NOCTURNOS
Un amor confinado
Te estoy queriendo sin caricias, sin besos, sin poder restaurar mi alma en tu cuerpo, sin olerte, sin saciarme de tu esencia. He aprendido a amarte sin saberte, sin tenerte cerca, si saborear el perfume de tus poros, sin rodear con mis dedos el volcán de tu ombligo, lava de tu vida, cráter del tiempo. Y te amo como si no fueses, como si solo formaras parte de un sueño, como si protagonizara una película sin guión. Ya no sé si me enamoraste o me enamoré de una literatura que compuse con una imagen ideal de mujer. ¿Eras morena o rubia? ¿Tu mirada fue azul o discreta? ¿Llegue a morder tus labios? ¿Se ahogó mi lengua en el mar de tu saliva? ¿El río de mi vida desembocó en el estuario de tus ingles? Si te alarma mi estado, respóndeme a tantas cuestiones para las que no hallo explicación.
Me han confinado el amor, me ha robado el sexo con seso, me quitaron el deseo, vivo una cuarentena de cópulas, un silencio de jadeos y una ausencia nirvanas.
Quizá me he muerto. Podría ser que me hubiese asesinado ese virus chino, y que las personas con las que me cruzo también existan en otra dimensión, a la que yo he ascendido. Y pudiera ser que te amase en otra vida, tanto que reventé de pasión.
Eugenio-Jesús de Ávila
Te estoy queriendo sin caricias, sin besos, sin poder restaurar mi alma en tu cuerpo, sin olerte, sin saciarme de tu esencia. He aprendido a amarte sin saberte, sin tenerte cerca, si saborear el perfume de tus poros, sin rodear con mis dedos el volcán de tu ombligo, lava de tu vida, cráter del tiempo. Y te amo como si no fueses, como si solo formaras parte de un sueño, como si protagonizara una película sin guión. Ya no sé si me enamoraste o me enamoré de una literatura que compuse con una imagen ideal de mujer. ¿Eras morena o rubia? ¿Tu mirada fue azul o discreta? ¿Llegue a morder tus labios? ¿Se ahogó mi lengua en el mar de tu saliva? ¿El río de mi vida desembocó en el estuario de tus ingles? Si te alarma mi estado, respóndeme a tantas cuestiones para las que no hallo explicación.
Me han confinado el amor, me ha robado el sexo con seso, me quitaron el deseo, vivo una cuarentena de cópulas, un silencio de jadeos y una ausencia nirvanas.
Quizá me he muerto. Podría ser que me hubiese asesinado ese virus chino, y que las personas con las que me cruzo también existan en otra dimensión, a la que yo he ascendido. Y pudiera ser que te amase en otra vida, tanto que reventé de pasión.
Eugenio-Jesús de Ávila


















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.53