NOCTURNOS
Ella se fue y se lo llevo casi todo
Ella se fue y lo se llevo casi todo. Me queda la palabra, pero me falta la voz. Hablo. Nadie me escucha. Ella está muy lejos. Solo oye el eco de mi alma. No me lee.
Escribo como amo: sin alegría, con pena. Intento buscar en la sintaxis la belleza, el esplendor en un alma femenina, una oración con aroma a gineceo. Juego con mi cerebro para engañarlo. Intento que se olvide de mi memoria para no recordarla. Su rostro de madona renacentista penetra en mis sueños. La beso cuando duermo. Se va cuando intento seducirla, trasladarla al nirvana, transfigurarla. Y me despierto. Y no cesan los azotes con el flagelo de su ausencia.
No hay descanso para el desamor. Crucifixión al alba. Morfeo actúa de verdugo de mi espíritu cuando la luna fornica con el búho. No se descubrieron antibióticos que curen la pérdida del amor. Porque, cada átomo que forma tu ser, cuerpo y alma, comparte tristeza, amargor, melancolía. Toda célula, todo glóbulo rojo, el ejército de los glóbulos blancos recuerdan a la persona que amaste, padecen su falta.
La nostalgia de aquella pasión provoca una metástasis que destruye todas las vísceras donde se gesta la alegría de vivir. Ella se fue y se me llevó lo poco que era yo. Más que nunca, sin amor, somos polvo en el tiempo, esqueletos de insecto, lágrimas de pez.
Ella se fue y lo se llevo casi todo. Me queda la palabra, pero me falta la voz. Hablo. Nadie me escucha. Ella está muy lejos. Solo oye el eco de mi alma. No me lee.
Escribo como amo: sin alegría, con pena. Intento buscar en la sintaxis la belleza, el esplendor en un alma femenina, una oración con aroma a gineceo. Juego con mi cerebro para engañarlo. Intento que se olvide de mi memoria para no recordarla. Su rostro de madona renacentista penetra en mis sueños. La beso cuando duermo. Se va cuando intento seducirla, trasladarla al nirvana, transfigurarla. Y me despierto. Y no cesan los azotes con el flagelo de su ausencia.
No hay descanso para el desamor. Crucifixión al alba. Morfeo actúa de verdugo de mi espíritu cuando la luna fornica con el búho. No se descubrieron antibióticos que curen la pérdida del amor. Porque, cada átomo que forma tu ser, cuerpo y alma, comparte tristeza, amargor, melancolía. Toda célula, todo glóbulo rojo, el ejército de los glóbulos blancos recuerdan a la persona que amaste, padecen su falta.
La nostalgia de aquella pasión provoca una metástasis que destruye todas las vísceras donde se gesta la alegría de vivir. Ella se fue y se me llevó lo poco que era yo. Más que nunca, sin amor, somos polvo en el tiempo, esqueletos de insecto, lágrimas de pez.
















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