NOCTURNOS
Quisiera ser tú
Te conocí por casualidad y te he amado por causalidad. Tú y yo coincidimos en el espacio y en el tiempo. Nos cruzamos en esta encrucijada de caminos hacia la nada que es la vida. Te quise amar. Te negaste a mi sacrificio. Te fuiste. De vez en cuando vuelves.
Yo siempre permanezco en el mismo lugar. Cuando regresas me hallas. No te estoy aguardando. Siempre habito allá donde mora el amor. Si decides quererme y amarme y me invitas a disfrutar el arte de tu cuerpo y del magma de tu alma, conocerás cómo ama un trovador en el siglo XXI.
Te penetraré con mis palabras. Las esculpiré para que goces cuando hablen entre tus ingles. Pintaré mi voz en la paleta del arco iris para que escuches el eco en el valle que se abre entre tus delicados senos. Me hallo preparado para desaparecerme en tu esencia. No quiero ser yo si no me transformo en carne de ti, si mis labios no te alimentan, si mi lengua no atraca en tu boca, si mi saliva no apaga el volcán de tu ombligo. Anhelo que seas yo para que entiendas cómo te amo.
Después, si puedes, te liberas de mi sintaxis, me borras de tu memoria y me entierras en el ataúd del odio en el camposanto del tiempo, hacienda que administra Cronos.
Te conocí por casualidad y te he amado por causalidad. Tú y yo coincidimos en el espacio y en el tiempo. Nos cruzamos en esta encrucijada de caminos hacia la nada que es la vida. Te quise amar. Te negaste a mi sacrificio. Te fuiste. De vez en cuando vuelves.
Yo siempre permanezco en el mismo lugar. Cuando regresas me hallas. No te estoy aguardando. Siempre habito allá donde mora el amor. Si decides quererme y amarme y me invitas a disfrutar el arte de tu cuerpo y del magma de tu alma, conocerás cómo ama un trovador en el siglo XXI.
Te penetraré con mis palabras. Las esculpiré para que goces cuando hablen entre tus ingles. Pintaré mi voz en la paleta del arco iris para que escuches el eco en el valle que se abre entre tus delicados senos. Me hallo preparado para desaparecerme en tu esencia. No quiero ser yo si no me transformo en carne de ti, si mis labios no te alimentan, si mi lengua no atraca en tu boca, si mi saliva no apaga el volcán de tu ombligo. Anhelo que seas yo para que entiendas cómo te amo.
Después, si puedes, te liberas de mi sintaxis, me borras de tu memoria y me entierras en el ataúd del odio en el camposanto del tiempo, hacienda que administra Cronos.
















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