RES PÚBLICA
Monte La Reina, un proyecto que es del PSOE para Zamora
Si los socialistas, tanto el presidente Pedro Sánchez, como el diputado nacional Antidio Fagúndez, incumplen sus promesas sobre el proyecto del viejo castro militar, Zamora lo tendrá en cuenta
![[Img #34526]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/9041_eug.jpg)
Recordaré, antes de entrar en el meollo de la cuestión, que fue El Día de Zamora, a través de sus redes sociales, el medio de comunicación de esta provincia que informó, en rigurosa primicia, que Monte La Reina volvería a ser reutilizado por el Ejército español. Una semana después, la que fuera presidenta de la Diputación –ahora senadora- ofrecía una entrevista a ese periódico que se edita aquí, pero con capital foráneo, intentando, ambos, política y medio, apuntarse el tanto. Reaccionó el PSOE. A los tres días, presentaban en la Subdelegación del Gobierno lo que se pretendía hacer con lo que fuera campamento militar. Quedó claro que, del renacimiento militar de Monte La Reina, corresponderá al gobierno de Pedro Sánchez.
Recuerdo también que el actual presidente del ejecutivo prometió aquí, en Zamora, en el Ramos Carrión, que Monte La Reina recibiría un importante contingente del Ejército, siempre que regresase a La Moncloa. Antidio Fagúndez, ahora diputado nacional, y Mar Rominguera, antaño diputada y ahora sin apenas responsabilidades políticas, también prometieron que el Gobierno invertiría en el renacer del viejo castro militar.
Sigo con mi memoria. El PP de Mariano Rajoy nunca quiso que se trasladara de Galicia, en concreto de Pontevedra, ningún destacamento militar a Zamora. El mismísimo Martínez-Maíllo despachó a dos militares zamoranos cuando, en la Diputación, intentaron que, como presidente de la institución provincial, intercediera ante el presidente de la nación para que convirtiese en realidad ese deseo. Ni caso.
Por lo tanto, si Monte La Reina vuelve a formar parte de las instalaciones militares españolas, se deberá al ejecutivo del PSOE, en concreto, a su presidente. Por idéntica razón, si sigue cerrado, habrá que echárselo en cara a Pedro Sánchez. No obstante, mi garganta profunda me confesaba hace un par de días que la llegada a Monte La Reina de una Unidad Militar va “muy bien”. Y, poco parece importar, que se haya producido un relevo en el JEMAD.
Considero que Monte La Reina cambiará la vida de nuestra provincia, al menos de la capital y de Toro; que conllevará inversiones extraordinarias, que, cuando se encuentre en pleno funcionamiento, habrá 3.000 profesionales de la milicia viviendo en nuestra tierra, con sus correspondientes familias. Los mil vehículos que entrarán en el campamento militar consumirán muchísimo combustible, necesitarán arreglos, repuestos, mantenimiento. Los soldados gastarán en Zamora y Toro, desde tomarse unas cañas, a comprar ropa, calzado, ir al cine, a disfrutar de unas copas en las noches zamoranas; que sus hijos acudirán a colegios, públicos o privados; que podrían necesitar clases particulares; que, en definitiva, consumirán toda una serie de productos, e incluso, los que hayan nacido en Zamora, quizá compren viviendas. Sin duda, Monte La Reina convulsionará la economía zamorana.
Los políticos o empresarios que permanezcan impasibles ante este proyecto carecerán de visión de futuro, se habrán anclado en el pretérito, no querrán que Zamora progrese, porque así vivimos muy tranquilos. Pero el político zamorano que se precie y el inversor local que quiere ir a más, progresar, saben que Monte La Reina nos cambiará.
Como también transformará Aliste y la capital de la provincia la conversión en autovía de nacional 122 entre Zamora y la frontera lusa. La ciudad que da nombre a esta tierra conocerá un punto de inflexión en sus vínculos comerciales, turísticos e industriales con Tras os Montes, en concreto con Braganza y, un poco más allá, con Oporto. De Valladolid al norte portugués se llegará antes por nuestra provincia que por el sur de la provincia de Salamanca, con todo lo que ello deberá significar. La frontera con nuestros hermanos lusos dejará de existir. El intercambio de productos adquirirá una nueva dimensión. Los zamoranos viajaremos a Portugal como si lo hiciéramos por nuestra propia casa. La economía provincia conocerá un cambio transcendental.
El PSOE de Pedro Sánchez también prometió que esa carretera sería autovía. Lo tendremos en cuenta. El PP no supo hacerlo. Levantó a los alcaldes alistanos contra gobiernos de Zapatero. Ahora, Sánchez, si quiere calma y sosiego en Zamora, que cumpla con su palabra –me olvidaré de sus promesas de no pactar con Podemos, de no negociar con los racistas catalanes y vascos y otros tonterías de campaña electoral-, la que dio en nuestra ciudad. No quiero calificar al presidente de mi nación de mentiroso compulsivo. Aquí, en Zamora, nos sabemos todos los cuentos. ¡Que engañe a los secesionistas catalanes, que son el enemigo común de todos los españoles, tanto de las izquierdas, como de las derechas! El gobierno de los pobres, obligado a cumplir sus promesas con los humildes. Al loro.
Eugenio-Jesús de Ávila
![[Img #34526]](http://eldiadezamora.es/upload/images/01_2020/9041_eug.jpg)
Recordaré, antes de entrar en el meollo de la cuestión, que fue El Día de Zamora, a través de sus redes sociales, el medio de comunicación de esta provincia que informó, en rigurosa primicia, que Monte La Reina volvería a ser reutilizado por el Ejército español. Una semana después, la que fuera presidenta de la Diputación –ahora senadora- ofrecía una entrevista a ese periódico que se edita aquí, pero con capital foráneo, intentando, ambos, política y medio, apuntarse el tanto. Reaccionó el PSOE. A los tres días, presentaban en la Subdelegación del Gobierno lo que se pretendía hacer con lo que fuera campamento militar. Quedó claro que, del renacimiento militar de Monte La Reina, corresponderá al gobierno de Pedro Sánchez.
Recuerdo también que el actual presidente del ejecutivo prometió aquí, en Zamora, en el Ramos Carrión, que Monte La Reina recibiría un importante contingente del Ejército, siempre que regresase a La Moncloa. Antidio Fagúndez, ahora diputado nacional, y Mar Rominguera, antaño diputada y ahora sin apenas responsabilidades políticas, también prometieron que el Gobierno invertiría en el renacer del viejo castro militar.
Sigo con mi memoria. El PP de Mariano Rajoy nunca quiso que se trasladara de Galicia, en concreto de Pontevedra, ningún destacamento militar a Zamora. El mismísimo Martínez-Maíllo despachó a dos militares zamoranos cuando, en la Diputación, intentaron que, como presidente de la institución provincial, intercediera ante el presidente de la nación para que convirtiese en realidad ese deseo. Ni caso.
Por lo tanto, si Monte La Reina vuelve a formar parte de las instalaciones militares españolas, se deberá al ejecutivo del PSOE, en concreto, a su presidente. Por idéntica razón, si sigue cerrado, habrá que echárselo en cara a Pedro Sánchez. No obstante, mi garganta profunda me confesaba hace un par de días que la llegada a Monte La Reina de una Unidad Militar va “muy bien”. Y, poco parece importar, que se haya producido un relevo en el JEMAD.
Considero que Monte La Reina cambiará la vida de nuestra provincia, al menos de la capital y de Toro; que conllevará inversiones extraordinarias, que, cuando se encuentre en pleno funcionamiento, habrá 3.000 profesionales de la milicia viviendo en nuestra tierra, con sus correspondientes familias. Los mil vehículos que entrarán en el campamento militar consumirán muchísimo combustible, necesitarán arreglos, repuestos, mantenimiento. Los soldados gastarán en Zamora y Toro, desde tomarse unas cañas, a comprar ropa, calzado, ir al cine, a disfrutar de unas copas en las noches zamoranas; que sus hijos acudirán a colegios, públicos o privados; que podrían necesitar clases particulares; que, en definitiva, consumirán toda una serie de productos, e incluso, los que hayan nacido en Zamora, quizá compren viviendas. Sin duda, Monte La Reina convulsionará la economía zamorana.
Los políticos o empresarios que permanezcan impasibles ante este proyecto carecerán de visión de futuro, se habrán anclado en el pretérito, no querrán que Zamora progrese, porque así vivimos muy tranquilos. Pero el político zamorano que se precie y el inversor local que quiere ir a más, progresar, saben que Monte La Reina nos cambiará.
Como también transformará Aliste y la capital de la provincia la conversión en autovía de nacional 122 entre Zamora y la frontera lusa. La ciudad que da nombre a esta tierra conocerá un punto de inflexión en sus vínculos comerciales, turísticos e industriales con Tras os Montes, en concreto con Braganza y, un poco más allá, con Oporto. De Valladolid al norte portugués se llegará antes por nuestra provincia que por el sur de la provincia de Salamanca, con todo lo que ello deberá significar. La frontera con nuestros hermanos lusos dejará de existir. El intercambio de productos adquirirá una nueva dimensión. Los zamoranos viajaremos a Portugal como si lo hiciéramos por nuestra propia casa. La economía provincia conocerá un cambio transcendental.
El PSOE de Pedro Sánchez también prometió que esa carretera sería autovía. Lo tendremos en cuenta. El PP no supo hacerlo. Levantó a los alcaldes alistanos contra gobiernos de Zapatero. Ahora, Sánchez, si quiere calma y sosiego en Zamora, que cumpla con su palabra –me olvidaré de sus promesas de no pactar con Podemos, de no negociar con los racistas catalanes y vascos y otros tonterías de campaña electoral-, la que dio en nuestra ciudad. No quiero calificar al presidente de mi nación de mentiroso compulsivo. Aquí, en Zamora, nos sabemos todos los cuentos. ¡Que engañe a los secesionistas catalanes, que son el enemigo común de todos los españoles, tanto de las izquierdas, como de las derechas! El gobierno de los pobres, obligado a cumplir sus promesas con los humildes. Al loro.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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