ZAMORANA
¡Felicidades, periodistas!
Cuando llego a la oficina cada mañana hay un pequeño ritual que gusto ejecutar con regularidad en cada comienzo de jornada: encender el ordenador, ordenar mi escritorio, llenar mi botellita de agua y pasar la hoja del calendario para comprobar el santoral y la cita diaria que aparece en el almanaque. Si se trata de un santo que tenga relación con alguien conocido, me sirve para felicitarle y si no es el caso, como simple curiosidad.
En el día de hoy se conmemora a San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia, considerado patrón de los periodistas y los escritores por su habilidad con la palabra, ya que gracias a su labor redactando panfletos de la doctrina eclesiástica aumentó el número de personas que se convirtieron al catolicismo, lo que da una idea de la importancia y repercusión que tienen los escritores en general y los periodistas en particular. En una sociedad como la nuestra donde cualquiera se arroga este papel, y van de tertulia en tertulia disertando sobre diferentes temas en los que no están versados, ya sea política, sociedad, economía etc. sin poseer más título que el de prestarse a tal fin, el papel del periodista especializado, el que ha estudiado el oficio, queda relegado al puesto de un colaborador más.
El periodista, sin embargo, merece un valor aparte, diferente de quienes colaboramos con un artículo de opinión y que somos comentaristas o colaboradores ocasionales que nos permiten expresar nuestro sentir sobre diferentes temas en diarios y publicaciones, como es mi caso en el Día de Zamora.
La labor de los medios de comunicación, aparte de cumplir con las funciones clásicas de formar, informar y entretener evidencia la repercusión que puede tener en los lectores y la sociedad general. Existen varios ejemplos: Orson Welles en “Ciudadano Kane” plasmó la relación entre el poder y los medios de comunicación; el trabajo de investigación de los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein se convirtió en un hito en el periodismo mundial destapando el escándalo de Watergate que acabó con la renuncia de Nixon a la presidencia de EEUU ante su inminente destitución, o el caso del activista Julián Assange que, con Wikileaks, puso en jaque a algunos de los gobiernos más poderosos del mundo en 2010 tras ser revelados secretos federales que hasta entonces habían sido resguardados como verdaderos tesoros.
Así que en este día quisiera poner de manifiesto la gran labor del columnista diario, del reportero gráfico, del periodista de guerra o de calle, de aquellos que están al pie de la noticia y, en definitiva, de cada redactor, editor o corresponsal de carrera que nos informan de lo que pasa en el mundo a tiempo real y no siempre son convenientemente reconocidos.
Mª Soledad Martín Turiño
Cuando llego a la oficina cada mañana hay un pequeño ritual que gusto ejecutar con regularidad en cada comienzo de jornada: encender el ordenador, ordenar mi escritorio, llenar mi botellita de agua y pasar la hoja del calendario para comprobar el santoral y la cita diaria que aparece en el almanaque. Si se trata de un santo que tenga relación con alguien conocido, me sirve para felicitarle y si no es el caso, como simple curiosidad.
En el día de hoy se conmemora a San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia, considerado patrón de los periodistas y los escritores por su habilidad con la palabra, ya que gracias a su labor redactando panfletos de la doctrina eclesiástica aumentó el número de personas que se convirtieron al catolicismo, lo que da una idea de la importancia y repercusión que tienen los escritores en general y los periodistas en particular. En una sociedad como la nuestra donde cualquiera se arroga este papel, y van de tertulia en tertulia disertando sobre diferentes temas en los que no están versados, ya sea política, sociedad, economía etc. sin poseer más título que el de prestarse a tal fin, el papel del periodista especializado, el que ha estudiado el oficio, queda relegado al puesto de un colaborador más.
El periodista, sin embargo, merece un valor aparte, diferente de quienes colaboramos con un artículo de opinión y que somos comentaristas o colaboradores ocasionales que nos permiten expresar nuestro sentir sobre diferentes temas en diarios y publicaciones, como es mi caso en el Día de Zamora.
La labor de los medios de comunicación, aparte de cumplir con las funciones clásicas de formar, informar y entretener evidencia la repercusión que puede tener en los lectores y la sociedad general. Existen varios ejemplos: Orson Welles en “Ciudadano Kane” plasmó la relación entre el poder y los medios de comunicación; el trabajo de investigación de los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein se convirtió en un hito en el periodismo mundial destapando el escándalo de Watergate que acabó con la renuncia de Nixon a la presidencia de EEUU ante su inminente destitución, o el caso del activista Julián Assange que, con Wikileaks, puso en jaque a algunos de los gobiernos más poderosos del mundo en 2010 tras ser revelados secretos federales que hasta entonces habían sido resguardados como verdaderos tesoros.
Así que en este día quisiera poner de manifiesto la gran labor del columnista diario, del reportero gráfico, del periodista de guerra o de calle, de aquellos que están al pie de la noticia y, en definitiva, de cada redactor, editor o corresponsal de carrera que nos informan de lo que pasa en el mundo a tiempo real y no siempre son convenientemente reconocidos.
Mª Soledad Martín Turiño


















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