DÍA MUNDIAL DEL ARTE
Amar es un arte
Si amas vives más. Te ases al amor como el lactante al pezón de su madre. La muerte no existe, porque no la piensas, porque tú solo haces el amor: besas, acaricias, gozas, copulas… ¡Vives para amar! ¡Vives en dos cuerpos!
Si te apasiona el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, literatura, pintura, escultura, arquitectura, cinematografía, alargas la vida, más si te implicas en su ejecución.
Existe también la artesanía, que es habilidad y oficio; jamás duende. Como también hay amores artesanos, que no son sublimes, que no alcanzan la plenitud, que se quedan en masa, en rutina.
Los que carecemos de talento, pero poseemos cierta sensibilidad, aprehendemos, captamos, absorbemos la esencia del genio, que descarga en cada pincelada, en la ternura de su gubia, en versos, en cada palabra que forma una oración. Necesitamos el arte para alimentar el alma, para saciar una sed espiritual. Todos los días de nuestra vida deberíamos acercarnos al arte: leer, visitar museos, en persona o a través de libros o imágenes. Hay que respirar arte. Es el oxígeno que reclaman los pulmones de alma.
No debería haber un Día Mundial del Arte, porque el arte siempre está ahí, como el amor. Amar, como forma superior de sentimiento, no deja de ser otra manifestación artística. Amar también es un arte supremo. Amar es un arte. No se enseña. Existe en un interior. Hay que extraerlo. Hay que buscarlo. Hay que darlo a conocer. Hay que vencer a la muerte, que es la vulgaridad de vivir.
Eugenio-Jesús de Ávila
Si amas vives más. Te ases al amor como el lactante al pezón de su madre. La muerte no existe, porque no la piensas, porque tú solo haces el amor: besas, acaricias, gozas, copulas… ¡Vives para amar! ¡Vives en dos cuerpos!
Si te apasiona el arte, en cualquiera de sus manifestaciones, literatura, pintura, escultura, arquitectura, cinematografía, alargas la vida, más si te implicas en su ejecución.
Existe también la artesanía, que es habilidad y oficio; jamás duende. Como también hay amores artesanos, que no son sublimes, que no alcanzan la plenitud, que se quedan en masa, en rutina.
Los que carecemos de talento, pero poseemos cierta sensibilidad, aprehendemos, captamos, absorbemos la esencia del genio, que descarga en cada pincelada, en la ternura de su gubia, en versos, en cada palabra que forma una oración. Necesitamos el arte para alimentar el alma, para saciar una sed espiritual. Todos los días de nuestra vida deberíamos acercarnos al arte: leer, visitar museos, en persona o a través de libros o imágenes. Hay que respirar arte. Es el oxígeno que reclaman los pulmones de alma.
No debería haber un Día Mundial del Arte, porque el arte siempre está ahí, como el amor. Amar, como forma superior de sentimiento, no deja de ser otra manifestación artística. Amar también es un arte supremo. Amar es un arte. No se enseña. Existe en un interior. Hay que extraerlo. Hay que buscarlo. Hay que darlo a conocer. Hay que vencer a la muerte, que es la vulgaridad de vivir.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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