TERCERA DIVISIÓN
Un Zamora griposo saboreó, de nuevo, la victoria ante un agresivo Numancia B
Un gol de Sergio García, que tampoco fue titular, al minuto de estar sobre el campo, valió el triunfo rojiblanco, en un partido de escaso juego, marcado por las bajas de varios jugadores, afectados por un proceso febril

Escribía el otro día eso de que fútbol es fútbol, recordando un aserto simplísimo de Boskov, entrenador yugoslavo del Real Madrid. Hoy, insisto en más de lo mismo: fútbol es fútbol. Contra el Atlético Astorga el Zamora cuajó un excelente partido, pero perdió dos puntos; esta tarde, ante el Numancia B no demostró grandes cosas, pero sumó una victoria, que resistía en las cuatro últimas jornadas, saldadas con tres empates y una derrota. Traduzco: los rojiblancos sumaron hoy tantos puntos como en los cuatro anteriores encuentros.
El Zamora de este primer día y domino de marzo fue un equipo griposo, con fiebre, sin mando. Enfrente tuvo, además, al mejor filial numantino de las últimas temporadas, con jugadores que, a no tardar, formarán parte de la plantilla del primer equipo de Soria. El Zamora fue, además, algo lógico, un equipo nervioso, mosqueado, que tenía prisas por marcar, por ganar. Pero el Numancia se lo impidió durante toda la primera mitad, en la que, para mayor desgracia, Jon Villanueva se lesionó, aunque se le colocó un vendaje para que aguantara el resto del partido. Eso sucedió en el ecuador de la primera parte.
En el equipo inicial de Movilla faltaba, de nuevo, Sergio García, y regresaba Villanueva, porque Mapisa estaba pachucho, mismo estado febril de Coque, ambos no fueron ni convocados. Con lo que quedaba, el técnico vasco diseñó un once con Juanan mucho más adelantado de lo habitual; casi de media punta; con Ramos, escorado a la izquierda, y Vallejo en la medular. En las bandas Guille Perero y Dani Hernández, si bien con más movilidad. Y, más solo que la una, en punta, Valentín, que se pasó la primera parte sin recibir un balón en condiciones.
El Numancia, agresivo, duro, pero cándido en ataque, pudo adelantarse en el marcador. Pero, a Dios gracias, lo que quedaba de Jon lo evitó en un remate a bocajarro a la salida de un córner. Minuto 16.
En el área castellana, sin noticias del ataque rojiblanco, si bien Perero penetraba bien por su banda, pero sus centros no encontraron rematador. La retaguardia soriana apenas pasó apuros en esa primera entrega de partido. El Zamora no disparó entre los tres palos en esos 45 minutos.
En la reanudación, el Numancia pudo romper el cero a cero, pero Alfredo, azuzado por Piña y Asiel, lanzó fuera del marco rojiblanco. Movilla, viendo que no había salida para su equipo en ataque, introdujo el primer cambio: Sergio García sustituía a Ramos. Minuto 58. El delantero se colocó en el eje del ataque, mientras Valentín pasaba al exterior zurdo, y David Hernández ocupó la media puna. Juanan retrasó su posición, para formar con Vallejo una segunda línea por delante de la zaga.
Y, al minuto de estar en el campo, Sergio, por velocidad, se llevaba un balón profundo para encarar al meta soriano y batirle por bajo. Fue el primer gol y el que a la postre daría los tres puntos y el reencuentro con la victoria al Zamora.
El técnico soriano realizó dos cambios casi consecutivos tras el gol del Zamora, mientras que Movilla esperó hasta el minuto 70 para efectuar la segunda modificación del equipo titular: Rubiato sustituía a Valentín, que parece reñido con el gol en las últimas jornadas. Y ya el 81, Perero dejaba el césped para que entrase Ordóñez, pues por la banda izquierda del Numancia llegaba el peligro para su equipo.
En el tramo final, el árbitro se convirtió en verdadero protagonista del partido, al hacer la vista gorda en faltas clarísimas de los jugadores numantinos, como antes expresé, muy agresivos, más tratándose de un equipo filial. Y, además, el colegiado, berciano, prolongó más de lo debido el tiempo añadido. Por suerte, no se registró un reparto de puntos.
Victoria importante, pues, para un Zamora que observé tocado mentalmente, en un partido protagonizado por el estado físico de parte de la plantilla y la lluvia, que cayó con cierta fuerza durante toda la segunda mitad.

Escribía el otro día eso de que fútbol es fútbol, recordando un aserto simplísimo de Boskov, entrenador yugoslavo del Real Madrid. Hoy, insisto en más de lo mismo: fútbol es fútbol. Contra el Atlético Astorga el Zamora cuajó un excelente partido, pero perdió dos puntos; esta tarde, ante el Numancia B no demostró grandes cosas, pero sumó una victoria, que resistía en las cuatro últimas jornadas, saldadas con tres empates y una derrota. Traduzco: los rojiblancos sumaron hoy tantos puntos como en los cuatro anteriores encuentros.
El Zamora de este primer día y domino de marzo fue un equipo griposo, con fiebre, sin mando. Enfrente tuvo, además, al mejor filial numantino de las últimas temporadas, con jugadores que, a no tardar, formarán parte de la plantilla del primer equipo de Soria. El Zamora fue, además, algo lógico, un equipo nervioso, mosqueado, que tenía prisas por marcar, por ganar. Pero el Numancia se lo impidió durante toda la primera mitad, en la que, para mayor desgracia, Jon Villanueva se lesionó, aunque se le colocó un vendaje para que aguantara el resto del partido. Eso sucedió en el ecuador de la primera parte.
En el equipo inicial de Movilla faltaba, de nuevo, Sergio García, y regresaba Villanueva, porque Mapisa estaba pachucho, mismo estado febril de Coque, ambos no fueron ni convocados. Con lo que quedaba, el técnico vasco diseñó un once con Juanan mucho más adelantado de lo habitual; casi de media punta; con Ramos, escorado a la izquierda, y Vallejo en la medular. En las bandas Guille Perero y Dani Hernández, si bien con más movilidad. Y, más solo que la una, en punta, Valentín, que se pasó la primera parte sin recibir un balón en condiciones.
El Numancia, agresivo, duro, pero cándido en ataque, pudo adelantarse en el marcador. Pero, a Dios gracias, lo que quedaba de Jon lo evitó en un remate a bocajarro a la salida de un córner. Minuto 16.
En el área castellana, sin noticias del ataque rojiblanco, si bien Perero penetraba bien por su banda, pero sus centros no encontraron rematador. La retaguardia soriana apenas pasó apuros en esa primera entrega de partido. El Zamora no disparó entre los tres palos en esos 45 minutos.
En la reanudación, el Numancia pudo romper el cero a cero, pero Alfredo, azuzado por Piña y Asiel, lanzó fuera del marco rojiblanco. Movilla, viendo que no había salida para su equipo en ataque, introdujo el primer cambio: Sergio García sustituía a Ramos. Minuto 58. El delantero se colocó en el eje del ataque, mientras Valentín pasaba al exterior zurdo, y David Hernández ocupó la media puna. Juanan retrasó su posición, para formar con Vallejo una segunda línea por delante de la zaga.
Y, al minuto de estar en el campo, Sergio, por velocidad, se llevaba un balón profundo para encarar al meta soriano y batirle por bajo. Fue el primer gol y el que a la postre daría los tres puntos y el reencuentro con la victoria al Zamora.
El técnico soriano realizó dos cambios casi consecutivos tras el gol del Zamora, mientras que Movilla esperó hasta el minuto 70 para efectuar la segunda modificación del equipo titular: Rubiato sustituía a Valentín, que parece reñido con el gol en las últimas jornadas. Y ya el 81, Perero dejaba el césped para que entrase Ordóñez, pues por la banda izquierda del Numancia llegaba el peligro para su equipo.
En el tramo final, el árbitro se convirtió en verdadero protagonista del partido, al hacer la vista gorda en faltas clarísimas de los jugadores numantinos, como antes expresé, muy agresivos, más tratándose de un equipo filial. Y, además, el colegiado, berciano, prolongó más de lo debido el tiempo añadido. Por suerte, no se registró un reparto de puntos.
Victoria importante, pues, para un Zamora que observé tocado mentalmente, en un partido protagonizado por el estado físico de parte de la plantilla y la lluvia, que cayó con cierta fuerza durante toda la segunda mitad.




















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