CRÍTICAS
La Escuela Municipal de Música de Toro mantiene la actividad docente
Desde el sindicato FeSP?UGT Zamora valoramos muy positivamente que la Escuela Municipal de Música de Toro mantenga la actividad docente a través de plataformas digitales y nos sorprendemos que la Escuela Municipal de Música de Zamora no sea capaz de mantener la actividad docente y además presente un ERTE a sus trabajadores.
Desde el FeSP UGT Zamora no damos crédito a la aprobación del ERTE solicitado por la empresa JOSE FERRERO VILLALÓN gestora de la Escuela Municipal de Música Municipal de Zamora. A pesar que el ERTE puede cumplir con la legalidad, aprovechando el marco en el que nos encontramos, no es asumible moralmente ya que podría implantarse medios no costosos para seguir desarrollando la actividad y ser una vía de escape en estos tiempos de confinamiento para el alumnado.
Este sindicato consideró que solicitar el ERTE no tenía lugar por encontrarse esta empresa en una situación ventajosa. Como ya denunciamos ante la Oficina Territorial de Trabajo y en la Oficina de Inspección de Trabajo de Zamora, la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN gestora de la
Escuela Municipal de Música de Zamora, tiene unos ingresos fijos por parte del Ayuntamiento debido a su contrato con éste, las instalaciones donde se realiza la actividad son municipales no teniendo gastos comunes y a mayores, ingresa las matrículas de los alumnos. Aun así, inexplicablemente se le aprueba el ERTE al amparo de la grave situación de crisis sanitaria afectando a 11 trabajadores.
En la resolución favorable al ERTE “se considera que la obligación de impartir clases a distancia que posibilita el artículo 5 del Real decreto Ley 8/2020 no es exigible al empresario JOSÉ FERRERO VILLALÓN, en cuanto titular de la ESCUELA MUNICIPAL DE MÙSICA, por no ser, en los términos expresados en dicho artículo, “ técnica ni razonablemente posible” al carecer de infraestructura empresarial que permita organizar una enseñanza no presencial (la única posibilidad sería que cada profesor utilizara sus dispositivos particulares al servicio de la empresa, utilizando aplicaciones como “wasap” o “skype”) y el esfuerzo de adaptación necesario no sería proporcionado ya que el ejercicio de su actividad se debe al cumplimiento de un contrato administrativo y unos compromisos adquiridos con sus clientes en los que únicamente se comprometía la enseñanza asistencial.” Resulta que para esta escuela “no es exigible” impartir clases a distancia cuando todos los centros educativos lo están haciendo, y la Escuela Municipal lo es, como se recoge en el registro de Centros Docentes la Consejería de Educación.
Que “carece de infraestructura para para organizar enseñanza no presencial y que le supondría un esfuerzo desproporcionado”. En la era digital en la que estamos y conectados a través de internet en teléfonos móviles y ordenadores no vemos tanto esfuerzo ni tanta desproporción. Se añade que con sus clientes solo “se comprometía la enseñanza asistencial”, esto es común también todos los centros de enseñanza presencial, pero dada la situación, se han adaptado y apoyado en las nuevas tecnologías buscando soluciones para poder seguir impartiendo clases y no perder materia. Cuál es nuestra sorpresa que el día 6 de abril, leemos en prensa la noticia que la Escuela Municipal de Música de Toro organizándose director, profesores, padres, alumnos y Ayuntamiento se sigue impartiendo clases a través de plataformas digitales y sin coste alguno. Los profesionales de la escuela de Toro solventan los inconvenientes para seguir con su actividad y en la escuela de Zamora los ponen como excusa para acogerse a un ERTE.
¿Cómo es posible que en la Escuela Municipal de Música de Toro pueda organizar una enseñanza no presencial, técnicamente posible, gratuita, sin esfuerzo desproporcionado y la de Zamora no? La gestión en Toro da una lección a la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN que ha demostrado su poca capacidad de gestión en momentos difíciles y nula vocación docente al no dar alternativas a sus “clientes” como considera a los alumnos. No se esforzó en buscar soluciones (y en Toro demuestran que las hay) para mantener docencia y trabajadores, ignoró a los profesores y al Ayuntamiento presentando como única alternativa el camino fácil, un ERTE. Añadir que llama la atención que la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN está inscrita como actividad empresarial en “educación
deportiva y recreativa” como consta en la ficha de inscripción del empresario en el Régimen General de la Seguridad Social, nos preguntamos si este epígrafe es acorde para gestionar una escuela de música.
Ante esta situación pedimos al Ayuntamiento de Zamora que rescinda el contrato entre el Ayuntamiento y la empresa gestora, nos consta lleva muchos años caducado y que MUNICIPALICE LA ESCUELA DE MÚSICA, ya que en Toro la Escuela de Música municipalizada demuestra que da soluciones, no problemas.
Esta es la diferencia entre considerar la música como bien cultural y considerarla como negocio.
FESP?UGT ZAMORA
Desde el sindicato FeSP?UGT Zamora valoramos muy positivamente que la Escuela Municipal de Música de Toro mantenga la actividad docente a través de plataformas digitales y nos sorprendemos que la Escuela Municipal de Música de Zamora no sea capaz de mantener la actividad docente y además presente un ERTE a sus trabajadores.
Desde el FeSP UGT Zamora no damos crédito a la aprobación del ERTE solicitado por la empresa JOSE FERRERO VILLALÓN gestora de la Escuela Municipal de Música Municipal de Zamora. A pesar que el ERTE puede cumplir con la legalidad, aprovechando el marco en el que nos encontramos, no es asumible moralmente ya que podría implantarse medios no costosos para seguir desarrollando la actividad y ser una vía de escape en estos tiempos de confinamiento para el alumnado.
Este sindicato consideró que solicitar el ERTE no tenía lugar por encontrarse esta empresa en una situación ventajosa. Como ya denunciamos ante la Oficina Territorial de Trabajo y en la Oficina de Inspección de Trabajo de Zamora, la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN gestora de la
Escuela Municipal de Música de Zamora, tiene unos ingresos fijos por parte del Ayuntamiento debido a su contrato con éste, las instalaciones donde se realiza la actividad son municipales no teniendo gastos comunes y a mayores, ingresa las matrículas de los alumnos. Aun así, inexplicablemente se le aprueba el ERTE al amparo de la grave situación de crisis sanitaria afectando a 11 trabajadores.
En la resolución favorable al ERTE “se considera que la obligación de impartir clases a distancia que posibilita el artículo 5 del Real decreto Ley 8/2020 no es exigible al empresario JOSÉ FERRERO VILLALÓN, en cuanto titular de la ESCUELA MUNICIPAL DE MÙSICA, por no ser, en los términos expresados en dicho artículo, “ técnica ni razonablemente posible” al carecer de infraestructura empresarial que permita organizar una enseñanza no presencial (la única posibilidad sería que cada profesor utilizara sus dispositivos particulares al servicio de la empresa, utilizando aplicaciones como “wasap” o “skype”) y el esfuerzo de adaptación necesario no sería proporcionado ya que el ejercicio de su actividad se debe al cumplimiento de un contrato administrativo y unos compromisos adquiridos con sus clientes en los que únicamente se comprometía la enseñanza asistencial.” Resulta que para esta escuela “no es exigible” impartir clases a distancia cuando todos los centros educativos lo están haciendo, y la Escuela Municipal lo es, como se recoge en el registro de Centros Docentes la Consejería de Educación.
Que “carece de infraestructura para para organizar enseñanza no presencial y que le supondría un esfuerzo desproporcionado”. En la era digital en la que estamos y conectados a través de internet en teléfonos móviles y ordenadores no vemos tanto esfuerzo ni tanta desproporción. Se añade que con sus clientes solo “se comprometía la enseñanza asistencial”, esto es común también todos los centros de enseñanza presencial, pero dada la situación, se han adaptado y apoyado en las nuevas tecnologías buscando soluciones para poder seguir impartiendo clases y no perder materia. Cuál es nuestra sorpresa que el día 6 de abril, leemos en prensa la noticia que la Escuela Municipal de Música de Toro organizándose director, profesores, padres, alumnos y Ayuntamiento se sigue impartiendo clases a través de plataformas digitales y sin coste alguno. Los profesionales de la escuela de Toro solventan los inconvenientes para seguir con su actividad y en la escuela de Zamora los ponen como excusa para acogerse a un ERTE.
¿Cómo es posible que en la Escuela Municipal de Música de Toro pueda organizar una enseñanza no presencial, técnicamente posible, gratuita, sin esfuerzo desproporcionado y la de Zamora no? La gestión en Toro da una lección a la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN que ha demostrado su poca capacidad de gestión en momentos difíciles y nula vocación docente al no dar alternativas a sus “clientes” como considera a los alumnos. No se esforzó en buscar soluciones (y en Toro demuestran que las hay) para mantener docencia y trabajadores, ignoró a los profesores y al Ayuntamiento presentando como única alternativa el camino fácil, un ERTE. Añadir que llama la atención que la empresa JOSÉ FERRERO VILLALÓN está inscrita como actividad empresarial en “educación
deportiva y recreativa” como consta en la ficha de inscripción del empresario en el Régimen General de la Seguridad Social, nos preguntamos si este epígrafe es acorde para gestionar una escuela de música.
Ante esta situación pedimos al Ayuntamiento de Zamora que rescinda el contrato entre el Ayuntamiento y la empresa gestora, nos consta lleva muchos años caducado y que MUNICIPALICE LA ESCUELA DE MÚSICA, ya que en Toro la Escuela de Música municipalizada demuestra que da soluciones, no problemas.
Esta es la diferencia entre considerar la música como bien cultural y considerarla como negocio.
FESP?UGT ZAMORA



















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