COVID 19
Fiebre del sábado noche
Sobran calles en Zamora. Cuando el sol se ha escapado del coronavirus español, la ciudad no existe. Hay farolas que iluminan las rúas y las plazas. Pero se han perdido las sombras. Los gorriones pían festejando la próxima primavera. Los canes callan. No tienen a quien ladrar. Las hermosas mujeres zamoranas se guardan tras los balcones. Los hombres no pueden festejar su hermosura. Leen los cultos. Ven las televisiones los que se niegan a pensar. Los enamorados guardan sus besos, sus caricias, sus sexos. Noche de seso, de reflexión y de familias, que vuelven a contarse intimidades, a reconocerse. Fiebre del sábado noche.
Virus que buscan cuerpos delicados, mentes débiles, ancianos secos, vidas para asesinar. Zamora vive su primera noche de Estado de Alarma, noche fea, triste, sosa, para buscar cada cual el estado de su alma. Nos queda un vía crucis completo, una estación por cada día de cautiverio; nos esperará el amor cuando todo concluya.
La ciudad, mientras, vive hacia adentro. Los zamoranos no necesitan sus calles, rúas ni plazas. La vida no existe ahí fuera.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fotografía de Pedro Ladoire: Sagasta a las 21.00 horas de este sábado, 14 de marzo, de 2020.
Sobran calles en Zamora. Cuando el sol se ha escapado del coronavirus español, la ciudad no existe. Hay farolas que iluminan las rúas y las plazas. Pero se han perdido las sombras. Los gorriones pían festejando la próxima primavera. Los canes callan. No tienen a quien ladrar. Las hermosas mujeres zamoranas se guardan tras los balcones. Los hombres no pueden festejar su hermosura. Leen los cultos. Ven las televisiones los que se niegan a pensar. Los enamorados guardan sus besos, sus caricias, sus sexos. Noche de seso, de reflexión y de familias, que vuelven a contarse intimidades, a reconocerse. Fiebre del sábado noche.
Virus que buscan cuerpos delicados, mentes débiles, ancianos secos, vidas para asesinar. Zamora vive su primera noche de Estado de Alarma, noche fea, triste, sosa, para buscar cada cual el estado de su alma. Nos queda un vía crucis completo, una estación por cada día de cautiverio; nos esperará el amor cuando todo concluya.
La ciudad, mientras, vive hacia adentro. Los zamoranos no necesitan sus calles, rúas ni plazas. La vida no existe ahí fuera.
Eugenio-Jesús de Ávila
Fotografía de Pedro Ladoire: Sagasta a las 21.00 horas de este sábado, 14 de marzo, de 2020.



















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