Esteban Pedrosa
Sábado, 25 de Enero de 2020
BALONCESTO FEMENINO

Tras ganar al Logroño en un apretado partido, aún hay vida para el Quesos el Pastor

Jornada redonda para el equipo naranja, tras perder sus respectivos partidos Guipúzcoa y Cáceres

Si el Zamarat crispa más que enamora esta temporada, hoy tocó llegar a los corazones de los aficionados, en un partido de músculo y fe en sus posibilidades, sin perder en ningún momento la cara al partido, tal como había pedido con insistencia Fernández Juliá en los últimos días.

En un principio de idas y venidas, se llegaba, a los cinco minutos con un 13 a 5, por obra y gracia de Mc Phee, quien no fallaba una y aportaba 11 puntos, dejando en el aire la pregunta de qué otros caminos tenía el equipo en caso de un descenso en la aportación de la norteamericana, como así sucedió tras su paso por el banquillo y adelantarse el rival por primera vez en el marcador, aunque finalmente, este periodo se cerró con un empate a 18.

 

Otra vez igualdad en los primeros compases del segundo cuarto, hasta llegar a un parcial de 11 a favor, ahora con una aportación más coral de las de naranja y aunque el rival apretaba, finalmente se llegaba al descanso con un esperanzador, pero no definitivo marcador (37-31).

 

El Campus Promete se recomponía tras el paso por los vestuarios y a los dos minutos lograba un parcial de 9 a cero y volvía a meter el miedo en el cuerpo a los aficionados -unos pocos más de lo que viene siendo habitual- que hoy se habían citado en el pabellón Ángel Nieto, hasta que apreció por allí Laura Cornellius, dejando su impronta en el partido a base de triples. (Mc Phee era muy vigilada de cerca, principalmente por Ivanovic, una gran jugadora que aún tenía tiempo para aportar para su equipo en ataque). Finalmente, el conjunto visitante se hacía con el parcial (17-22) de este periodo -el único- y empezaba el último cuarto con un esperanzador 54-43 y un Fernández Juliá muy indignado con los árbitros, permisivos todo el partido con Jacinto Carvajal, entrenador visitante, quien perseguía sin ningún tipo de disimulo al juez que corría por su banda, “comiéndole la oreja” en constantes quejas.

 

Las jugadoras de naranja no le perdían la cara al encuentro, aleccionadas por Juliá, quien se había encargado en cada paso de sus pupilas por su confesionario de hacerles saber lo importante de la concentración y la fe en lo que estaban haciendo. Por otra parte, cuando las rivales parecían renacer, aparecía Amy, quien a bese de tiples, imitaba a su compañera Cornellius en el anterior cuarto y mantenía a su equipo por delante en el marcador, hasta ese 57-54 final, y ojo con la aportación de la norteamericana, porque hoy daba la mejor versión de sí misma -de la que tanto se esperaba- y que puede ser una jugadora clave para lo que resta de competición.

 

Sería precisamente Amy la mejor anotadora de su equipo con 20 puntos, seguida por Cornellius con 16 y los 15 de Mc Phee.

 

Homenaje a la piloto zamorana Sara GarcíaEn el descanso, Carlos Baz, presidente del Zamarat, homenajeó a la motorista  zamorana, Sara García, entregándole una camiseta del equipo.

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