COVID-19
El coronavirus no ha infectado a 307 menores de 10 años en Zamora
El sistema Medora, de atención primaria, recoge que en nuestra provincia, más de 300 niños han tenido síntomas
Esto implica que cualquier niño con fiebre, dolor de garganta, tos... ha sido notificado como caso posible por los médicos de atención primaria, un dato preocupante, pero que, sin duda, ofrece una cifra sobreestimada de contagios en menores.
Aunque la falta de menores que enfermen con síntomas graves por coronavirus haya hecho que se olvide que los niños de todas las edades pueden enfermarse y sufrir la COVID-19, lo cierto es que sí ha habido niños afectados en Castilla y León, algunos con ingreso en UCI y uno que se trasladó a Valladolid desde La Rioja, pero no han pasado de tres, además, la mayoría de los niños afectados no enferma con tanta gravedad como los adultos o presenta síntomas muy leves.
Más allá de esa certeza, algunas informaciones han preocupado a todos los padres zamoranos, al publicarse que 307 menores de 10 años han sufrido infección por coronavirus, pero ese dato no es cierto o, al menos, no se puede afirmar con tanta rotundidad.

La realidad de la incidencia en menores
Es cierto que en Zamora hay 307 menores de 10 años registrados como posibles casos covid en el sistema de atención primaria, lo que supone un 12,1 % de las personas registradas y lo es también que destaca este porcentaje comparado con el resto de Castilla y León (un dato que hace que sea más dudosa esa especial incidencia entre los niños zamoranos). Pero que estén recogidos en este registro, que complementan los médicos de atención primaria, no significa que sean positivos por infección de SARS-CoV-2, solo que han tenido algún síntoma desde el pasado 14 de marzo (es una cifra acumulativa, no muestra un estado actual).
Recordemos que se consideran síntomas compatibles tener fiebre, tos, dolor de cabeza, de garganta, dificultad respiratoria, problemas gástricos, incluso resfriado, fatiga, dolores musculares, entre otros, que son muy frecuentes en niños y por diversas causas.
Por otra parte, las investigaciones han marcado a los niños como posibles vectores de transmisión, al tener mayor carga vírica y menos sintomatología, los pediatras recomiendan el aislamiento de los niños al menor síntoma, recogiéndolos en Medora, como método de protección del resto de la familia, aunque eso no signifique que el menor tenga la COVID-19.
Desde el principio de la pandemia, el sistema Medora ha servido para detectar la incidencia de la enfermedad, pero siempre siendo conscientes de que hay una sobreestimación que en Zamora sería evidente en este rango de edad.

Edades más afectadas, según Medora
En Zamora, en Medora se han recogido, entre casos leves sin confirmar, más graves e ingresados, la mayor incidencia de la enfermedad se ha dado en personas de 50 a 59 años (422 registradas), un 16,6 % y en el rango de edad de más de 80, con 406 personas (16 %).

¿Es probable que un niño tenga la enfermedad de la COVID-19)?
A pesar de los grandes brotes epidémicos que estamos viviendo en todo el mundo, muy pocos niños han muerto o han enfermado de gravedad, según los datos que recogen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (U.S. CDC), de los 150.000 casos de COVID-19 en los Estados Unidos entre el 12 de febrero y el 2 de abril, solo 2.500 (1,7 %) fueron niños.
Esto es similar a lo que se ha experimentado en otros países, como China, España e Italia, que han tenido grandes brotes de la enfermedad, pero índices de hospitalización de niños mucho más bajos que de adultos.
¿Por qué reaccionan los niños de manera diferente ante la COVID-19?
La respuesta todavía no está clara. Algunos expertos han sugerido que los niños no se ven afectados de gravedad porque los niños tienen más anticuerpos contra otros coronavirus, y eso les proporciona más protección contra COVID-19.
También es posible que el sistema inmunitario de los niños interactúe con el virus de una manera diferente a la que lo hace el de los adultos. Algunos adultos se están enfermando porque su sistema inmunitario parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa más daño al cuerpo. Quizás sea menos probable que esto suceda en los niños.
Además, es menos probable que los niños tengan una patología previa, como enfermedades del corazón, presión alta, obesidad o diabetes. Los adultos que tienen estas afecciones se ha demostrado que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente con COVID-19. Sin embargo, aún no está claro cómo se ven afectados por COVID-19 los niños que tienen afecciones crónicas o necesidades especiales.
Aunque la falta de menores que enfermen con síntomas graves por coronavirus haya hecho que se olvide que los niños de todas las edades pueden enfermarse y sufrir la COVID-19, lo cierto es que sí ha habido niños afectados en Castilla y León, algunos con ingreso en UCI y uno que se trasladó a Valladolid desde La Rioja, pero no han pasado de tres, además, la mayoría de los niños afectados no enferma con tanta gravedad como los adultos o presenta síntomas muy leves.
Más allá de esa certeza, algunas informaciones han preocupado a todos los padres zamoranos, al publicarse que 307 menores de 10 años han sufrido infección por coronavirus, pero ese dato no es cierto o, al menos, no se puede afirmar con tanta rotundidad.

La realidad de la incidencia en menores
Es cierto que en Zamora hay 307 menores de 10 años registrados como posibles casos covid en el sistema de atención primaria, lo que supone un 12,1 % de las personas registradas y lo es también que destaca este porcentaje comparado con el resto de Castilla y León (un dato que hace que sea más dudosa esa especial incidencia entre los niños zamoranos). Pero que estén recogidos en este registro, que complementan los médicos de atención primaria, no significa que sean positivos por infección de SARS-CoV-2, solo que han tenido algún síntoma desde el pasado 14 de marzo (es una cifra acumulativa, no muestra un estado actual).
Recordemos que se consideran síntomas compatibles tener fiebre, tos, dolor de cabeza, de garganta, dificultad respiratoria, problemas gástricos, incluso resfriado, fatiga, dolores musculares, entre otros, que son muy frecuentes en niños y por diversas causas.
Por otra parte, las investigaciones han marcado a los niños como posibles vectores de transmisión, al tener mayor carga vírica y menos sintomatología, los pediatras recomiendan el aislamiento de los niños al menor síntoma, recogiéndolos en Medora, como método de protección del resto de la familia, aunque eso no signifique que el menor tenga la COVID-19.
Desde el principio de la pandemia, el sistema Medora ha servido para detectar la incidencia de la enfermedad, pero siempre siendo conscientes de que hay una sobreestimación que en Zamora sería evidente en este rango de edad.

Edades más afectadas, según Medora
En Zamora, en Medora se han recogido, entre casos leves sin confirmar, más graves e ingresados, la mayor incidencia de la enfermedad se ha dado en personas de 50 a 59 años (422 registradas), un 16,6 % y en el rango de edad de más de 80, con 406 personas (16 %).

¿Es probable que un niño tenga la enfermedad de la COVID-19)?
A pesar de los grandes brotes epidémicos que estamos viviendo en todo el mundo, muy pocos niños han muerto o han enfermado de gravedad, según los datos que recogen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (U.S. CDC), de los 150.000 casos de COVID-19 en los Estados Unidos entre el 12 de febrero y el 2 de abril, solo 2.500 (1,7 %) fueron niños.
Esto es similar a lo que se ha experimentado en otros países, como China, España e Italia, que han tenido grandes brotes de la enfermedad, pero índices de hospitalización de niños mucho más bajos que de adultos.
¿Por qué reaccionan los niños de manera diferente ante la COVID-19?
La respuesta todavía no está clara. Algunos expertos han sugerido que los niños no se ven afectados de gravedad porque los niños tienen más anticuerpos contra otros coronavirus, y eso les proporciona más protección contra COVID-19.
También es posible que el sistema inmunitario de los niños interactúe con el virus de una manera diferente a la que lo hace el de los adultos. Algunos adultos se están enfermando porque su sistema inmunitario parece reaccionar en exceso al virus, lo que causa más daño al cuerpo. Quizás sea menos probable que esto suceda en los niños.
Además, es menos probable que los niños tengan una patología previa, como enfermedades del corazón, presión alta, obesidad o diabetes. Los adultos que tienen estas afecciones se ha demostrado que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente con COVID-19. Sin embargo, aún no está claro cómo se ven afectados por COVID-19 los niños que tienen afecciones crónicas o necesidades especiales.






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.145