Redacción
Lunes, 06 de Abril de 2020
OPINIÓN

Palmas sin ramos

Óscar de Prada López

[Img #37262]En Domingo de Ramos, dice la voz popular, el que no estrena nada no tiene ni pies ni manos. Y a buen seguro que algo así deben haber pensado en la Moncloa, deseosos de estrenar mes con buenas noticias. Pero hay lo que hay. Un Ejecutivo manco y cojo, sin obviar otras carencias como su sordera selectiva a la hora de atender preguntas o su ceguera irresponsable ante los hechos. Mientras los que realmente actúan por los ciudadanos -profesionales sanitarios, Ejército y fuerzas de seguridad, personal de limpieza, transportistas, reponedores y un largo etcétera- se llevan todos los aplausos. Aún queda un rescoldo de sentido común que avivar y al que apelar.

 

Dada al bombo y platillo del error ajeno, como en 2014 con la gestión del PP sobre el ébola, resulta singular que esta izquierda no tolere su propia medicina. Como oposición, resultó aficionada a tales prácticas; como gobernación, se muestra más fría que un témpano. Quien no respeta las reglas del juego no debería jugar, esa lección es de 1º de guardería. Y un juez que afea a quienes denuncian la inacción del Gobierno, cuando esa desidia arriesga el desempeño correcto de sus tareas, a todas luces no parece imparcial. Se antoja algo peor que una Justicia ciega una Justicia vendida al mejor postor. El dinero nubla el juicio y los sentidos, también el fanatismo.

 

Cada rueda de prensa y declaración pública recuerda a la orquesta del Titanic, empeñada en seguir entreteniendo dentro del caos. Aunque aquella no fuera ciertamente responsable del desastre, en última instancia. Algo que no puede afirmarse de Salvador Illa, Yolanda Díaz, Irene Montero, Carmen Calvo, Alberto Garzón o Pablo Iglesias -por ejemplo. Con razón tantos colegas del mundillo se han plantado, conscientes de la inconsciencia que supone atender a semejantes sinrazones. Sabina ya sabe, como toda España al respecto, quién le/nos ha robado el mes de abril.

 

Cuando los fariseos criticaban el apoteósico recibimiento que brindaran muchos al Maestro, éste replicó: “Si estos callasen, gritarían las piedras”. Algo aplicable a la situación actual, donde el Gobierno se ve acorralado por su propia gestión de la pandemia y -pese a ello- declina disculparse. Si Sánchez quiere ahorrarse manifestaciones como la de Colón, es capaz de confinarnos hasta el día del Juicio Final. Lo que sea para evitar que esa chispa de sentido común sea avivada y levante el desengaño de tantos ojos. Nada teme más el inepto que ser visto como tal, pillado en falta -y en bragas- ante la opinión pública. Las cortinas de humo también dejan rastro en la ropa.

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