SAN ANTÓN
Scotty, antes; Yaco, ahora
![[Img #33993]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/7337_can.jpg)
Uno, fue. El otro, es. Hoy, en el día de su Patrono, San Antón, quiero ponerles como ejemplos de fidelidad, compañía, afecto, sentimientos que precisamente hoy no se destacan en muchos seres humanos. Ellos han llenado una pequeña parte de mi vida, sobre todo Yaco, más intensamente dedicado ahora a él, en el tiempo de la jubilación.
Scotty, "el lobito", era un perro mestizo pero guapo, guapo, recogido por mi hija Rebeca en las dependencias del refugio de acogida animal de Zamora. Cuando se fue se llevó en sus ojos todo el amor que le dieron mis hijas, sobre todo Lorena, siempre con Fer, compañeros de sueños, viajes, achaques, hasta el agotamiento final inevitable de sus más de diecisiete años. Si llegó a esa edad fue por el amor con el que le rodearon unos y otros durante todo ese tiempo.
Yaco, un bichón maltés, ya de once años, llegó a nosotros muy pequeñín por el amargo trance de la repentina muerte de su dueña, nuestra inolvidable Sandra. En su mirada encuentro cada día, bien temprano por cierto, la alegría y el afecto insistentes para hacer sus paseos por donde le da la gana, pese a la correa y a la palabra de su amo. Tozudo y caprichoso, marca el camino a seguir, el caso es estar en la calle. Trasto donde los haya, pícaro cuando le interesa a su estómago, impaciente a la espera de la golosina, compungido al ver llegar la reprimenda, muerto de miedo, tembloroso, en la mala hora de los ruidos y explosiones de fiestas, tunante para otear una hembra en celo, dócil para agradecer la mirada y la caricia ajenas, glotón para comer su propio plato y pedir del de sus amos. Conoce la cama, el sofá, el tresillo como nadie. Y en ellos gobierna, con y sin sus amos. Mimado y mimoso. Como todos. Un pequeñín de lujo.
Hoy en este día de su fiesta, sirva este pequeño recuadro en honor de todos los perros que tienen casa y dueños y por ello, amor, y de los que viven en centros de acogida animal, refugios que los ayuntamientos cuidan cada vez más y en los que voluntarios y voluntarias, con una generosidad fuera de todo límite, les atienden, les quieren, les respetan y protegen. Y sin muchos medios.
Ah, por favor, dueños, sed un poco más limpios con ellos y por el respeto que merece la sociedad en la que vivimos. Ellos, los animales, no saben dónde dejan sus excrementos pero sus dueños sí. No cuesta nada recogerlos y así no pagamos justos por pecadores el mal humor, lógico, de quienes se "tropiezan" con esos restos.
Feliz día, Yaco. Y a todos los Yacos que, con o sin hogar, hoy tienen, entre la religión y la leyenda, un santo protector. Aunque no lo sepan ni lo intuyan. Ni falta que les hace para seguir gozando de su mundo que es el nuestro.
Luis Felipe Delgado de Castro
![[Img #33993]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/7337_can.jpg)
Uno, fue. El otro, es. Hoy, en el día de su Patrono, San Antón, quiero ponerles como ejemplos de fidelidad, compañía, afecto, sentimientos que precisamente hoy no se destacan en muchos seres humanos. Ellos han llenado una pequeña parte de mi vida, sobre todo Yaco, más intensamente dedicado ahora a él, en el tiempo de la jubilación.
Scotty, "el lobito", era un perro mestizo pero guapo, guapo, recogido por mi hija Rebeca en las dependencias del refugio de acogida animal de Zamora. Cuando se fue se llevó en sus ojos todo el amor que le dieron mis hijas, sobre todo Lorena, siempre con Fer, compañeros de sueños, viajes, achaques, hasta el agotamiento final inevitable de sus más de diecisiete años. Si llegó a esa edad fue por el amor con el que le rodearon unos y otros durante todo ese tiempo.
Yaco, un bichón maltés, ya de once años, llegó a nosotros muy pequeñín por el amargo trance de la repentina muerte de su dueña, nuestra inolvidable Sandra. En su mirada encuentro cada día, bien temprano por cierto, la alegría y el afecto insistentes para hacer sus paseos por donde le da la gana, pese a la correa y a la palabra de su amo. Tozudo y caprichoso, marca el camino a seguir, el caso es estar en la calle. Trasto donde los haya, pícaro cuando le interesa a su estómago, impaciente a la espera de la golosina, compungido al ver llegar la reprimenda, muerto de miedo, tembloroso, en la mala hora de los ruidos y explosiones de fiestas, tunante para otear una hembra en celo, dócil para agradecer la mirada y la caricia ajenas, glotón para comer su propio plato y pedir del de sus amos. Conoce la cama, el sofá, el tresillo como nadie. Y en ellos gobierna, con y sin sus amos. Mimado y mimoso. Como todos. Un pequeñín de lujo.
Hoy en este día de su fiesta, sirva este pequeño recuadro en honor de todos los perros que tienen casa y dueños y por ello, amor, y de los que viven en centros de acogida animal, refugios que los ayuntamientos cuidan cada vez más y en los que voluntarios y voluntarias, con una generosidad fuera de todo límite, les atienden, les quieren, les respetan y protegen. Y sin muchos medios.
Ah, por favor, dueños, sed un poco más limpios con ellos y por el respeto que merece la sociedad en la que vivimos. Ellos, los animales, no saben dónde dejan sus excrementos pero sus dueños sí. No cuesta nada recogerlos y así no pagamos justos por pecadores el mal humor, lógico, de quienes se "tropiezan" con esos restos.
Feliz día, Yaco. Y a todos los Yacos que, con o sin hogar, hoy tienen, entre la religión y la leyenda, un santo protector. Aunque no lo sepan ni lo intuyan. Ni falta que les hace para seguir gozando de su mundo que es el nuestro.
Luis Felipe Delgado de Castro

















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