EL BECARIO TARDIO
Dejar la puerta abierta
Esteban Pedrosa
Hace unos días, entraron en casa de un amigo mío y le robaron. Fue a comisaría a poner la correspondiente denuncia y un policía, muy atento, le hizo una pregunta lógica:
-¿Abrieron la puerta a lo bruto o manipularon la cerradura?
La respuesta de mi amigo ya no fue tan lógica:
-De ninguna de las dos maneras, agente. La puerta estaba abierta.
El agente, intrigado, quiso saber las causas; que si él estaba dentro y por eso estaba abierta; que tal vez se le había olvidado cerrarla; que si bajó al buzón y, como no iba a tardar mucho, la dejó entornada; que… El agente abrió los ojos, perplejo, cuando oyó la respuesta de mi amigo:
-Mi puerta siempre está abierta, agente.
Antes de que el agente pudiera contestarle, le dijo:
-Mi casa es una propiedad privada y me amparan todos los derechos constitucionales para dejar la puerta abierta o cerrada y nadie puede violentar las propiedades que haya dentro de ella, ni entrar sin mi permiso… y siguió con una retahíla de derechos que le asistían y sobre los que tenía toda la razón, estuvo de acuerdo el policía, pero quiso sacarlo de su error teniendo en cuenta, le dijo, que no todo el mundo respeta la propiedad privada, que pueden pasar mil personas por la puerta de su casa y respetarla, sin duda, hasta que llega uno, uno solo, y entra y roba y destroza, incluso mata si se ve sorprendido y también el policía le soltó una retahíla de razones que le asistían, para que viera la otra cara de la realidad.
-Pues ha de saber, agente, que la puerta de mi casa siempre seguirá abierta -insistió mi amigo, después de poner la denuncia- faltaría más que tengamos que vivir con miedo y que nos obliguen a dejar la puerta de nuestra casa de esta o aquella manera…
La moraleja es que, como mi amigo, muchos piensan lo mismo... Y muchas.
Hace unos días, entraron en casa de un amigo mío y le robaron. Fue a comisaría a poner la correspondiente denuncia y un policía, muy atento, le hizo una pregunta lógica:
-¿Abrieron la puerta a lo bruto o manipularon la cerradura?
La respuesta de mi amigo ya no fue tan lógica:
-De ninguna de las dos maneras, agente. La puerta estaba abierta.
El agente, intrigado, quiso saber las causas; que si él estaba dentro y por eso estaba abierta; que tal vez se le había olvidado cerrarla; que si bajó al buzón y, como no iba a tardar mucho, la dejó entornada; que… El agente abrió los ojos, perplejo, cuando oyó la respuesta de mi amigo:
-Mi puerta siempre está abierta, agente.
Antes de que el agente pudiera contestarle, le dijo:
-Mi casa es una propiedad privada y me amparan todos los derechos constitucionales para dejar la puerta abierta o cerrada y nadie puede violentar las propiedades que haya dentro de ella, ni entrar sin mi permiso… y siguió con una retahíla de derechos que le asistían y sobre los que tenía toda la razón, estuvo de acuerdo el policía, pero quiso sacarlo de su error teniendo en cuenta, le dijo, que no todo el mundo respeta la propiedad privada, que pueden pasar mil personas por la puerta de su casa y respetarla, sin duda, hasta que llega uno, uno solo, y entra y roba y destroza, incluso mata si se ve sorprendido y también el policía le soltó una retahíla de razones que le asistían, para que viera la otra cara de la realidad.
-Pues ha de saber, agente, que la puerta de mi casa siempre seguirá abierta -insistió mi amigo, después de poner la denuncia- faltaría más que tengamos que vivir con miedo y que nos obliguen a dejar la puerta de nuestra casa de esta o aquella manera…
La moraleja es que, como mi amigo, muchos piensan lo mismo... Y muchas.




















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