Eugenio de Ávila 1
Lunes, 20 de Enero de 2020
ME QUEDA LA PALABRA

Testamento

Soy polvo en el tiempo. Una vida que se me evapora. Fui lluvia y río. Jamás seré mar. No le tengo miedo a morir. Aguardo que las parcas me vengan a buscar sin causarme daño. Pasé. No dejo nada. Algunos amores. Exceso de amoríos. Pocos amigos, pero intensos. Más que hermanos. Sufrí e hice padecer. Egoísta y altruista. Todo en mi fue, es y será exceso. Amo con locura. Me pierdo a mí mismo cuando adoro a una dama. Desprecio no cuanto ignoro, pero sí denoto mi desdén por la mediocridad, la vulgaridad y la felonía.



Confieso mi fracaso profesional y personal. No espero nada de mí de aquí a ser nada. Ofrecí poco de mí mismo a la sociedad de la que formé parte. No destaqué. Periodista del montón. Sincero y gallardo, fiel y bizarro, arrogante ante el poderoso, tierno con el sencillo. Soy una anécdota que otros convirtieron en categoría. No quise ser lo que soy. Se me envidió sin motivo. Solo despiertan celos los que poseen talento, inteligencia, genio y patrimonio material. Carezco de tales virtudes. Soy doctor en mis defectos y carencias. Nadie conoce mi alma mejor que yo. Catedrático de mis sombras. Si alguien halló luz en mi alma, se deslumbró.



Ahora, cuando enfilo, quizá, en último tercio de mi vida, espero la soledad de mi casa, demasiado grande para tan poco hombre, para enjuiciarme. Repaso la jornada. Me arrepiento de muchos errores, de mostrar un carácter adusto, de conformarme con poco, de carecer de ambición, de no tratar mejor a personas que nada me han hecho, de criticar a una sociedad de la que forma parte, de descalificar a políticos y periodistas.



Me robaron una década de mi vida malandrines de la res pública. No los odio. Los ignoro. Si me ofenden, me voy. No me quedo. No pregunto por qué. Estoy con quien quiero. Me aparto de quién me aborrece. No renunciaré nunca a amar a una mujer. Solo el arte y el amor, la belleza y la pasión adornan el camino de la vida para los que sienten más allá de la carne.



Si me voy sin despedirme, no se considere falto de educación, desconsideración o altivez. Cada amanecer podría ser mi última postura de sol. Si al alba abro los ojos, lo estimo como un milagro. Cuando se vive por inercia, la muerte se valora como una gracia.



Cuando me vaya, decid de mí que fui misántropo y ateo. Perdonadme mi desmesura, pleonasmos y metáforas. Nací sin querer y me moriré queriendo.

Comentarios (1) Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.35

  • Maria Antonia Almaraz

    Maria Antonia Almaraz | Martes, 21 de Enero de 2020 a las 12:03:16 horas

    Un artículo de opinión sincero, valiente, bello como todo lo que posees Eugenio Dávila.

    Accede para responder

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.