CIENCIA
Prefiero contar la verdad: la penicilina comenzó con una observación casual
El hecho de que los antagonismos entre bacterias fueran tan comunes y bien conocidos frenó, más que ayudar, el comienzo del estudio de los antibióticos tal y como lo conocemos hoy en día. Ciertamente, los antiguos trabajos sobre el antagonismo no tuvieron influencia en el inicio de la penicilina. Surgió simplemente a partir de un hecho afortunado que sucedió mientras trabajaba en un problema bacteriológico puramente académico que no tenía nada que ver con el antagonismo, mohos, antisépticos o antibióticos.
En mi primera publicación podría haber afirmado que, como consecuencia de un estudio serio de la literatura y el pensamiento profundo, había llegado a la conclusión de que los mohos fabricaban valiosas sustancias antibacterianas y que me proponía investigar el problema. Eso habría sido falso y preferí contar la verdad, que la penicilina comenzó con una observación casual. Mi único mérito es que yo no descarté la observación y que como bacteriólogo insistí en la materia. Mi publicación de 1929 fue el punto de partida para el trabajo de otros que desarrollaron la penicilina, especialmente en el campo de la química.
El hecho de que los antagonismos entre bacterias fueran tan comunes y bien conocidos frenó, más que ayudar, el comienzo del estudio de los antibióticos tal y como lo conocemos hoy en día. Ciertamente, los antiguos trabajos sobre el antagonismo no tuvieron influencia en el inicio de la penicilina. Surgió simplemente a partir de un hecho afortunado que sucedió mientras trabajaba en un problema bacteriológico puramente académico que no tenía nada que ver con el antagonismo, mohos, antisépticos o antibióticos.
En mi primera publicación podría haber afirmado que, como consecuencia de un estudio serio de la literatura y el pensamiento profundo, había llegado a la conclusión de que los mohos fabricaban valiosas sustancias antibacterianas y que me proponía investigar el problema. Eso habría sido falso y preferí contar la verdad, que la penicilina comenzó con una observación casual. Mi único mérito es que yo no descarté la observación y que como bacteriólogo insistí en la materia. Mi publicación de 1929 fue el punto de partida para el trabajo de otros que desarrollaron la penicilina, especialmente en el campo de la química.




















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