LITERATURA
No existe una manera única de hacer literatura
No existe una manera única de hacer literatura. Tampoco un método universal. La poesía, esa criatura a medio camino entre la literatura y la música, requiere un control preciso y sutil del lenguaje. En ella, debido a los requerimientos de métrica y rima, encontrarás condensados los recursos de estilo que permiten utilizar toda la capacidad expresiva del lenguaje. Es un asunto tan subjetivo y en el que operan tantas variables, que es imposible que dos personas escriban un poema exactamente igual sobre un mismo tema.
La herencia literaria de la literatura china tiene 3.000 años de antigüedad, y se distingue en particular por su poesía, que casi siempre se cantaba con acompañamiento musical. De su espléndida y antigua cultura, lo que se conserva más intacto hasta la fecha y que todavía podemos disfrutar no es otro sino la literatura antigua, ésta ejerció a su vez una gran influencia en la de Japón que, a pesar de tener una historia más breve, consiguió logros importantes en drama, novela y poesía “haiku”. Realmente, EL “HAIKU”, es un poema breve japonés inspirado en la emoción del momento, en el asombro y en nuestra conexión con la naturaleza. Un poema donde los verbos sobran, porque no hay movimiento, sino la idea de captar una imagen inmóvil, una emoción.
Desde que en el siglo XVII el “haiku” se popularizara como forma de expresión de la religión zen japonesa gracias al maestro Bashö, muchos escritores han seguido adaptando la métrica original mientras otros la han modificado ligeramente, naciendo haikus con referencias a otras temáticas y formados por versos de más sílabas. Muchos poetas de diversos orígenes y lenguas se han lanzado, en algún momento, a cultivar la forma japonesa del haikú: Octavio Paz, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti...
El haiku es fácil de leer y comprender. Por eso es un buen camino para que los niños se interesen por la poesía. Ellos pueden atrapar un instante, describir el momento presente y convertirlo en un haiku. Tienen una creatividad innata. Para familiarizarlos con esta forma de poesía es bueno seleccionar haikus sencillos e ir acompañándolos de dibujos para colorear. La idea es que corten y peguen para unir cada haiku con el verso que falta.
Es cierto que la literatura asiática siempre ha sido vista por lectores y críticos como enigmática y peculiar. Pero buena parte de las culturas orientales acuden a la contemplación y al misticismo para perfilar sus esquemas de pensamiento. Y la poesía occidental recurre también a la contemplación y al rito; en el haikú japonés es donde estos dos elementos alcanzan su mejor definición.
“Pandora”
“En cada vida
tiene que caer un poco de lluvia
antes de que salga el sol”.
Emilia Casas Fernández
No existe una manera única de hacer literatura. Tampoco un método universal. La poesía, esa criatura a medio camino entre la literatura y la música, requiere un control preciso y sutil del lenguaje. En ella, debido a los requerimientos de métrica y rima, encontrarás condensados los recursos de estilo que permiten utilizar toda la capacidad expresiva del lenguaje. Es un asunto tan subjetivo y en el que operan tantas variables, que es imposible que dos personas escriban un poema exactamente igual sobre un mismo tema.
La herencia literaria de la literatura china tiene 3.000 años de antigüedad, y se distingue en particular por su poesía, que casi siempre se cantaba con acompañamiento musical. De su espléndida y antigua cultura, lo que se conserva más intacto hasta la fecha y que todavía podemos disfrutar no es otro sino la literatura antigua, ésta ejerció a su vez una gran influencia en la de Japón que, a pesar de tener una historia más breve, consiguió logros importantes en drama, novela y poesía “haiku”. Realmente, EL “HAIKU”, es un poema breve japonés inspirado en la emoción del momento, en el asombro y en nuestra conexión con la naturaleza. Un poema donde los verbos sobran, porque no hay movimiento, sino la idea de captar una imagen inmóvil, una emoción.
Desde que en el siglo XVII el “haiku” se popularizara como forma de expresión de la religión zen japonesa gracias al maestro Bashö, muchos escritores han seguido adaptando la métrica original mientras otros la han modificado ligeramente, naciendo haikus con referencias a otras temáticas y formados por versos de más sílabas. Muchos poetas de diversos orígenes y lenguas se han lanzado, en algún momento, a cultivar la forma japonesa del haikú: Octavio Paz, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti...
El haiku es fácil de leer y comprender. Por eso es un buen camino para que los niños se interesen por la poesía. Ellos pueden atrapar un instante, describir el momento presente y convertirlo en un haiku. Tienen una creatividad innata. Para familiarizarlos con esta forma de poesía es bueno seleccionar haikus sencillos e ir acompañándolos de dibujos para colorear. La idea es que corten y peguen para unir cada haiku con el verso que falta.
Es cierto que la literatura asiática siempre ha sido vista por lectores y críticos como enigmática y peculiar. Pero buena parte de las culturas orientales acuden a la contemplación y al misticismo para perfilar sus esquemas de pensamiento. Y la poesía occidental recurre también a la contemplación y al rito; en el haikú japonés es donde estos dos elementos alcanzan su mejor definición.
“Pandora”
“En cada vida
tiene que caer un poco de lluvia
antes de que salga el sol”.
Emilia Casas Fernández



















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213