Eugenio de Ávila 2
Jueves, 19 de Marzo de 2020
ZAMORANA

Hoy mi aplauso es para ti

[Img #36463]Un aplauso estremecedor convoca a la gente a sus ventanas y balcones y esa unión de los españoles me pone carne de gallina. Somos un pueblo de pícaros, mal encarados, depravados e incluso cicateros, pero cuando hay que dar el callo sabemos ser solidarios, estar a una todos juntos, y somos los mejores. En estos momentos difíciles, caracterizados por unas medidas drásticas que nos imponen desde el gobierno para frenar una pandemia con graves consecuencias en todo el mundo, debemos apelar a la tan cacareada pero no por ello menos importante responsabilidad personal para no extender el contagio.

 

Mi aplauso hoy más que nunca es un acto de agradecimiento: gracias a todos los profesionales de la salud: los sanitarios que se ven: médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería; los mal denominados “no sanitarios”: administrativos, trabajadores sociales, celadores, azafatas; y a todos aquellos que están detrás: personal de mantenimiento, limpieza, cocinas, lavandería… Gracias también a las personas que nos están haciendo la vida un poco más fácil: transportes, comerciantes, cajeros de supermercados, reponedores, taxistas, conductores….Gracias a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a quienes desinfectan y limpian las calles, a los que, en definitiva, cuidan de nuestra salud y procuran que la vida no sea tan difícil.

 

Tenemos una deuda para con todos ellos porque son personas a veces invisibles; sin embargo nos resuelven conflictos, nos protegen, nos llenan la nevera y la despensa, nos trasladan de uno a otro lado, nos protegen…; son personas sin rostro, pero están ahí en este y en todos los momentos de nuestra vida.

 

Cuando la epidemia pase, cuando se restaure de nuevo la normalidad, la vida que llevábamos antes de este encierro colectivo, nos olvidaremos de toda esta gente que hoy sigue ahí, dando el callo por nosotros. Espero que los aplausos que gratuitamente ofrecemos muchos como reconocimiento y solidaridad en las ventanas a las ocho de la tarde de cada día se sigan manteniendo aunque no sean tan sonoros, y se siga respetando a la gente que tenemos al lado

 

Sin embargo, hoy no puedo por menos de pensar en ti, y te aplaudo desde la emoción más sincera cuando veo como la gente deja aparte sus quehaceres, abren las ventanas y baten palmas, vitoreando la labor de quienes estáis al pie del cañón en las urgencias hospitalarias como primera puerta de entrada del sistema sanitario para enfrentar esta pandemia. Aplaudo por los turnos draconianos que os obligan a llevar, por la gente que no os valora como merecéis, porque tratáis a aquellos que inundan la urgencia por un motivo banal subsanable en el centro de salud e impiden que atendáis con prioridad a una persona que lo necesite más.

 

         Aplaudo hoy porque me sumo a la solidaridad publica que así lo ha determinado, pero desde que acabaste la residencia y decidiste ser urgencióloga te aplaudo más todavía porque conozco la dificultad añadida de una especialidad que te obliga a estudiar casi a diario, a enfrentarte a todo tipo de retos de salud, a personas diferentes con desiguales patologías y distintas maneras de encarar la enfermedad, y ahí estáis vosotros los médicos de urgencias, mañana, tarde y noche volcados en los demás, llevando a casa muchos traumas ajenos porque la enfermedad afecta, no se queda en el hospital cuando te vas.

 

         Aplaudo por la enorme preparación y la cantidad de horas de estudio que os preceden, por los seis años de carrera, un año de MIR y cuatro o cinco de especialidad que lleváis a la espalda, porque muchos de vosotros sois jóvenes y tenéis en vuestras manos nada menos que la salud de los demás, de todos nosotros, que más pronto o más tarde acabaremos pasando por vuestras manos. Solo espero que, si llega ese momento, tenga la fortuna de que me atienda alguien como tú o tus compañeros de profesión: personas serias, responsables, directas, que hablan claro para hacerse entender y acompañan sus palabras, a veces crudas, de una sonrisa que es el mejor bálsamo para paciente y familiares.

 

         Eres fuerte, dura, no te dejas llevar por la banalidad ni el sentimentalismo lacrimógeno; peo también eres resuelta, firme, con convicciones muy sólidas y decisiones fundamentadas en el estudio y la ciencia; sin embargo estas cualidades han hecho que perdieras la ingenuidad tal vez demasiado pronto porque la medicina es, ante todo realidad, como reales son las personas y las patologías que atiendes; por eso hoy, de nuevo, me sumaré a mis convecinos y desde nuestras respectivas casas, aplaudiré para que tú y tus colegas de todos los hospitales de este país escuchéis nuestro homenaje a todos los profesionales de la salud. Hoy, en concreto, me he permitido recordar a los urgenciólogos porque tú lo eres y estás ahí; hoy me he permitido la libertad de hacer público mi enorme orgullo por vosotros y en concreto por ti, hija mía. 

Mª Soledad Martín Turiño

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  • Urgencióloga

    Urgencióloga | Sábado, 21 de Marzo de 2020 a las 18:25:28 horas

    GRACIAS. Gracias por tus palabras, por el reconocimiento y el apoyo. Gracias por comprender que la adrenalina tenía que ser mi especialidad (una que, por cierto, no existe en España). Gracias por los años en que sólo me tenias bajo el flexo y sobre todo por los años a 450km. Gracias por aplaudirme antes del coronavirus. Gracias por entender mi compromiso y mis horarios. Gracias por todo. Muy pronto nos veremos y nos podremos abrazar. Ahora, quédate en casa.

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  • Alicia Valiente

    Alicia Valiente | Jueves, 19 de Marzo de 2020 a las 18:40:26 horas

    Conozco a Mª Soledad a través de una compañera de trabajo común "Pepa" que es quien siempre me hace llegar sus artículos. Siempre me encanta lo que escribe pero especialmente sobre este artículo NO TENGO PALABRAS, gracias por tu sensibilidad y tu buen hacer y mucha suerte para esa maravillosa hija que tienes y a todas esas otras hijas e hijos que luchan cada día por todos nosotros en el ámbito sanitario y en todos los ámbitos imprescindibles en nuestro día a día que tanto se ponen en valor en estos momentos. GRACIAS EN MAYUSCULAS Y UN APLAUSO ENORME. Alicia Valiente

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