Eugenio de Ávila
Domingo, 19 de Abril de 2020
REPÚBLICO

La historia se repite

[Img #37946]El PSOE siempre ha sido, casi desde su fundación, un partido con una señas de identidad:  cainismo e intransigencia con la burguesía y sus partidos. Capaz de amenazar,  en palabras de Pablo Iglesias, el linotipista, el 7 de julio de 1910, a Maura, líder del partido conservador: “Hemos llegado al extremo de considerar que, antes que su señoría suba al poder, debemos llegar al atentado personal”. Intentar un golpe de Estado, en agosto de 1917, como pactar con el general Primo de Rivera, en la persona de Largo Caballero, que mereció duras críticas de sus compañeros  Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos; formar gobierno con los republicanos burgueses entre 1931-1933, dar un golpe de Estado el 6 de octubre de 1934; intento de acabar con Prieto, en la plaza de toros de Écija, el 31 de mayo de 1936, por parte de seguidores de Largo Caballero; que la escolta de Prieto asesinara al líder monárquico y diputado nacional Calvo-Sotelo, que dio origen a la Guerra Civil; enfrentamientos entre facciones entre 1936-1939, con otra guerra dentro de la guerra, en marzo, poco antes de concluir la contienda, entre las fieles a Besteiro con los seguidores de Negrín y los comunistas; la disputa, vergonzosa, entre el último presidente de Gobierno de la II República y Prieto, a causa de los tesoros del yate “Vita”; las grescas durante el exilio, hasta la llegada de la transición, tras la caída en Surenes de Llopis y la vieja guardia socialista, y la toma del poder por Felipe González y Alfonso Guerra, que, pasadas las legislaturas,  acabaría con la destitución del secretario general  y vicepresidente, después de los escándalos de sus hermanos en Andalucía, y  las sucesivas traiciones, avivadas por los múltiples casos de corrupción. El propio Pedro Sánchez fue un defenestrado de su partido, que después, merced a su obcecación, regresó a la Secretaría General del PSOE.

En provincias como la nuestra, tan pequeña, las guerras domésticas caracterizaron al socialismo zamorano desde hace décadas. Los secretarios provinciales se sucedían como los reyes godos. Una pena. Hubo hasta juicios por agresiones entre la militancia. Recuerde el lector lo que Antidio Fagúndez ha hecho con Tomás del Bien. Ahorro palabras.

Ahora,  como sucedió durante al II República con Largo Caballero, Pedro Sánchez se ha bolchevizado. Pablo Iglesias, un leninista de libro, ha succionado el cerebro del doctor en la mentira, para que desarrolle un plan que conduzca al caos económico, el conflicto social y la proclamación de una III República de carácter popular, en la que la que todos los partidos burgueses, menos los racistas y secesionistas y vascos, serían ilegalizados; la industria y la banca nacionalizadas y  los medios de comunicación pasarían a ser del Estado, porque, para  Iglesias, como admitió en diversas entrevistas, no puede existir prensa privada. Lógico en un profundo admirador del periódico etarra “Gara”.

La bolchevización de Largo Caballero durante la II República y del sector mayoritario del PSOE desencadenó la Guerra Civil. Si el Partido Socialista, lo que quede de socialdemocracia, traga, y su actual líder mantiene la actual deriva hacia el desmantelamiento de la democracia, España se aproxima a momento gravísimo en su historia. Solo nos salvará Europa de otra tragedia política y económica.

Solo queda una oportunidad: que mañana, Casado convenza a Sánchez de que aprobará los presupuestos generales del Estado, a cambio de destituir a los ministros comunistas, absolutos incapaces, gente sin preparación; olvidarse de pactos con los enemigos de España y formar un Gobierno con personalidades independientes, autoridades en el mundo científico, económico y sanitario; y que el PSOE  gobernase en solitario durante los dos próximos años, tras los que se convocarían elecciones generales. Esos sí serían los Pactos del Covid-19. Pero me temo que Sánchez ya ha elegido: preparar una serie de medidas económicas, de tremendo coste social, con quiebra de miles de pequeñas empresas; que preparen un escenario ideal para ir a la ruptura con el régimen salido de la Transición y proclamar una tercera intentona republicana, con carácter de dictadura popular. Es lo que le gusta a Iglesias. Y Pablo es el gurú de Sánchez.

Y afirmaría que ni Pedro Sánchez, ni una gran mayoría de militantes y votantes socialistas conocen la verdadera historia del PSOE. Tampoco tienen memoria. Son muy jóvenes. Nacieron en democracia. 

“La historia se repite, primero como tragedia, después como farsa”. Karl Marx. Nada más.

Eugenio-Jesús de Ávila

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