STE Burgos. Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Castilla y León
Domingo, 03 de Mayo de 2020
OPINIÓN

La mala educación

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Hay quien ha podido dudar. Nuestro sindicato, STE Burgos, que lo es de trabajadores y trabajadoras de la enseñanza pública no lo ha hecho. No podemos dejar pasar las palabras que nos dedicó Evaristo Arzalluz en el 'Diario de Burgos' es su edición del martes 28 de abril de 2020.

 

Nos ha llamado caraduras, así, sin tapujos ni perfiles. Pues no, no somos ni caraduras ni antihéroes. Nos consta que tanto los docentes como personal laboral, conserjes, equipos directivos, sindicatos, la Dirección Provincial, la Consejería y el Ministerio de Educación, hemos hecho todo lo posible para buscar y ofrecer los medios que garantizaran una respuesta educativa lo más equitativa posible.

 

No solo ha ofendido a los profesores de sus hijos, sino que está tomando una percepción muy particular como una crítica hacia todo un colectivo del que, por cierto, demuestra carecer de todo conocimiento.

 

Artículo de Evaristo ArzalluzPorque lo que pretende es hacernos creer que la buena educación se basa en tener a los alumnos frente a una pantalla toda nuestra jornada laboral y ofrecer una “clase magistral”. En la falsa creencia de que la motivación consiste en conseguir mantener la atención a través de una plataforma digital. Teniendo asegurados tanto los dispositivos, en su caso al menos tres, y una conexión medianamente aceptable. Ya solo con ese comentario estaría totalmente desacreditada su opinión.

 

Pero hay más. Es evidente que lo que busca es desviar la atención y que caigamos en la trampa de devolverle la pelota con descalificaciones personales. Y lo peor es que los medios de comunicación se presten a ello. No lo vamos a hacer. Como sindicato coherente con lo que defiende día tras día en nuestros centros educativos queremos contar que todos los agentes implicados en la educación se han preocupado por las necesidades de sus alumnos, en unas condiciones de constante incertidumbre y con unos medios que han tenido que adaptar a una situación no prevista en nuestro sistema de clases presenciales. Porque es la presencia de los docentes la que ha asegurado que se mantenga el ritmo de este inusual fin de curso.

 

Una presencia que va más allá de mandar unas tareas y corregirlas. Porque los maestros y maestras, los y las profesoras se están implicando, en muchos casos, más de lo que como trabajadores les corresponde y no van de héroes ni lo intentan. Los héroes son otros, pero tampoco podemos dejar que se nos desprecie.

 

¿Qué pensarán sus hijos leyendo sus palabras? A lo peor se habrán sentido orgullosos de que metiera caña a los vagos de sus profesores, porque para eso está un padre, para hacer ver la diferencia entre la buena y la mala educación. La mala educación se demuestra con actos, como el suyo, que juzga sin conocimiento y sentencia sin rigor, esperando el aplauso fácil. No, que también hay padres que nos reconocen el trabajo y que cuando algo no entienden preguntan sin llamarnos caraduras. Eso también es educación. El aplauso vaya para quienes de verdad se lo merecen: para todos y todas aquellas que han sabido adaptarse y han procurado de mil modos mantener la motivación de su alumnado para que sigan creyendo en el valor de la formación para una sociedad que se basa en el respeto.

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