REPÚBLICO
¿Derecha o izquierda? No, solo gestión, nada más que gestión
Como es propio de su ideología, colectivista, la gente de izquierdas, que ignora que es de derechas, pero lo es, solo con leer y escuchar sus críticas los comprendes: sectarias, intransigentes, dogmáticas–son personas religiosas-, es más gregaria que la de derechas o liberal, que va más por libre, sin seguir al pastor, sin obedecer al líder.
El político de la siniestra lo sabe, conoce a sus bases y votantes. De ahí, que se aprovechen de ese espíritu del rebaño para ensayar medidas de todo tipo, desde las económicas hasta la culturales. Los prosélitos de la izquierda se lo creen todo, con tal de que se lo diga su sacerdote desde el púlpito de sus iglesias ideológicas. A los derechas, se les conoce porque la cabra siempre tira el monte. No hay zagal que guíe a un votante conservador.
Ese exordio lo he considerado necesario para afirmar que, cualquier medida adoptada por el dúo vírico Pedro y Pablo, aunque la experiencia demostrase lo contrario, sus parroquias respectivas la considera propia de genios, de dos superdotados. A estos gregarios políticos no les importa que España sea la nación con más profesionales de la ´Sanidad contagiados y fallecidos, porque, haciendo uso del léxico bélico que gusta tanto al presidente, mandó a su ejército sin armas para enfrentarse a un enemigo brutal. Quizá lo nieguen. Como también la de ocupar la primera posición en el ránking en el número de muertos por millón de habitantes. Se lo tragan todo. Como león hambriento. No piensan, porque les duelen las meninges. Prefieren que sus líderes piensen por ellos.
No se trata de ser de izquierdas o conservador para defender la gestión de los dirigentes políticos durante esta pandemia. En Portugal hay un gobierno de izquierdas que vio venir el virus chino mucho antes que sus colegas españoles. Su gestión del coronavirus, impecable, todo un ejemplo. En Inglaterra, primer ministro conservador, creyó, como Sánchez y la compaña que se trataba de una película de ciencia ficción de Hollywood.
Hay que criticar la falta de ideas, de talento, de capacidad de gestión. Después usted podrá ser un comunista anacrónico o un ultraconservador decimonónico. Pero al ciudadano inteligente, el repúblico, en definición de García Trevijano, se le exige personalidad, y, más allá de las ideas, criticar a sus líderes por su falta de previsión ante el COVID-19. No se me diga el PP habría fracasado también, porque eso es una ucronía. Sé que este ejecutivo improvisó, y sigue haciéndolo, como se ha demostrado.
Seamos racionales, conscientes, inteligentes: ¡Cómo es posible que el Ministerio de Sanidad de cualquier nación del mundo moderna, no bananera, ni comunista, se le encargue a un filósofo, por la cuota del PSC catalán, que ingresó en el partido de Filesa en 1995 como gran mérito de su currículum! La ministra lusa, aunque las comparaciones sean odiosas, presenta este otro currículum. Veamos: licenciada en Derecho, Máster en Economía y Gestión de la Salud, doctora en Salud Internacional, gestora de centros hospitalarios, directora del Instituto de Medicina Tropical e Higiene, dependiente de la Universidad de Lisboa. ¿Alguna objeción?
Pues, convencido estoy, los adláteres del sanchismo argumentarán que el PP también colocó a incapaces en ministerios que no correspondían a su capacitación profesional. De acuerdo. Mi respuesta: ¡Y a mí qué testículos me importan los populares, los de Vox o la extrema derecha catalana, la racista vasca o los estalinistas de ETA! ¡Quién conduce el tren de España es un maquinista llamado Pedro Sánchez, al que ayuda de fogonero Pablo Iglesias! Prefiero ser un petulante antes que un gregario, necesitado siempre de un pastor que lo lleve del redil al pasto.
Y recuerdo la reflexión de Engels, a finales del siglo XIX: En el futuro pasaremos del gobierno de los hombres a la gestión de las cosas. ¿Izquierdas o derechas? No. Gestión, solo gestión. Ahora bien, cuando toque gestionar la pandemia econòmica, se mostrará la ideología de cada cual. Es cuestión que conoceremos a la caída de las primeras hojas.
Eugenio-Jesús de Ávila
Como es propio de su ideología, colectivista, la gente de izquierdas, que ignora que es de derechas, pero lo es, solo con leer y escuchar sus críticas los comprendes: sectarias, intransigentes, dogmáticas–son personas religiosas-, es más gregaria que la de derechas o liberal, que va más por libre, sin seguir al pastor, sin obedecer al líder.
El político de la siniestra lo sabe, conoce a sus bases y votantes. De ahí, que se aprovechen de ese espíritu del rebaño para ensayar medidas de todo tipo, desde las económicas hasta la culturales. Los prosélitos de la izquierda se lo creen todo, con tal de que se lo diga su sacerdote desde el púlpito de sus iglesias ideológicas. A los derechas, se les conoce porque la cabra siempre tira el monte. No hay zagal que guíe a un votante conservador.
Ese exordio lo he considerado necesario para afirmar que, cualquier medida adoptada por el dúo vírico Pedro y Pablo, aunque la experiencia demostrase lo contrario, sus parroquias respectivas la considera propia de genios, de dos superdotados. A estos gregarios políticos no les importa que España sea la nación con más profesionales de la ´Sanidad contagiados y fallecidos, porque, haciendo uso del léxico bélico que gusta tanto al presidente, mandó a su ejército sin armas para enfrentarse a un enemigo brutal. Quizá lo nieguen. Como también la de ocupar la primera posición en el ránking en el número de muertos por millón de habitantes. Se lo tragan todo. Como león hambriento. No piensan, porque les duelen las meninges. Prefieren que sus líderes piensen por ellos.
No se trata de ser de izquierdas o conservador para defender la gestión de los dirigentes políticos durante esta pandemia. En Portugal hay un gobierno de izquierdas que vio venir el virus chino mucho antes que sus colegas españoles. Su gestión del coronavirus, impecable, todo un ejemplo. En Inglaterra, primer ministro conservador, creyó, como Sánchez y la compaña que se trataba de una película de ciencia ficción de Hollywood.
Hay que criticar la falta de ideas, de talento, de capacidad de gestión. Después usted podrá ser un comunista anacrónico o un ultraconservador decimonónico. Pero al ciudadano inteligente, el repúblico, en definición de García Trevijano, se le exige personalidad, y, más allá de las ideas, criticar a sus líderes por su falta de previsión ante el COVID-19. No se me diga el PP habría fracasado también, porque eso es una ucronía. Sé que este ejecutivo improvisó, y sigue haciéndolo, como se ha demostrado.
Seamos racionales, conscientes, inteligentes: ¡Cómo es posible que el Ministerio de Sanidad de cualquier nación del mundo moderna, no bananera, ni comunista, se le encargue a un filósofo, por la cuota del PSC catalán, que ingresó en el partido de Filesa en 1995 como gran mérito de su currículum! La ministra lusa, aunque las comparaciones sean odiosas, presenta este otro currículum. Veamos: licenciada en Derecho, Máster en Economía y Gestión de la Salud, doctora en Salud Internacional, gestora de centros hospitalarios, directora del Instituto de Medicina Tropical e Higiene, dependiente de la Universidad de Lisboa. ¿Alguna objeción?
Pues, convencido estoy, los adláteres del sanchismo argumentarán que el PP también colocó a incapaces en ministerios que no correspondían a su capacitación profesional. De acuerdo. Mi respuesta: ¡Y a mí qué testículos me importan los populares, los de Vox o la extrema derecha catalana, la racista vasca o los estalinistas de ETA! ¡Quién conduce el tren de España es un maquinista llamado Pedro Sánchez, al que ayuda de fogonero Pablo Iglesias! Prefiero ser un petulante antes que un gregario, necesitado siempre de un pastor que lo lleve del redil al pasto.
Y recuerdo la reflexión de Engels, a finales del siglo XIX: En el futuro pasaremos del gobierno de los hombres a la gestión de las cosas. ¿Izquierdas o derechas? No. Gestión, solo gestión. Ahora bien, cuando toque gestionar la pandemia econòmica, se mostrará la ideología de cada cual. Es cuestión que conoceremos a la caída de las primeras hojas.
Eugenio-Jesús de Ávila




















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.61