COSAS MÍAS
El futuro de Zamora: Reserva de la Naturaleza
Ni el ganso, ni el pato, ni tan si quiera el coravirus saben que existen. Solo están. Son porque nosotros los sentimos. Lo ignoran todo. También hay hombres que no saben nada. Incluso algunos se dedican a la política.
Los gansos de Zamora muestran cierto gusto, poseen un cierto concepto de la estética. No saben que existen pero eligen aquella epidermis del Duero donde se divisa una perspectiva más hermosa de esa atalaya de arenisca sobre la que se asienta la ciudad del Romancero. Quizá yo tenga cerebro de ganso. No sé si existo o alguien me sueña, pero poseo querencia por la belleza.
Zamora cobija gansos, cigüeñas, patos, ruiseñores, pardales, golondrinas, carpas, barbos, lagartijas, lagartos, culebras, abejas…También viven entre nosotros cuervos políticos, reptiles periodísticos, aves de paso. No aportan nada. Ensucian, defecan, manchan como las palomas, dueñas de balcones y tejados, de árboles y claraboyas. Zamora será fauna y flora, reserva de la naturaleza. Quedarán guardas jurados y guías turísticos para enseñar esta ucronía de ciudad, lo que pudo haber sido y no fue. Motivo de estudio para ornitólogos, entomólogos, sociólogos y antropólogos. Gansos y patos posan ahora en lo que se convertirá, a no tardar, en su paraíso. No saben que existen. Pero están. Son como nuestros políticos y periodistas. Están, pero no son.
Eugenio-Jesús de Ávila
Ni el ganso, ni el pato, ni tan si quiera el coravirus saben que existen. Solo están. Son porque nosotros los sentimos. Lo ignoran todo. También hay hombres que no saben nada. Incluso algunos se dedican a la política.
Los gansos de Zamora muestran cierto gusto, poseen un cierto concepto de la estética. No saben que existen pero eligen aquella epidermis del Duero donde se divisa una perspectiva más hermosa de esa atalaya de arenisca sobre la que se asienta la ciudad del Romancero. Quizá yo tenga cerebro de ganso. No sé si existo o alguien me sueña, pero poseo querencia por la belleza.
Zamora cobija gansos, cigüeñas, patos, ruiseñores, pardales, golondrinas, carpas, barbos, lagartijas, lagartos, culebras, abejas…También viven entre nosotros cuervos políticos, reptiles periodísticos, aves de paso. No aportan nada. Ensucian, defecan, manchan como las palomas, dueñas de balcones y tejados, de árboles y claraboyas. Zamora será fauna y flora, reserva de la naturaleza. Quedarán guardas jurados y guías turísticos para enseñar esta ucronía de ciudad, lo que pudo haber sido y no fue. Motivo de estudio para ornitólogos, entomólogos, sociólogos y antropólogos. Gansos y patos posan ahora en lo que se convertirá, a no tardar, en su paraíso. No saben que existen. Pero están. Son como nuestros políticos y periodistas. Están, pero no son.
Eugenio-Jesús de Ávila


















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