Eugenio de Ávila
Viernes, 20 de Marzo de 2020
COVID 19

Séptimo día del Estado de Alerta: Bienvenida UME

La actuación de la UME en nuestra ciudad, Benavente y Toro, lo mejor de una jornada que camina hacia la tristeza meteorológica

[Img #36524]A las diez y algo, salí de mi casa, a cien metros de la plaza Alemania, rumbo a mi oficina, en la calle Ramón Álvarez, desde donde me he convertido en vigía del Ayuntamiento, un Diego de Triana del periodismo. Portaba mi ordenador personal, que tiene un coronavirus de vejez; una bolsa con papel y una botella con agua y detergente, para limpiar orines y restos de heces de mi can, que me acompañó, como siempre, desde hace diez años y medio. Me desvié hacia la plaza del Cuartel Viejo.  Apenas me encontré con nadie. Una frutería abierta y muchas camionetas de reparto en el Covirán de ese espacio, y también varios vehículos de la Policía Municipal, algunos desconocidos para mí, como una especie de Jeep. 

Baje por la calle del Riego y subí por la Cuesta de San Vicente. Nadie. Desemboqué en la Plaza Mayor. Alegría de trinos. Los pájaros se enamoran mientras aquí, a bajo, a ras de granito, de acera, de pavimento, el amor se practica a distancia: palabras que son besos, sintaxis como pequeñas cópulas de gramática.

Llegué a la oficina sin nada más reseñable. Y me puse a trabajar, en soledad, mientras Zorba, mi perro, se tumbaba a la bartola. Puse la radio y escuché música y después información. Nada novedoso. Canciones emotivas. Decidí subir al Facebook de El Día de Zamora una de las canciones más hermosas escritas sobre la amistad: “Tienes un amigo”, de Carole King, gran cantautora norteamericana, con la que triunfó a principios de la década de los setenta, cuando un servidor era un joven de largo cabello oscuro y ondulado y barba castaña clara. Entonces, a aquella edad, no se pensaba, jamás, en la muerte. Las parcas no existían. Solo queríamos vivir, amar. Casi todos los que éramos normales, íbamos de “rojos”, bien comunistas, ya ácratas. No teníamos ni puta idea de nada, ni siendo universitarios. Fuimos ignorantes supinos.  Nos creíamos todas las mentiras y despreciábamos las verdades. Sucede algo parecido en este 2020, en esta centuria, la que conocerá el mayor cambio social, económico y técnico de la Humanidad.

Tras la digresión, le comentó que me puse a subir noticias a la web, twitter y Facebook de El Día de Zamora, que, hace una década, comencé a construir, a pensarlo, a imaginarlo y proyectarlo. El 6 de junio salió a la calle la primera edición de este medio de comunicación. Entonces no había digitales. Fue un éxito. Lo sigue siendo. Pese a que nunca le hemos gustado al poder, este barquito de papel navega por las aguas de este estanque social y económico que es nuestra ciudad y su provincia.

En  El Día de Zamora escriben los mejores articulistas de Zamora y algunos especialistas nacionales en temas económicos, sociales y literarios. En plena crisis del COVID 19, todos ellos mantienen su cercanía con los lectores a través del periódico digital que un servidor edita y dirige. Nunca he censurado una sola palabra durante estos diez años. Escriben gente de la izquierda extrema, ácratas burgueses, liberales de alma, algún conservador y también féminas, mujeres de una calidad literaria excepcional. Somos una gran familia que no se reúne, pero que se siente en la distancia, que se aprecia cada día más, máxime en circunstancias tan graves como la que padece España y nuestra pequeña Zamora, que quizá sufrirá con mayor intensidad la crisis económica que sucederá al COVID -19.

No puede asegurar un día para editar el periódico de papel. Lo teníamos preparado para el 27 de marzo, con un especial de Semana Santa. La crisis ha impedido esta edición. Ahora coloco el horizonte en el 3 de abril, Viernes de Dolores. No lo sé. Todo es tan volátil. Pero seguiremos navegando. Mientras, Pablo Iglesias, nuestro Lenin anacrónico, un Ulianov de bolsillo, prepara su asalto al poder: cacerolada contra la Monarquía y discurso socialfascista, con todo para el Estado, como buen comunista, como excelente fascista: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. Esta criatura neomarxista, el hombre que ha sido de cabalgar las contradicciones, y ahora también la cuarentena, el confinamiento, con su mujer contagiada de coronavirus, quizá nos clausure, porque no comulgamos con su ideología, periclitada, añeja y enterrada en la historia. Pero mantengo cierta esperanza, porque es amigo de la libertad de prensa.

Y pongo punto final a esta mañana, sintiendo más frío que cuando vine a la oficina. He subido mucha información sobre la UME y sus actuaciones en Zamora, Benavente y Toro.  Bienvenida a estos soldados de la  Unidad Militar de Emergencias. ¡Estaís en España!

Por cierto, la creación de esta unidad especial fue la único positivo del Gobierno de ZP; por otra parte, un auténtico desastre por sus políticas económicas y autonómicas. Pero eso es otro asunto.

Eugenio-Jesús de Ávila

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