ME QUEDA LA PALABRA
Los culpables de la decadencia de Zamora
Zamora, después de Orense –no digo Ourense, que es gallego, y yo escribo en castellano- aparece como la provincia de España con la menor actividad económica, según los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa). Para colmo de males: más parados y somos menos. Paradoja. Una locura. Nuestra tierra camina hacia el precipicio social y económico. Mientras, el PSOE le echa la culpa al PP y los populares a los socialistas. Ambos son reos de la decadencia de Zamora.
El Estado español fue administrado, desde el inicio de la Democracia, por más gobiernos socialistas que del PP, los presididos por Felipe González (1982-1996), al que debemos cierres de líneas férreas, que acabaron con unos mil empleados de Renfe en Zamora; de la Universidad Laboral, más de mil alumnos que vivían en esta ciudad; de la Prisión Provincial, otros 200 funcionarios más 400 internos, que también comían, bebían y visitaban sus familiares en nuestra ciudad; silente y profunda reconversión agropecuaria, con unas 4.000 explotaciones de leche que desaparecieron, más numerosas hectáreas que se dejaron de cultivar, con la consiguiente marcha de jóvenes del medio rural. Seguimos con ejecutivos socialistas: Rodríguez Zapatero (2004-2011) y, ahora, Pedro Sánchez, desde 2018 hasta la actualidad, 2020. Sumemos: 22 años de ejecutivos socialistas.
Descendamos a la Diputación de Zamora: gobernada siempre, menos en sus inicios democráticos, por el PP, desde 1982, hasta la actualidad, presidida por Francisco José Requejo, de Ciudadanos, pero con el apoyo del PP.
Vayamos al cogollo, al Ayuntamiento de Zamora: ocho años administrado por el PSOE, siempre Andrés Luis Calvo (1982-1986) y (1990-1994), Partido Popular, primero J. Antolín Martín (1986-1990), Antonio Vázquez (1995-1999, 1999-2003-2002-2007) y Rosa Valdeón (2007-2011 y 2011-2015), e Izquierda Unida, por Francisco Guarido (2015-2019 y 2019 hasta ahora, finales de enero de 2020). Por lo tanto, la Casa de las Panaderas fue dirigida por políticos del PP durante 20 años; el PSOE, ocho e IU, cuatro y medio.
Como he escrito en numerosas ocasiones, las soluciones a los problemas de Zamora radican en políticas nacionales, en inversiones del Estado, más que en las que dependen de la Diputación, en el ámbito provincial, o del Ayuntamiento, si nos referimos al municipio de esta ciudad.
Insisto: La caída demográfica y económica de nuestra provincia se asienta en decisiones políticas de los gobiernos centrales, con especial incidencia de las primeras legislaturas del felipismo, como, con datos objetivos, he demostrado. El socialismo de González, que fue todo menos de izquierdas, retórico, demagógico, pura imagen, propio del dirigente español más carismático de la democracia moderna, desmoronó la economía zamorana, debido a sus numerosas desinversiones. Desconozco medidas que potenciaran nuestra economía durante las legislaturas del PSOE entre 1982 y 1996.
Coadyuvaron a esta ruina zamorana, las políticas de la Junta de Castilla y León, siempre en manos del PP, Lucas y Herrera, excepciones de un periodo muy corto del PSOE, con Demetrio Madrid y su sucesor, también del PSOE, que desviaron el enorme caudal de ayudas de la Comunidad Europea, con destino Zamora y otras provincias depauperadas, con el objetivo de encontrar un equilibro económico en la comunidad autónoma, al eje Valladolid-Burgos y provincias como Palencia, apéndice de Pucela. ¡Clamo por una autonomía del Reino de León, maltratado por los castellanos!
Mientras La Moncloa y la Junta arremetían y se olvidaban, en el mejor de los casos, de que Zamora existía, nuestros políticos, los del PSOE y PP, diputados nacionales y senadores, guardaban silencio, solo alterado cuando el Gobierno correspondía a uno de esos dos partidos. De tal manera, los socialistas, los de aquí, los locales, y los de allí, cuando González ponía fin a las inversiones que se mantenían en Zamora desde la dictadura, firmaron la conjura del silencio. Ni una sola palabra de protesta en el Congreso ni en el Senado. Chitón. Llevaban, los socialistas zamoranos, grabados en su cerebro el aserto de Alfonso Guerra: “El que se mueve no sale en la fotografía”. Y todos se convirtieron en estatuas, nadie abrió la boca, ni dio un paso al frente.
De idéntica manera, actuaron los procuradores populares ante la Junta de Castilla y León. Cobardía. Felonía. Mentira política.
Hoy, 28 de enero, a un paso del nacimiento de febrerillo el loco, conocemos los datos de la EPA, dramáticos para esta provincia. No me sorprenden. Mientras, los zamoranos, con su apatía antropológica, con sus pensiones ridículas, salarios mínimos, paro creciente y esperanzas menguantes, balan como el corderito de Norit. Ignoran que el lobo político nos ha devorado, que solo nos salvarán políticas inversoras del Gobierno PSOE-Unidas Podemos, ejecutivo de los parias, humildes y pobres, siempre que le quede algo tras repartir, a manos llenas, dinero público en Cataluña y País Vasco, donde los secesionistas conjugan a la perfección los verbos chantajear, coaccionar y amenazar. Los partidos enemigos de España aprobarán los Presupuestos Generales del Estado del Gobierno del Reino de España, que preside Pedro Sánchez. Imposible que beneficien a otras regiones. No hay para todos. Menos para Zamora. No obstante, espero que la Unidad Militar del Ejército Español se asiente en Monte La Reina. Tengo buenas noticias. En próximos artículos ofreceré datos. También existen buenas nuevas respecto a la Biorrefinería de Barcial del Barco. No obstante, cuentan con numerosos enemigos políticos, económicos y periodísticos. Ni puta idea.
Zamora, después de Orense –no digo Ourense, que es gallego, y yo escribo en castellano- aparece como la provincia de España con la menor actividad económica, según los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa). Para colmo de males: más parados y somos menos. Paradoja. Una locura. Nuestra tierra camina hacia el precipicio social y económico. Mientras, el PSOE le echa la culpa al PP y los populares a los socialistas. Ambos son reos de la decadencia de Zamora.
El Estado español fue administrado, desde el inicio de la Democracia, por más gobiernos socialistas que del PP, los presididos por Felipe González (1982-1996), al que debemos cierres de líneas férreas, que acabaron con unos mil empleados de Renfe en Zamora; de la Universidad Laboral, más de mil alumnos que vivían en esta ciudad; de la Prisión Provincial, otros 200 funcionarios más 400 internos, que también comían, bebían y visitaban sus familiares en nuestra ciudad; silente y profunda reconversión agropecuaria, con unas 4.000 explotaciones de leche que desaparecieron, más numerosas hectáreas que se dejaron de cultivar, con la consiguiente marcha de jóvenes del medio rural. Seguimos con ejecutivos socialistas: Rodríguez Zapatero (2004-2011) y, ahora, Pedro Sánchez, desde 2018 hasta la actualidad, 2020. Sumemos: 22 años de ejecutivos socialistas.
Descendamos a la Diputación de Zamora: gobernada siempre, menos en sus inicios democráticos, por el PP, desde 1982, hasta la actualidad, presidida por Francisco José Requejo, de Ciudadanos, pero con el apoyo del PP.
Vayamos al cogollo, al Ayuntamiento de Zamora: ocho años administrado por el PSOE, siempre Andrés Luis Calvo (1982-1986) y (1990-1994), Partido Popular, primero J. Antolín Martín (1986-1990), Antonio Vázquez (1995-1999, 1999-2003-2002-2007) y Rosa Valdeón (2007-2011 y 2011-2015), e Izquierda Unida, por Francisco Guarido (2015-2019 y 2019 hasta ahora, finales de enero de 2020). Por lo tanto, la Casa de las Panaderas fue dirigida por políticos del PP durante 20 años; el PSOE, ocho e IU, cuatro y medio.
Como he escrito en numerosas ocasiones, las soluciones a los problemas de Zamora radican en políticas nacionales, en inversiones del Estado, más que en las que dependen de la Diputación, en el ámbito provincial, o del Ayuntamiento, si nos referimos al municipio de esta ciudad.
Insisto: La caída demográfica y económica de nuestra provincia se asienta en decisiones políticas de los gobiernos centrales, con especial incidencia de las primeras legislaturas del felipismo, como, con datos objetivos, he demostrado. El socialismo de González, que fue todo menos de izquierdas, retórico, demagógico, pura imagen, propio del dirigente español más carismático de la democracia moderna, desmoronó la economía zamorana, debido a sus numerosas desinversiones. Desconozco medidas que potenciaran nuestra economía durante las legislaturas del PSOE entre 1982 y 1996.
Coadyuvaron a esta ruina zamorana, las políticas de la Junta de Castilla y León, siempre en manos del PP, Lucas y Herrera, excepciones de un periodo muy corto del PSOE, con Demetrio Madrid y su sucesor, también del PSOE, que desviaron el enorme caudal de ayudas de la Comunidad Europea, con destino Zamora y otras provincias depauperadas, con el objetivo de encontrar un equilibro económico en la comunidad autónoma, al eje Valladolid-Burgos y provincias como Palencia, apéndice de Pucela. ¡Clamo por una autonomía del Reino de León, maltratado por los castellanos!
Mientras La Moncloa y la Junta arremetían y se olvidaban, en el mejor de los casos, de que Zamora existía, nuestros políticos, los del PSOE y PP, diputados nacionales y senadores, guardaban silencio, solo alterado cuando el Gobierno correspondía a uno de esos dos partidos. De tal manera, los socialistas, los de aquí, los locales, y los de allí, cuando González ponía fin a las inversiones que se mantenían en Zamora desde la dictadura, firmaron la conjura del silencio. Ni una sola palabra de protesta en el Congreso ni en el Senado. Chitón. Llevaban, los socialistas zamoranos, grabados en su cerebro el aserto de Alfonso Guerra: “El que se mueve no sale en la fotografía”. Y todos se convirtieron en estatuas, nadie abrió la boca, ni dio un paso al frente.
De idéntica manera, actuaron los procuradores populares ante la Junta de Castilla y León. Cobardía. Felonía. Mentira política.
Hoy, 28 de enero, a un paso del nacimiento de febrerillo el loco, conocemos los datos de la EPA, dramáticos para esta provincia. No me sorprenden. Mientras, los zamoranos, con su apatía antropológica, con sus pensiones ridículas, salarios mínimos, paro creciente y esperanzas menguantes, balan como el corderito de Norit. Ignoran que el lobo político nos ha devorado, que solo nos salvarán políticas inversoras del Gobierno PSOE-Unidas Podemos, ejecutivo de los parias, humildes y pobres, siempre que le quede algo tras repartir, a manos llenas, dinero público en Cataluña y País Vasco, donde los secesionistas conjugan a la perfección los verbos chantajear, coaccionar y amenazar. Los partidos enemigos de España aprobarán los Presupuestos Generales del Estado del Gobierno del Reino de España, que preside Pedro Sánchez. Imposible que beneficien a otras regiones. No hay para todos. Menos para Zamora. No obstante, espero que la Unidad Militar del Ejército Español se asiente en Monte La Reina. Tengo buenas noticias. En próximos artículos ofreceré datos. También existen buenas nuevas respecto a la Biorrefinería de Barcial del Barco. No obstante, cuentan con numerosos enemigos políticos, económicos y periodísticos. Ni puta idea.


















M.Sanchez | Miércoles, 29 de Enero de 2020 a las 20:56:53 horas
José Isidro, nadie lo sabe mejor que tu, por el cargo que desempeñaste durante tanto tiempo y lo que te toco aguantar.
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