Eugenio de Ávila
Martes, 07 de Abril de 2020
SEMANA SANTA

Sepulcros de “Luz y Vida”

[Img #37316]Estamos un año más en animado seguimiento, ¡una vez más!, a caminar, en la forma, modo y manera situacional que podamos, sea desde la imaginación o desde la virtualidad, hacia el zamorano Sepulcro del Señor, que situamos allende el Puente de Piedra {por donde San Atilano (-.- nuestro Patrono diocesano-.- el amigo de San Froilán), encontró en la trucha, con su anillo pastoral, su razón de seguir aquí, en Zamora}  , haciéndolo desde el acopio de nuestras creencias, en el usufructo constitucional presente de nuestras milenarias raíces leonesas, que en Zamora -.-ciudad y provincia-.- hacen cima máxima, y en el respeto, amplio, completo y total hacia todos nuestros convecinos, y a los internistas visitantes, que en el momento presente, por el motivo del EA´2020, multitudinariamente nos visitan.

Hacer el “caminar en pos del Sepulcro del Señor”, es hacer la rogativa penitencial en aras de la conformación de la identidad cristiana, pues en tal itinerario no es que estemos por señalar la ubicación material de tal espacio y si, ¡y por el contrario!, traspasar el hecho físico y adentrarnos, si ello fuera posible, en el final de la vida terrenal para enlazar un futuro en el que los cristianos católicos tenemos puesto nuestros afanes. AL recordar a nuestros allegados y convecinos difuntos, también estamos haciendo ese viraje que trata de unirnos aún a ellos en  otra situación que nos será nueva.

Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es ir, desde nuestra libre opción, hacia la trascendencia del ser. Si tratamos de recordar a los que nos precedieron o que han convivido con nosotros, lo hacemos dentro de una significación que hemos asumido e interiorizado y enlazada con el entorno identitario familiar del que nos hemos nutrido (desde nuestro origen en el barrio de San Lázaro, en la ascendencia de Fresno de la Ribera y las Comarcas del Pan, del Vino, Sayago, Alba, Campos y Toro de nuestros ancestros), y donde el hecho religioso (familiar y educativamente -.-desde el Patronato de San Vicente de Paul-.-) ha sido conformador de nuestra persona. En nuestros sepulcros no vemos, con verlo, la concreción de una materialidad presente, también queremos ver, una especie de ilación que nos mantiene en la unión anterior pero que la asimos al porvenir de un después, que anhelamos, en el que creemos

Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es reconducir la condición humana de cada individuo. Salir en procesión, desde la Catedral de San Salvador, para hacer un recuerdo a quienes nos precedieron, es un mensaje que nos acerca a todos  en el común religioso que tenemos, donde la trascendencia de cada uno se mira en la vida de Nº. Sº. Jesucristo y en su mensaje del futuro que no termina. Caminar en la bajada del Pizarro, al costado de San Ildefonso y en la espalda de “El Transito”, trazando sus recovecos allí junto a la Cuesta de Los Pepinos, en pos de una idea cristiana de unión va más allá del propio hecho procesional  y nos enlaza a todos aquí, y en otras latitudes, que han seguido las enseñanzas que fueron trasmitidas por los doce apóstoles de Nº. Sº. , Jesucristo, y que aquí, hacia Hispania, trajo Santiago el Mayor (de siempre co-Patrón de la Corona Leonesa junto a San Isidoro) con sus discípulos “los siete varones apostólicos” (Torcuato, Tesifonte, Indalecio, Segundo, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio) signados, en nuestra tradición, por San Pedro y San Pablo.

Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es ir en “acompañamiento ideario”. Estamos, en ocasiones, tan enfrascados en los misterios del cristianismo que, a veces, dejamos pasar el mensaje del programa oficial que nos dibujan las bienaventuranzas. Hemos querido revestir cada una de nuestras procesiones, en la urbe leonesa de Zamora, de un orlado integral (tradicional, estético, ambiental, escénico, …y puede que social) que  nos deja un tanto alejado la motivación fundacional, en la raíz de su origen, de las mismas y que nos desdice a todos, en una generalización concurrencial, de la meta finalista: ser empáticos con la doctrina cristiano católica desde libres opciones grupales de fieles.

 Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es aunar voluntades. “Luz y Vida” camina hacia los sepulcros del cementerio, como las santas mujeres iniciaron su andadura hacia el sepulcro de Nº. Sº. Jesucristo, y tales andaduras se hacen al socaire de las enseñanzas evangélicas, donde en la segundas tenemos la certeza de la resurrección del Señor y en las primeras su palabra de providencia en la resurrección y en la cual confiamos. Estamos a imitación pasando de nuestra realidad cotidiana hacia otras potencialidades que fiamos a la misericordia divina y lo hacemos en esa situación presencial en la cercanía de los enterramientos que nos son afectivamente más próximos por familiaridad o hecho convivencial.

Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es motivar la fraternidad a todos los niveles. La plasmación de las ideas procesionales que, en su momento, expuso D. Manuel Espías (mi primer entrevistador cuando tenía 15 años) y dieron como fruto una procesión ex-novo, aquí en Zamora, en  la  conformación de una hermandad procesional que, el Sábado de Lázaro,  rinde homenaje a todos aquellos que hicieron posible la Semana Santa de la ciudad leonesa de Zamora, y es por ello que tal fin fundacional abarca, desde aquellos iniciales albores del Siglo XII (recordemos que por aquí, por Zamora, pasó mi Patrono San Francisco de Asís, en tiempo del gran soberano leonés que fue, el zamorano Alfonso IX) , a la práctica totalidad de las familias zamoranas, si nos atenemos a la consideración, de la que somos participes desde siempre, sobre que la Semana Santa Zamorana no es solo un hacer de las cofradías, con serlo y mucho, sino que participan en ello, incluso por encima de ideologías, clases sociales y otras situaciones, la ciudadanía zamorana casi (¿o es sin el casi?) al completo.

Caminar en pos del Sepulcro del Señor, es actuar. Desde los sepulcros que visitamos en el camposanto de San Atilano, estamos también diciendo, en nuestro proceder, el anhelo que anidamos en pos de “la luz y la vida” que conlleva el mensaje de Nº. Sº. Jesucristo y la esperanza en su misericordia hacia ese más allá de esperanza.

Caminar juntos, de forma procesional mancomunada, en pos del Sepulcro del Señor,  es aunar voluntades cristianas hacia los sepulcros que deben ser de “Luz y Vida”, en la misericordia del Nº.Sº. Jesucristo, para todos los que hicieron posible la buena obra de la semana santa de Zamora  y nos han precedido en el tiempo. Sea, ¡ahora y siempre!, con todos ellos.

Francisco Iglesias Carreño*                                                                                                                                  

Miembro de la Tertulia del Cofrade de la ciudad de Zamora

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