COSAS MÍAS
Luna llena para iluminar una ciudad oscura
Si la luna hace vibrar a los mares, cómo no emocionaría a un ser tan pequeño como yo. No soy el hombre lobo. Soy un hombre que ama la belleza, que la busca, que extasía cuando la encuentra. Y una luna rebosante de luz me embelesa, me hipnotiza, me desata las últimas fibras del alma. Una luna llena transforma el oleaje de ese mar que circula por mis adentros. Lo levanta, agranda y expande.
Tanta luz en el cielo de mi vida ilumina mi sensibilidad, esclarece los rincones más oscuros de mi esencia, mueve los últimos posos de mi pasión. Hoy, desde el alba, cuando fue realizada esta fotografía por Esteban Pedrosa, y hasta que el sol se esconda más allá del poniente, siento más que otro día cualquiera. Desde que esa amante de Helios, que porta pendientes de plata y collares de estrellas, crece en inteligencia, se hace mujer, se pinta los labios con el carmín de cualquier estrella fugar, dentro de mí una conmoción surge, aumenta, se potencia hasta estallar en mil sensaciones, que no hallan palabras adecuadas para ser expresadas.
Luna llena sobre la ciudad confinada, luna llena sobre la ciudad del Romancero, la que calla, porque ignora, lo que no sabe lo que pasa, la silente, la que espera a la pandemia económica después de la vírica, tiene que convertirse en luna preñada de luz, para iluminar su futuro, para esclarecer el camino hacia un porvenir enigmático y oscuro.
Eugenio-Jesús de Ávila
Si la luna hace vibrar a los mares, cómo no emocionaría a un ser tan pequeño como yo. No soy el hombre lobo. Soy un hombre que ama la belleza, que la busca, que extasía cuando la encuentra. Y una luna rebosante de luz me embelesa, me hipnotiza, me desata las últimas fibras del alma. Una luna llena transforma el oleaje de ese mar que circula por mis adentros. Lo levanta, agranda y expande.
Tanta luz en el cielo de mi vida ilumina mi sensibilidad, esclarece los rincones más oscuros de mi esencia, mueve los últimos posos de mi pasión. Hoy, desde el alba, cuando fue realizada esta fotografía por Esteban Pedrosa, y hasta que el sol se esconda más allá del poniente, siento más que otro día cualquiera. Desde que esa amante de Helios, que porta pendientes de plata y collares de estrellas, crece en inteligencia, se hace mujer, se pinta los labios con el carmín de cualquier estrella fugar, dentro de mí una conmoción surge, aumenta, se potencia hasta estallar en mil sensaciones, que no hallan palabras adecuadas para ser expresadas.
Luna llena sobre la ciudad confinada, luna llena sobre la ciudad del Romancero, la que calla, porque ignora, lo que no sabe lo que pasa, la silente, la que espera a la pandemia económica después de la vírica, tiene que convertirse en luna preñada de luz, para iluminar su futuro, para esclarecer el camino hacia un porvenir enigmático y oscuro.
Eugenio-Jesús de Ávila




















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