REPÚBLICO
Europa acudirá al rescate de una España que huele a totalitarismo
Hay elegir entre democracia o totalitarismo
“La sociedad se ha vuelta totalitaria”. Eso cree Albert Boadella, un artista libérrimo, perseguido por la dictadura y por el pujolismo, que vive ahora en un pueblo del Ampurdán, donde el 90% son gente independentista, que le suele hacer numerosas putadas, propias del racismo.
No estoy de acuerdo con Boadella. La sociedad no se ha vuelto totalitaria. Creo que una parte de esa España quiere vivir del cuento, que no es otra cosa que el erario público. Son los que aman el comunismo y el fascismo, padre e hijo de las doctrinas más genocidas de la historia, enemigos de toda libertad, del individuo, de la de la prensa, de la de la propiedad privada. Los enemigos de la libertad abogan por una sociedad sin clases, convertirla en rebaño humano, para meterla en el redil, darle pasto, y después, si hay sequía, pienso en el abrevadero. Que nadie piense, que ya reflexiona el líder carismático, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, por toda la sociedad estabulada. Libertad…¿para qué? Que diría Lenin.
Hay otra España que prefiere pensar por sí misma, aunque se equivoque, y si hierra, lo paga. Se trata de ciudadanos que, desde que adquirieron uso de razón, eligieron la libertad y despreciaron el gregarismo, propio de esos regímenes brutales y asesinos. Ciudadanos que eligieron la ley como jerarquía. “‘El día en que en Estados Unidos haya un hombre que se sienta por encima de la ley y de las sentencias de los tribunales de justicia, habremos perdido la libertad a manos de los que quieren utilizarla contra la ley y contra la justicia”. La frase es de Kennedy. Felipe González recordó ese aserto de J.F.K. para asegurar que “sin respeto a la ley y a los tribunales, incluso cuando se equivocan, no hay democracia”.
Pues Pablo “Blas” Iglesias, íntimo de Pedro “Groucho” Sánchez demostró, no hace mucho, su consideración con el poder judicial. Pero ya sabemos que al actor de la izquierda extrema, el que espera al Godod de la Revolución marxista-leninista, aborrece esta democracia, burguesa y capitalista, la odia, la derribaría, aprovechando momentos excepcionales, como el que sucederá a esta pandemia vírica, la hora del virus económico.
Mi crítica a este ejecutivo obvia la ideología. Su error se engendra en su incapacidad para la gestión, en su escasa conciencia ética, que provocó el caos pandémico en la capital de España, con la célebre manifestación, el mitin de Vox, espectáculos. Lo sabía todo. Habían sido advertidos. Pero su arrogancia y soberbia le impidieron imaginar que la película de ciencia ficción se quedaría corta ante la realidad.
El error de este ejecutivo no ha sido el ideológico, sino el de su falta de gestión, que le ha conducido a la acuñación de monedas en las que la cara era una mentira y la cruz un embuste. Como solo son maestros en la propaganda, jamás supieron tripular, llevar a buen puerto, un barco que se encontró con el inmenso temporal del coronavirus. Ignoro qué tipo de navegación habrían decidido otros gobiernos, porque sería entrar en el terreno de la ucronía; pero el actual ha cometido numerosos errores y seguirá cometiéndolos mientras no se aborden los test masivos, como ejecutaron otras naciones de la importancia de la República Federal Alemana.
El peligro ya no es el coronavirus, sino la aplicación de su ideología a la pandemia económica. Si Sánchez se bolcheviza e Iglesias apuesta por su filosofía política, puro totalitarismo, Europa nos rescatará. Después recortes en las pensiones, rebajas importantes en los salarios de los funcionarios, incluso con pérdida de una de las pagas extraordinarias, como sucedió con Zapatero, y cierre de numerosos negocios y aumento del paro.
Reitero: Sin respeto a la ley, se pierde la libertad y la democracia. Pablo Iglesias ha elegido ese camino. Pedro Sánchez deberá apostar entre convertirse en Largo Caballero o leer y seguir a Besteiro. Democracia o dictadura totalitaria. No hay más. Europa aguarda mientras rescatar a su cuarta economía, a 47 millones de ciudadanos.
Eugenio-Jesús de Ávila
“La sociedad se ha vuelta totalitaria”. Eso cree Albert Boadella, un artista libérrimo, perseguido por la dictadura y por el pujolismo, que vive ahora en un pueblo del Ampurdán, donde el 90% son gente independentista, que le suele hacer numerosas putadas, propias del racismo.
No estoy de acuerdo con Boadella. La sociedad no se ha vuelto totalitaria. Creo que una parte de esa España quiere vivir del cuento, que no es otra cosa que el erario público. Son los que aman el comunismo y el fascismo, padre e hijo de las doctrinas más genocidas de la historia, enemigos de toda libertad, del individuo, de la de la prensa, de la de la propiedad privada. Los enemigos de la libertad abogan por una sociedad sin clases, convertirla en rebaño humano, para meterla en el redil, darle pasto, y después, si hay sequía, pienso en el abrevadero. Que nadie piense, que ya reflexiona el líder carismático, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, por toda la sociedad estabulada. Libertad…¿para qué? Que diría Lenin.
Hay otra España que prefiere pensar por sí misma, aunque se equivoque, y si hierra, lo paga. Se trata de ciudadanos que, desde que adquirieron uso de razón, eligieron la libertad y despreciaron el gregarismo, propio de esos regímenes brutales y asesinos. Ciudadanos que eligieron la ley como jerarquía. “‘El día en que en Estados Unidos haya un hombre que se sienta por encima de la ley y de las sentencias de los tribunales de justicia, habremos perdido la libertad a manos de los que quieren utilizarla contra la ley y contra la justicia”. La frase es de Kennedy. Felipe González recordó ese aserto de J.F.K. para asegurar que “sin respeto a la ley y a los tribunales, incluso cuando se equivocan, no hay democracia”.
Pues Pablo “Blas” Iglesias, íntimo de Pedro “Groucho” Sánchez demostró, no hace mucho, su consideración con el poder judicial. Pero ya sabemos que al actor de la izquierda extrema, el que espera al Godod de la Revolución marxista-leninista, aborrece esta democracia, burguesa y capitalista, la odia, la derribaría, aprovechando momentos excepcionales, como el que sucederá a esta pandemia vírica, la hora del virus económico.
Mi crítica a este ejecutivo obvia la ideología. Su error se engendra en su incapacidad para la gestión, en su escasa conciencia ética, que provocó el caos pandémico en la capital de España, con la célebre manifestación, el mitin de Vox, espectáculos. Lo sabía todo. Habían sido advertidos. Pero su arrogancia y soberbia le impidieron imaginar que la película de ciencia ficción se quedaría corta ante la realidad.
El error de este ejecutivo no ha sido el ideológico, sino el de su falta de gestión, que le ha conducido a la acuñación de monedas en las que la cara era una mentira y la cruz un embuste. Como solo son maestros en la propaganda, jamás supieron tripular, llevar a buen puerto, un barco que se encontró con el inmenso temporal del coronavirus. Ignoro qué tipo de navegación habrían decidido otros gobiernos, porque sería entrar en el terreno de la ucronía; pero el actual ha cometido numerosos errores y seguirá cometiéndolos mientras no se aborden los test masivos, como ejecutaron otras naciones de la importancia de la República Federal Alemana.
El peligro ya no es el coronavirus, sino la aplicación de su ideología a la pandemia económica. Si Sánchez se bolcheviza e Iglesias apuesta por su filosofía política, puro totalitarismo, Europa nos rescatará. Después recortes en las pensiones, rebajas importantes en los salarios de los funcionarios, incluso con pérdida de una de las pagas extraordinarias, como sucedió con Zapatero, y cierre de numerosos negocios y aumento del paro.
Reitero: Sin respeto a la ley, se pierde la libertad y la democracia. Pablo Iglesias ha elegido ese camino. Pedro Sánchez deberá apostar entre convertirse en Largo Caballero o leer y seguir a Besteiro. Democracia o dictadura totalitaria. No hay más. Europa aguarda mientras rescatar a su cuarta economía, a 47 millones de ciudadanos.
Eugenio-Jesús de Ávila



















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