TERCERA DIVISIÓN
El Zamora también derrota a los elementos
Los rojiblancos superan a Eolo, el estado del campo y a un valiente Atlético Tordesillas, con dos goles de Escudero, tras detener Jon Villanueva una pena máxima y dos jugadas de Dani Hernández
![[Img #32878]](http://eldiadezamora.es/upload/images/12_2019/9682_dani.jpg)
El Zamora Club de Fútbol termina el año invicto. Esta tarde, enemiga del fútbol, protagonizada por el viento, acérrimo rival de la tauromaquia y el fútbol, y un terreno imposible para practicar este deporte, contempló una victoria rojiblanca más, pero también la primera parte más floja de la temporada.
La clave: Jon Villanueva, que paró una pena máxima a Simón en el minuto 60, cuando el Tordesillas creía aún en la victoria. Después el Zamora espabiló. Movilla, también. Y acertó con el primer cambio, decisivo: Dani Hernández sustituía a Raúl, uno de los seis hombres nuevos en el equipo titular respecto al partido con el Sporting, junto a Rasines, Juanan, Rubiato, Perero y Escudero.
Como escribí en la precrónica, las condiciones atmosféricas y del terreno de juego igualarían la contienda. Y así fue. El Atlético fue mejor en la primera mitad, gozando de las mejores ocasiones del choque. Los rojiblancos apenas concretaron un par de situaciones de peligro, la más clara, el gol anulado a Rubiato, por fuera de juego.
La segunda entrega se inició como concluyó la primera, con un cuadro local que creía en la victoria, y un Zamora sin fuste. Hasta que llegó el penalti, si se quiere tonto, de Raúl, cuya transformación en gol evitó el gran Jon Villanueva. Además, a partir de ese instante, reaccionó Movilla, que introdujo un cambio transcendental, al introducir en el césped a Dani Hernández, que relevó a Rubiato, desaparecido durante el tiempo que estuvo en el campo. Y sería el zamorano el que realizaría la jugada que originó el primer tanto de Escudero, poco después de la intervención del meta vasco.
Los rojiblancos se desperezaron con el tanto, sin realizar gran juego, porque, como digo, el campo no estaba apto no para sembrar. El Tordesillas intentó alguna acción más en ataque, pero ya sin fe, máxime cuando otra vez Dani Hernández volvía a demostrar su clase para que Escudero marcase el segundo tanto, cuando el partido iba encarando su final.
Movilla acertó en los cambios, sobre todo en el de Dani Hernández, que, junto a Jon Villanueva, resultaron esenciales en el devenir de esta decimoséptima victoria consecutiva del cuadro rojiblanco. Feliz Navidad o solsticio de invierno. Nos vemos en 2020. Podría ser un gran año.
Fotografía: Dani Hernández, un jugador clave en la victoria rojiblanca en Tordesillas.(Esteban Pedrosa)
![[Img #32878]](http://eldiadezamora.es/upload/images/12_2019/9682_dani.jpg)
El Zamora Club de Fútbol termina el año invicto. Esta tarde, enemiga del fútbol, protagonizada por el viento, acérrimo rival de la tauromaquia y el fútbol, y un terreno imposible para practicar este deporte, contempló una victoria rojiblanca más, pero también la primera parte más floja de la temporada.
La clave: Jon Villanueva, que paró una pena máxima a Simón en el minuto 60, cuando el Tordesillas creía aún en la victoria. Después el Zamora espabiló. Movilla, también. Y acertó con el primer cambio, decisivo: Dani Hernández sustituía a Raúl, uno de los seis hombres nuevos en el equipo titular respecto al partido con el Sporting, junto a Rasines, Juanan, Rubiato, Perero y Escudero.
Como escribí en la precrónica, las condiciones atmosféricas y del terreno de juego igualarían la contienda. Y así fue. El Atlético fue mejor en la primera mitad, gozando de las mejores ocasiones del choque. Los rojiblancos apenas concretaron un par de situaciones de peligro, la más clara, el gol anulado a Rubiato, por fuera de juego.
La segunda entrega se inició como concluyó la primera, con un cuadro local que creía en la victoria, y un Zamora sin fuste. Hasta que llegó el penalti, si se quiere tonto, de Raúl, cuya transformación en gol evitó el gran Jon Villanueva. Además, a partir de ese instante, reaccionó Movilla, que introdujo un cambio transcendental, al introducir en el césped a Dani Hernández, que relevó a Rubiato, desaparecido durante el tiempo que estuvo en el campo. Y sería el zamorano el que realizaría la jugada que originó el primer tanto de Escudero, poco después de la intervención del meta vasco.
Los rojiblancos se desperezaron con el tanto, sin realizar gran juego, porque, como digo, el campo no estaba apto no para sembrar. El Tordesillas intentó alguna acción más en ataque, pero ya sin fe, máxime cuando otra vez Dani Hernández volvía a demostrar su clase para que Escudero marcase el segundo tanto, cuando el partido iba encarando su final.
Movilla acertó en los cambios, sobre todo en el de Dani Hernández, que, junto a Jon Villanueva, resultaron esenciales en el devenir de esta decimoséptima victoria consecutiva del cuadro rojiblanco. Feliz Navidad o solsticio de invierno. Nos vemos en 2020. Podría ser un gran año.
Fotografía: Dani Hernández, un jugador clave en la victoria rojiblanca en Tordesillas.(Esteban Pedrosa)

















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