COSAS MÍAS
El Gobierno parece desear que los zamoranos paguemos el proyecto de Monte La Reina
En presencia de Pedro Sánchez, en la precampaña electoral, se prometió la llegada al campamento de unidades del Ejército español
Como recordará el lector cotidiano de estas crónicas, este periódico ofreció la primera noticia sobre la llegada a Monte La Reina de unidades del Ejército. La buena nueva, si, ¡por fin!, se concreta, se convertiría en la más importante del siglo XXI, porque la creación de la Biorrefinería de Barcial del Barco, sería la más destacada de la época moderna de nuestra provincia.
Ahora, hay mosqueo entre las personas con las que mantengo una íntima amistad, pero también entre políticos zamoranos. ¿Por qué? Circula el rumor de que las instituciones zamoranas, Diputación Provincial, y Ayuntamiento de Toro, en cuyo municipio se halla el campamento, deberían pagar parte de la inversión en las infraestructuras necesarias para que se instale allí una Brigada militar: edificios, en mal estado, que obligarían a construir nuevas edificaciones; helipuerto y enlace con la autovía. Guarido, aunque Zamora se beneficie, pasa de este asunto. Lógico. De Tomás del Bien no se sabe nada, mientras Francisco José Requejo se ha mostrado escéptico con puesta en escena de Monte La Reina.
Mis fuentes me vienen comunicando que todo marcha bien. Me hablan de 2.000 profesionales, a cuatro miembros, media entre los militares, por familia, llegarían a nuestra tierra 8.000 personas. Cambio drástico, si así aconteciera, en la economía y en la demografía de esta zona de la provincia.
Recuerdo un acto de precampaña electoral, protagonizado por Pedro Sánchez, en el teatro Ramos Carrión, en el que se dio por hecho que Monte La Reina sería un deseo convertido en realidad. Antidio Fagúndez, ahora diputado nacional por Zamora, centró su discurso en ese proyecto, al que se incluía en el reto de la despoblación. No quiero pensar en lo que sucedería en nuestra provincia si, para nuestra desgracia, las 1.200 Has de ese campamento militar siguieran sin ningún tipo de utilidad. Mejor le iría a Fagúndez hacer acopio de argumentos para convencer a los zamoranos, también a sus votantes, de sus promesas electorales se quedaron en nada, en humo de puro Faria.
Según se comenta, el Gobierno de Sánchez exige un pastón, más de 50 millones de euros, a las instituciones zamoranas para que ese proyecto, una promesa electoral, se cumpla. Estoy harto de que Zamora siempre tenga que pagar para que aquí se instale el progreso. ¿Este ejecutivo socialista, o lo que sea, quiere incentivar nuestra economía, acabar con este desierto demográfico que es nuestra provincia, con nuestro dinero, con los euros de los zamoranos, una tierra empobrecida por el Estado desde el año 1982, cuando los gobiernos de González iniciaron su desinversión galopante de Zamora: regimiento Toledo, cierres de líneas férreas, Universidad Laboral, Prisión Provincial, más la silente, pero brutal, reconversión agropecuaria?
¡Cómo podremos seguir votando candidaturas del PSOE en nuestra ciudad y provincia si sus políticos incumplen sus promesas, se ríen de nuestra candidez, de nuestra apatía antropológica, de nuestra pobreza!
Sé que los altos mandos militares del Ejército español desean que Monte la Reina se convierta en una instalación extraordinaria, que conllevaría la realización de maniobras en la zona, dada la orografía del paraje, río Duero, montes, arbolado, de contingentes de otros ejércitos europeos. Solo existe un problema: España padece la clase política más nefasta, ridícula, estólida y odiosa de su historia. Mire usted a la derecha y a la izquierda y encuentre un hombre de Estado que pudiera presidir una III República de España. Imposible. Nuestro coronavirus particular son las castas políticas que desgobiernan, destruyen y humillan a los españoles, que ya formamos un rebaño de hombres y mujeres que balan.
Eugenio-Jesús de Ávila
Como recordará el lector cotidiano de estas crónicas, este periódico ofreció la primera noticia sobre la llegada a Monte La Reina de unidades del Ejército. La buena nueva, si, ¡por fin!, se concreta, se convertiría en la más importante del siglo XXI, porque la creación de la Biorrefinería de Barcial del Barco, sería la más destacada de la época moderna de nuestra provincia.
Ahora, hay mosqueo entre las personas con las que mantengo una íntima amistad, pero también entre políticos zamoranos. ¿Por qué? Circula el rumor de que las instituciones zamoranas, Diputación Provincial, y Ayuntamiento de Toro, en cuyo municipio se halla el campamento, deberían pagar parte de la inversión en las infraestructuras necesarias para que se instale allí una Brigada militar: edificios, en mal estado, que obligarían a construir nuevas edificaciones; helipuerto y enlace con la autovía. Guarido, aunque Zamora se beneficie, pasa de este asunto. Lógico. De Tomás del Bien no se sabe nada, mientras Francisco José Requejo se ha mostrado escéptico con puesta en escena de Monte La Reina.
Mis fuentes me vienen comunicando que todo marcha bien. Me hablan de 2.000 profesionales, a cuatro miembros, media entre los militares, por familia, llegarían a nuestra tierra 8.000 personas. Cambio drástico, si así aconteciera, en la economía y en la demografía de esta zona de la provincia.
Recuerdo un acto de precampaña electoral, protagonizado por Pedro Sánchez, en el teatro Ramos Carrión, en el que se dio por hecho que Monte La Reina sería un deseo convertido en realidad. Antidio Fagúndez, ahora diputado nacional por Zamora, centró su discurso en ese proyecto, al que se incluía en el reto de la despoblación. No quiero pensar en lo que sucedería en nuestra provincia si, para nuestra desgracia, las 1.200 Has de ese campamento militar siguieran sin ningún tipo de utilidad. Mejor le iría a Fagúndez hacer acopio de argumentos para convencer a los zamoranos, también a sus votantes, de sus promesas electorales se quedaron en nada, en humo de puro Faria.
Según se comenta, el Gobierno de Sánchez exige un pastón, más de 50 millones de euros, a las instituciones zamoranas para que ese proyecto, una promesa electoral, se cumpla. Estoy harto de que Zamora siempre tenga que pagar para que aquí se instale el progreso. ¿Este ejecutivo socialista, o lo que sea, quiere incentivar nuestra economía, acabar con este desierto demográfico que es nuestra provincia, con nuestro dinero, con los euros de los zamoranos, una tierra empobrecida por el Estado desde el año 1982, cuando los gobiernos de González iniciaron su desinversión galopante de Zamora: regimiento Toledo, cierres de líneas férreas, Universidad Laboral, Prisión Provincial, más la silente, pero brutal, reconversión agropecuaria?
¡Cómo podremos seguir votando candidaturas del PSOE en nuestra ciudad y provincia si sus políticos incumplen sus promesas, se ríen de nuestra candidez, de nuestra apatía antropológica, de nuestra pobreza!
Sé que los altos mandos militares del Ejército español desean que Monte la Reina se convierta en una instalación extraordinaria, que conllevaría la realización de maniobras en la zona, dada la orografía del paraje, río Duero, montes, arbolado, de contingentes de otros ejércitos europeos. Solo existe un problema: España padece la clase política más nefasta, ridícula, estólida y odiosa de su historia. Mire usted a la derecha y a la izquierda y encuentre un hombre de Estado que pudiera presidir una III República de España. Imposible. Nuestro coronavirus particular son las castas políticas que desgobiernan, destruyen y humillan a los españoles, que ya formamos un rebaño de hombres y mujeres que balan.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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