Mª Soledad Martín 1
Viernes, 06 de Marzo de 2020
ZAMORANA

Otro 8 de marzo

[Img #35941]Me gusta celebrar los días, señalar las fechas, rememorar ocasiones especiales que han pasado e intento rescatar del olvido; y hay determinadas fechas que las marco en el calendario para conmemorarlas, para honrarlas y para no olvidarlas; tal ocurre con el día ocho de marzo que se celebrará próximamente, y lo conmemoro no tanto como una fiesta, sino con la intención de que cada año deje de celebrarse porque ya no exista motivo para hacerlo. No obstante las situaciones ingratas si no se hacen visibles parece que no existen; es por eso que éste y otros tantos ocho de marzo hemos de luchar, no ya por las mujeres de este primer mundo que somos bendecidas por la fortuna, que disponemos de un trabajo, una independencia y una educación que nos permite ser libres y aunque aún falta mucho por hacer, la simiente está esparcida y la sociedad va tomando más conciencia cada día.

 

Por eso hoy no quiero tratar términos como: reivindicación, activismo, diferencias salariales, sororidad, empoderamiento de las mujeres, o techo de cristal.... eso son términos que ya han calado en las mentes occidentales y son el poso sobre el que debemos trabajar para seguir conquistando logros sustanciales, y tampoco quisiera seguir recordando siempre este día porque sueño con que tal vez en un futuro que yo probablemente no veré, todas estas desigualdades económicas y sociales, de países pobres y países ricos, de aquellos que gozan de paz y otros que viven en perpetua guerra, se hayan unificado.

 

Quiero dirigir el foco en esta ocasión a esas otras mujeres invisibles que carecen de los derechos más básicos, de las posibilidades más elementales para salir adelante solas, y que no tienen en su poder la llave de la independencia y la libertad que es la educación. Quiero hacer visibles a todas las niñas que obligan a casar con hombres mayores cuando todavía son eso: niñas, o a aquellas otras que todavía lapidan, repudian, arrojan ácido en la cara, o las confinan a ver pasar la vida tras una rejilla de tela que constituye su hábito y la única manera por la que contemplan el mundo. Quiero visibilizar a tantas mujeres que son utilizadas como arma de guerra, que se venden, esclavizan, torturan y cosifican porque su vida no vale absolutamente nada. Quiero visibilizar a la mujer silenciada, a quien lucha en medio de una pobreza endémica y un clima social hostil, a la que mutilan, a la que golpean en el seno de la familia, a la que violan o a la que cargan de hijos porque piensan que eso constituye su razón de ser en esta vida.

 

No vale que me digan que muchas de las actitudes descritas se deben a costumbres o a la religión que profesan y que eso hay que acatarlo, de la misma manera que no me vale el respetar los hechos abominables de la Inquisición quemando mujeres disidentes que consideraban brujas, o de la antigua Roma que se regocijaba con peleas a muerte entre los cristianos. Son innumerables las costumbres que, por fortuna, se han extinguido con el devenir de los tiempos debido a su crueldad o a su propia barbarie, porque todo es susceptible de cambio y más aún cuando las costumbres o la religión afrentan, esclavizan e incluso matan a las personas.

 

De ahí que a esas mujeres que viven en nuestra misma sociedad pero apenas disfrutan de  privilegios, debamos recordarlas especialmente en un día como el próximo 8 de Marzo y sentirlas más vivas que nunca porque son hermanas de estas otras del mundo occidental entre las que me incluyo, del primer mundo, de la sociedad del bienestar y, sin embargo, tan diferentes a nosotras.

 

Como dije, la educación es la puerta hacia la libertad, solo eso, por tanto hay que conseguir que niños y niñas puedan estudiar y obtengan la capacidad de ver la amplitud de oportunidades que se abren ante ellos, el resto formará parte de su propio esfuerzo, desde luego mucho más ímprobo que el de nuestros “bien alimentados pichones”, que diría Benedetti, pero ya sabrán abrirse caminos, al menos tendremos que concederles esa oportunidad.

 

 

Mª Soledad Martín Turiño

Comentarios (1) Comentar esta noticia
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.213

  • Nori

    Nori | Domingo, 08 de Marzo de 2020 a las 22:47:56 horas

    Muy acertada la visión de Soledad sobre las mujeres de otros países, culturas y religiones, que carecen de lo más básico para desarrollarse como personas, cuanto más como mujeres con derechos.

    Accede para responder

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.