COVID 19
El coronavirus y las mujeres resilientes: Los agujeros negros de España
El coronavirus es un enemigo invisible, y los medios de comunicación están hablando de cómo combatir la ansiedad ante nuestra integridad amenazada.
Me escandaliza ver cómo estos mismos medios omiten esa misma información cuando se trata de combatir la ansiedad de las mujeres que sufrimos rechazo y violencia, por el mero hecho de ser guapas e inteligentes.
Nosotras, las mujeres resilientes, hemos tenido que lidiar durante toda nuestra vida con las envidias ajenas, el aislamiento, el verdadero confinamiento; nuestras voces y perspectivas únicas y brillantes, inusuales, además de útiles, se ven sistemáticamente silenciadas, puestas de lado, cuando no, lo peor, ridiculizadas y vapuleadas. Se ha puesto en peligro nuestra propia vida e integridad, con el consentimiento de fiscales, jueces y fuerzas de seguridad, que miran para otro lado, colaborando.
Dediqué mi libro a una heroína, que ahora no está en España. Hoy, ella está exiliada.
Nosotras, las mujeres resilientes, hemos tenido que gestionar el estrés y la ansiedad que conlleva la violencia de una sociedad profundamente retrasada y machista, y lo hemos hecho en medio de la brutalidad, la negación y la niebla. Hemos estado solas, más solas que la una, en mitad del peligro, y, no sólo hemos salido más fuertes, sino que hemos prosperado en un campo de minas.
En España no se garantizan los derechos fundamentales, no es un país de fiar, a ningún nivel, ni social, ni institucional. No se garantiza la correcta inserción de todos los individuos en la sociedad, a fin de crear una sociedad armónica. España tiene muchos agujeros negros. La superficie está tranquila, pero el huracán ruge en el fondo.
Por eso sí, para nosotras, para las que hemos sido resilientes, este coronavirus es una prueba menor, una prueba que no es nada en comparación a las otras pruebas que hemos pasado. Nosotras sí que estamos preparadas.
María José Celemín
El coronavirus es un enemigo invisible, y los medios de comunicación están hablando de cómo combatir la ansiedad ante nuestra integridad amenazada.
Me escandaliza ver cómo estos mismos medios omiten esa misma información cuando se trata de combatir la ansiedad de las mujeres que sufrimos rechazo y violencia, por el mero hecho de ser guapas e inteligentes.
Nosotras, las mujeres resilientes, hemos tenido que lidiar durante toda nuestra vida con las envidias ajenas, el aislamiento, el verdadero confinamiento; nuestras voces y perspectivas únicas y brillantes, inusuales, además de útiles, se ven sistemáticamente silenciadas, puestas de lado, cuando no, lo peor, ridiculizadas y vapuleadas. Se ha puesto en peligro nuestra propia vida e integridad, con el consentimiento de fiscales, jueces y fuerzas de seguridad, que miran para otro lado, colaborando.
Dediqué mi libro a una heroína, que ahora no está en España. Hoy, ella está exiliada.
Nosotras, las mujeres resilientes, hemos tenido que gestionar el estrés y la ansiedad que conlleva la violencia de una sociedad profundamente retrasada y machista, y lo hemos hecho en medio de la brutalidad, la negación y la niebla. Hemos estado solas, más solas que la una, en mitad del peligro, y, no sólo hemos salido más fuertes, sino que hemos prosperado en un campo de minas.
En España no se garantizan los derechos fundamentales, no es un país de fiar, a ningún nivel, ni social, ni institucional. No se garantiza la correcta inserción de todos los individuos en la sociedad, a fin de crear una sociedad armónica. España tiene muchos agujeros negros. La superficie está tranquila, pero el huracán ruge en el fondo.
Por eso sí, para nosotras, para las que hemos sido resilientes, este coronavirus es una prueba menor, una prueba que no es nada en comparación a las otras pruebas que hemos pasado. Nosotras sí que estamos preparadas.
María José Celemín

















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