REPÚBLICO
Décimo día de Estado de Alarma: el Gobierno criticado por sus intelectuales
Sigo cumpliendo con mi labor: informar y criticar al poder. Poco más allá de las diez de la mañana, después del correspondiente tuneo, que, a mi edad, se hace más necesario, colocarme mi vestimenta, pajarita incluida, salgo a la calle. Muy poca gente. Antes de llegar a la plaza de Alemania, mi can orinó en un par de ocasiones. Arrojé agua con lejía sobre su lluvia dorada. Me encuentro con una pareja fumando a la puerta de una oficina. Tan panchos. No me cruzo con nadie. Una frutería abierta en la calle del Riego. La Plaza Mayor parece más grande, pero tan fea como antes del coronavirus. Silencio. Pajarillos que trinan. Empiezan sus cortejos primaverales.
Llego a mi oficina. Ponga emisora de radio e inicio mi trabajo. Subo noticias y opiniones a la web, twitter y Facebook de El Día de Zamora. Zorba se tumba. Yo me siento. Y pienso en aquellas personas, de cierta edad, que siguen confinadas en sus viviendas: ¿Qué sentirán las que vivan solas, cómo se las apañarán para digerir tamaña soledad; hablarán con familia y amigos, verán la televisión, escucharán la radio, leerán? Sospecho que llegará un momento en el que no sabrán si es lunes, martes o miércoles, si es domingo o fiesta. El hombre que quiso controlar el caballo desbocado del tiempo, sin advertir que Cronos es un dios muy cruel, no sabe vivir sin contar los días, los meses, los años…la vida.
Entro en periódicos digitales de ámbito nacional. Y leo una noticia que define a este Gobierno. Aparece publicada en El Mundo. Atención. Titular: “Fernando Simón asesora a la agencia europea que pidió evitar el 8M”. ¡Cómo le ha sentado al lector esta noticia! Y se desarrolla la información como sigue: “El 2 de marzo, la Unión Europea ya recomendaba evitar concentraciones masivas, como el 8M, por el coronavirus, ya que está científicamente demostrado, en base a los datos de otras pandemias y epidemias, que cancelarlas puede reducir la transmisión del virus”. Alerta del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), agencia comunitaria de la que forman parte cuatro españoles, entre ellos el mencionado Fernando Simón.
Dejamos El Mundo, diario que jamás fue gubernamental, para leer El País, periódico siempre, desde los albores de la democracia, cercano, o propietario del PSOE cuando mandaba Polanco y a la izquierda española. Pues hete aquí que su director más carismático, Juan Luis Cebrián, escribe hoy, en el diario de PRISA, con su clásica acidez, cosas como: “Los llantos de cocodrilo de tantos gobernantes, en el sentido de que nadie podía haber imaginado una cosa así, no tienen ningún sentido. No solo hubo quienes lo imaginaron: lo previeron y advirtieron seriamente al respecto”. Y punto seguido afirma: “Ha habido negligencia por parte de nuestros gobernantes”. Y, de manera implícita parece pedir que se presente querellas contra el gabinete de Sánchez. Traduzca esta frase: “En Francia ya hay querellas contra el Gobierno”. Genial Cebrián.
Y llega la parte más dura, donde el académico critica con extrema dureza: “Se ha reaccionado tarde y mal. Faltan camas hospitalarias, falta personal médico, faltan respiradores y falta también transparencia en la información oficial”. Demoledor. Pero continúa el periodista clavando la puya en todo lo alto del ejecutivo socialcomunista y su relación con los medios de comunicación: “En nuestro caso los periodistas tienen incluso que soportar que sus preguntas al poder sean filtradas al poder por el secretario de Comunicación de La Moncloa”.
Y más datos que dejan en evidencia a este Gobierno y a Fernando Simón: “El 24 de febrero la OMS declaró oficialmente pandemia. En nuestro caso se alentó la asistencia a gigantescas manifestaciones, se minimizó la amenaza por parte de las autoridades, e incluso el funcionario todavía hoy al frente de las recomendaciones científicas osó decir entre sonrisas que no había riesgo poblacional”.
Y la estocada definitiva de Juan Luis Cebrián llega hasta la bola: “Es lícito suponer que, además de las responsabilidades políticas, los ciudadanos tendrá derecho a demandar la reparación legal si hay negligencia culpable”. Y la debe haberlas, añade un servidor.
Y analiza las razones de tanta incapacidad: “La impresión dominante es que el gobierno es prisionero en sus decisiones de los pactos con sus socios de Podemos y los independentistas catalanes y vascos. En una palabra, la conveniencia política prima, incluso en ocasiones tan graves como esta, sobre la protección ciudadana”.
Creo que este artículo de Cebrián, que se añade el de Javier María este fin de semana, en el prestigiosa diario de El País, órgano de la progresía política española, es devastador para el ejecutivo de Sánchez e Iglesias, de estos dos apóstoles del marxismo rancio, dúo de la incapacidad, la trola y a demagogia.
Y antes de cerrar la jornada matutina, me entero de que Carmen Calvo, la vice femenina, autora del célebre aserto “el dinero público no es de nadie”, ha caído enferma, tiene el coronavirus. Esta mujer también fue la misma que respondió, sobre la manifestación del 8M, que a las mujeres les iba “la vida en ello”. Tengo para mí que el coronavirus también es machista.
En fin. Regreso a casa, triste, pensando en mi familia, amor y amigos, a los que tanto necesito. Nos damos cuenta del valor de las personas cuando las perdemos. Deseo que todos mis lectores, amigos, amor y gente que no conozco se salven de esta pandemia… incluso también mis enemigos.
Eugenio-Jesús de Ávila
Sigo cumpliendo con mi labor: informar y criticar al poder. Poco más allá de las diez de la mañana, después del correspondiente tuneo, que, a mi edad, se hace más necesario, colocarme mi vestimenta, pajarita incluida, salgo a la calle. Muy poca gente. Antes de llegar a la plaza de Alemania, mi can orinó en un par de ocasiones. Arrojé agua con lejía sobre su lluvia dorada. Me encuentro con una pareja fumando a la puerta de una oficina. Tan panchos. No me cruzo con nadie. Una frutería abierta en la calle del Riego. La Plaza Mayor parece más grande, pero tan fea como antes del coronavirus. Silencio. Pajarillos que trinan. Empiezan sus cortejos primaverales.
Llego a mi oficina. Ponga emisora de radio e inicio mi trabajo. Subo noticias y opiniones a la web, twitter y Facebook de El Día de Zamora. Zorba se tumba. Yo me siento. Y pienso en aquellas personas, de cierta edad, que siguen confinadas en sus viviendas: ¿Qué sentirán las que vivan solas, cómo se las apañarán para digerir tamaña soledad; hablarán con familia y amigos, verán la televisión, escucharán la radio, leerán? Sospecho que llegará un momento en el que no sabrán si es lunes, martes o miércoles, si es domingo o fiesta. El hombre que quiso controlar el caballo desbocado del tiempo, sin advertir que Cronos es un dios muy cruel, no sabe vivir sin contar los días, los meses, los años…la vida.
Entro en periódicos digitales de ámbito nacional. Y leo una noticia que define a este Gobierno. Aparece publicada en El Mundo. Atención. Titular: “Fernando Simón asesora a la agencia europea que pidió evitar el 8M”. ¡Cómo le ha sentado al lector esta noticia! Y se desarrolla la información como sigue: “El 2 de marzo, la Unión Europea ya recomendaba evitar concentraciones masivas, como el 8M, por el coronavirus, ya que está científicamente demostrado, en base a los datos de otras pandemias y epidemias, que cancelarlas puede reducir la transmisión del virus”. Alerta del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC), agencia comunitaria de la que forman parte cuatro españoles, entre ellos el mencionado Fernando Simón.
Dejamos El Mundo, diario que jamás fue gubernamental, para leer El País, periódico siempre, desde los albores de la democracia, cercano, o propietario del PSOE cuando mandaba Polanco y a la izquierda española. Pues hete aquí que su director más carismático, Juan Luis Cebrián, escribe hoy, en el diario de PRISA, con su clásica acidez, cosas como: “Los llantos de cocodrilo de tantos gobernantes, en el sentido de que nadie podía haber imaginado una cosa así, no tienen ningún sentido. No solo hubo quienes lo imaginaron: lo previeron y advirtieron seriamente al respecto”. Y punto seguido afirma: “Ha habido negligencia por parte de nuestros gobernantes”. Y, de manera implícita parece pedir que se presente querellas contra el gabinete de Sánchez. Traduzca esta frase: “En Francia ya hay querellas contra el Gobierno”. Genial Cebrián.
Y llega la parte más dura, donde el académico critica con extrema dureza: “Se ha reaccionado tarde y mal. Faltan camas hospitalarias, falta personal médico, faltan respiradores y falta también transparencia en la información oficial”. Demoledor. Pero continúa el periodista clavando la puya en todo lo alto del ejecutivo socialcomunista y su relación con los medios de comunicación: “En nuestro caso los periodistas tienen incluso que soportar que sus preguntas al poder sean filtradas al poder por el secretario de Comunicación de La Moncloa”.
Y más datos que dejan en evidencia a este Gobierno y a Fernando Simón: “El 24 de febrero la OMS declaró oficialmente pandemia. En nuestro caso se alentó la asistencia a gigantescas manifestaciones, se minimizó la amenaza por parte de las autoridades, e incluso el funcionario todavía hoy al frente de las recomendaciones científicas osó decir entre sonrisas que no había riesgo poblacional”.
Y la estocada definitiva de Juan Luis Cebrián llega hasta la bola: “Es lícito suponer que, además de las responsabilidades políticas, los ciudadanos tendrá derecho a demandar la reparación legal si hay negligencia culpable”. Y la debe haberlas, añade un servidor.
Y analiza las razones de tanta incapacidad: “La impresión dominante es que el gobierno es prisionero en sus decisiones de los pactos con sus socios de Podemos y los independentistas catalanes y vascos. En una palabra, la conveniencia política prima, incluso en ocasiones tan graves como esta, sobre la protección ciudadana”.
Creo que este artículo de Cebrián, que se añade el de Javier María este fin de semana, en el prestigiosa diario de El País, órgano de la progresía política española, es devastador para el ejecutivo de Sánchez e Iglesias, de estos dos apóstoles del marxismo rancio, dúo de la incapacidad, la trola y a demagogia.
Y antes de cerrar la jornada matutina, me entero de que Carmen Calvo, la vice femenina, autora del célebre aserto “el dinero público no es de nadie”, ha caído enferma, tiene el coronavirus. Esta mujer también fue la misma que respondió, sobre la manifestación del 8M, que a las mujeres les iba “la vida en ello”. Tengo para mí que el coronavirus también es machista.
En fin. Regreso a casa, triste, pensando en mi familia, amor y amigos, a los que tanto necesito. Nos damos cuenta del valor de las personas cuando las perdemos. Deseo que todos mis lectores, amigos, amor y gente que no conozco se salven de esta pandemia… incluso también mis enemigos.
Eugenio-Jesús de Ávila





















JAVIER PEREZ | Lunes, 23 de Marzo de 2020 a las 17:53:33 horas
El artículo de Javier Marías al que haces referencia (también ayer en otro artículo) no lo ha publicado este domingo, fue el pasado domingo 15 de marzo en El País Semanal
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