivencia del pasado. Si se ama la República, eliminemos la Cámara Alta. Sobran funcionarios. Sobra burocracia. Sobra esta Ley Electoral. Sobra el Consejo General del Poder Judicial, controlado por los partidos políticos. Sobran muchos diputados, que solo están en el Congreso para pulsar el botón que les indique el portavoz correspondiente, y, además, alguno se equivoca. Sobra la educación concertada. Si hay “huevos” y somos de izquierda, que se elimine y se dé paso a la elección entre enseñanza pública y privada. Sobran medios de comunicación, tutelados por los políticos, que viven de las instituciones públicas, con que la libertad de prensa no ha lugar. Aquí, en Zamora, el fenómeno resulta todo un paradigma del control absoluto de las instituciones sobre los que deberían ser ejercer su papel como críticos del poder. Sobran partidos políticos que se declaran enemigos de España, de su democracia, pero que, cual parásitos, viven del Estado. Sobran partidos políticos, centrales sindicales y patronales que se alimenten de los presupuestos del Estado.

 

Y se necesita una democracia equitativa, con un poder judicial libérrimo, independiente del legislativo y ejecutivo. Se necesitan unos medios de comunicación públicos libres de la tutela política. Se necesita otra Ley Electoral, para que el voto de un ciudadano de Soria obtenga el mismo valor que el de uno de Madrid, y que los partidos nacionalistas, racistas e independentistas, que solo se presentan en sus autonosuyas, no obtengan esos enormes beneficios electorales, con los que chantajean al PSOE o al PP. Se necesitan partidos políticos democráticos. Se necesitan diputados provinciales elegidos por el pueblo, no por la jerarquía de esas formaciones en Madrid o Valladolid. Se necesita un reparto justo de las inversiones públicas, que favorezca a las provincias más subdesarrolladas, verbigracia: Zamora. Se necesita una educación pública fortísima, con becas que beneficien a los hijos de las clases más humildes, incluso para que puedan estudiar en universidades privadas. Se necesitan servicios públicos en el medio rural, apoyar a los empresarios agroganaderos, transformar las materias primas allí donde se producen. Se necesitan, finalmente, personas que accedan a la política como un sacrificio, como una apuesta por el pueblo, como un dar para no recibir, como un servicio a la patria, al ciudadano, a la felicidad de los administrados.

 

Después de lo que nos sobra y de lo que nos hace falta, reflexione el lector: si ahora el pueblo eligiera que España fuese una República, que no lo creo, qué político podría presidirla ¿La mugre partitocrática que mancha, ensucia, oxida esta nación podría administrar mejor un régimen republicano que esta monarquía parlamentaria? Insisto, el problema de España transciende ahora mismo, cuando la región del noreste, una de las más ricas,  presiona para alcanzar su independencia, a la que le acompañará en su afán, la otra más rica, la vasca, si las cosas le salen bien, a la dicotomía Monarquía o República. Ahora pido, exijo y clamo por más democracia, por un sistema de libertades reales, de justicia ciega, de hermandad entre todos los nacidos en España.

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