OPINIÓN
En defensa de los docentes
Respuesta de José Francisco Bernardos Gil, secretario de FSIE Castilla y León, al artículo "Caraduras", del director médico del hospital de Aranda, Evaristo Arzalluz.

Denigrante y demoledor, calificativos suaves para cualquier lector del artículo de 28 de abril publicado en Diario de Burgos, “Caraduras”, en el que Evaristo Arzalluz, columnista del citado diario y médico de profesión, gerente del Hospital de Aranda de Duero, se despacha contra un grupo de docentes de Castilla y León, los profesores de sus hijos.
Contando su historia, real o ficticia, y aprovechando que sus tres hijos estudian en la pública, la concertada y la universidad pública, arremete ya en el título , “Caraduras”, contra el profesorado que cada día se esfuerza por educar y enseñar en un sistema no presencial.
No escatima calificativos: “antihéroes”; “al pequeño no han dado ninguna clase”; “al mediano tampoco han dado clases online en la hora que les corresponde”; “en el caso de la mayor, la Universidad establecía que no se puede avanzar materia y que hay que reducir el temario”.
Se permite además cuestionar y opinar sobre la tecnología y digitalización de los alumnos o sus familias afirmando que “en un país en el que (hay) más líneas de móvil que habitantes”, como si los medios técnicos estuvieran al alcance de todos y no fuera un grave problema para quien no los tiene, a pesar del esfuerzo de la administración por aportar esa tecnología a los más desfavorecidos.
Afortunadamente, usted ni representa a los médicos ni a los periodistas de Castilla y León, posiblemente su periodismo sea de salón: “largar mucho y escribir poco”, como calificó alguno de sus colegas a ese periodismo facilón y aburrido en el que se eleva a categoría una historia real o ficticia de quien la cuenta, sin importar el tema.
Debería saber que los maestros y profesores, sean del nivel que sean, de la pública, de la concertada o de la Universidad, están haciendo lo imposible para que los alumnos en Castilla y León, incluidos sus hijos, puedan avanzar al mayor ritmo posible, sin importar las horas diarias de dedicación a su profesión.
Disponer de más o menos medios técnicos no es motivo para denigrar a ningún profesional; nadie ha despreciado su profesión, ser médico, por no disponer de los medios necesarios en esta pandemia, es más, si en algo estamos todos de acuerdo es en la calificación de excelentes a todos los profesionales del sistema sanitario, incluido usted.
Recuerde que esos educadores de sus hijos representan a un colectivo que lo está entregando todo, con una imposible posibilidad de defensa y de réplica en el mismo medio en el que han sido denigrados, Diario de Burgos. No olvide que su posición como columnista es privilegiada.
¿Qué tal si se aplica usted. esa última frase irónica de su escrito? “¿O es que no han cobrado durante estos 45 días?”
"Errare humanum est". 'Rectificar es de sabios'.

Denigrante y demoledor, calificativos suaves para cualquier lector del artículo de 28 de abril publicado en Diario de Burgos, “Caraduras”, en el que Evaristo Arzalluz, columnista del citado diario y médico de profesión, gerente del Hospital de Aranda de Duero, se despacha contra un grupo de docentes de Castilla y León, los profesores de sus hijos.
Contando su historia, real o ficticia, y aprovechando que sus tres hijos estudian en la pública, la concertada y la universidad pública, arremete ya en el título , “Caraduras”, contra el profesorado que cada día se esfuerza por educar y enseñar en un sistema no presencial.
No escatima calificativos: “antihéroes”; “al pequeño no han dado ninguna clase”; “al mediano tampoco han dado clases online en la hora que les corresponde”; “en el caso de la mayor, la Universidad establecía que no se puede avanzar materia y que hay que reducir el temario”.
Se permite además cuestionar y opinar sobre la tecnología y digitalización de los alumnos o sus familias afirmando que “en un país en el que (hay) más líneas de móvil que habitantes”, como si los medios técnicos estuvieran al alcance de todos y no fuera un grave problema para quien no los tiene, a pesar del esfuerzo de la administración por aportar esa tecnología a los más desfavorecidos.
Afortunadamente, usted ni representa a los médicos ni a los periodistas de Castilla y León, posiblemente su periodismo sea de salón: “largar mucho y escribir poco”, como calificó alguno de sus colegas a ese periodismo facilón y aburrido en el que se eleva a categoría una historia real o ficticia de quien la cuenta, sin importar el tema.
Debería saber que los maestros y profesores, sean del nivel que sean, de la pública, de la concertada o de la Universidad, están haciendo lo imposible para que los alumnos en Castilla y León, incluidos sus hijos, puedan avanzar al mayor ritmo posible, sin importar las horas diarias de dedicación a su profesión.
Disponer de más o menos medios técnicos no es motivo para denigrar a ningún profesional; nadie ha despreciado su profesión, ser médico, por no disponer de los medios necesarios en esta pandemia, es más, si en algo estamos todos de acuerdo es en la calificación de excelentes a todos los profesionales del sistema sanitario, incluido usted.
Recuerde que esos educadores de sus hijos representan a un colectivo que lo está entregando todo, con una imposible posibilidad de defensa y de réplica en el mismo medio en el que han sido denigrados, Diario de Burgos. No olvide que su posición como columnista es privilegiada.
¿Qué tal si se aplica usted. esa última frase irónica de su escrito? “¿O es que no han cobrado durante estos 45 días?”
"Errare humanum est". 'Rectificar es de sabios'.



















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